NITSAVIM

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29(9) Todos vosotros estáis hoy presentes ante el Eterno, vuestro Dios: vuestros jefes, vuestros ancianos y vuestros oficiales de justicia con todos los hombres de Israel (10) vuestros pequeños, vuestras mujeres y los extranjeros que están en tu campamento, desde el talador de árboles hasta el aguatero, (11) para ingresar en el pacto con el Eterno, tu Dios en el juramento con el que se compromete el Eterno contigo hoy. (12) Con ello te consagra hoy como pueblo Suyo, siento Él tu Dios, como lo había jurado a ti, a tus padres y a Abraham, Isaac y Jacob. (13) Pero no solamente con vosotros celebró este Pacto, dice el Eterno, (14) sino también con los que no están presentes hoy aquí (las generaciones venideras). (15)Y vosotros sabéis cómo vivíamos en la tierra de Egipto y como pasamos en medio de los países que atravesamos, (16) visteis sus abominaciones y sus ídolos de madera, de piedra, de plata y de oro que había entre ellos (17) Que no haya pues entre vosotros hombre o mujer o familia o tribu cuyo corazón se haya apartado del Eterno, nuestro Dios para ir en pos de los dioses de esos pueblos, más si haya entre vosotros alguien de cuya raíz brotan hierbas venenosas y amargas, (18) y al oír estas palabras se congratule en su corazón, diciendo: “para mí habrá paz aunque persista en mi obstinación, agregándose la saciedad a la sed”, (19) el Eterno rehusara perdonarle.

Lejos de ellos se abatirá la ira y los celos del Eterno sobre ese hombre (idolatra) y todas las execraciones que están escritas en este libro han de recaer sobre él; el Eterno borrará su nombre de debajo del cielo. (20) y el Eterno lo separará, como se extirpa un mal de todas las tribus de Israel conforme a las maldiciones de este Pacto escritas en el libro de esta ley. (21) Y las generaciones futuras, vuestros hijos que vendrán después de vosotros y los forasteros que procederán de tierras lejanas, cuando vean las plagas que asolarán vuestra tierra y las pestes que el Eterno le enviará, (22) y cuando vean como la tierra y las pestes que el Eterno le enviará, (22) y cuando vean como la tierra se cubra de azufre y sal, de modo que en el suelo abrasador no podrá crecer más hierba alguna como ocurrió con el cataclismo de Sodoma (Sdom), Gomorra (Amóra), Admá y Seboim (Tz´vóyim) que el Eterno aniquiló en Su furia, (23) todos los pueblos dirán: “¿Por qué ha hecho el Eterno tal cosa a esta tierra ¿Por qué esa gran ira? “. (24) Y responderá la gente: “Porque abandonaron el Pacto del Eterno, Dios de sus padres, que Él había establecido con ellos cuando los libró de la tierra de Egipto; (25) siguieron y sirvieron a otros dioses, postrándose ante ellos, dioses que no conocían y que no les daba heredad alguna. (26) Por eso se encendió la cólera del Eterno contra esta tierra, haciendo recaer sobre ella todas las maldiciones (escritas en este libro), (27) y desarraigándolos de su tierra con fiereza para arrojarlos a otras tierras, como hoy”. (28) Las cosas secretas pertenecen al Eterno nuestro Dios, pero las cosas que son reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todos los mandatos de esta Ley.

30 (1) Y acontecerá, cuando vengan todas esas cosas te sobrevengan, la bendición y la maldición que puse ante ti, y cuando recapacites entre los pueblos a cuyo seno te haya arrojado el Eterno tu dios, (2) y retornes a él escuchando Su voz por todo lo que te ordeno hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, (3) que el Eterno tu Dios te hará volver del cautiverio, se apiadará de ti y te recogerá del seno de los pueblos adonde Él te haya dispersado. (4) Incluso si tus desterrados estén en el extremo del cielo de allí mismo el Eterno tu Dios ha de recogerte, (5) y te traerá a la tierra que conquistaron tus padres; tú también poseerás, será benévolo contigo y hará que te multipliques más que tus padres. (6) Y el Eterno tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tu simiente para que amando al Eterno con todo tu corazón y con toda tu alma, tengas larga vida. (7) Entonces el Eterno tu Dios volverá aquellas maldiciones contra tus enemigos, contra los que te aborrecen y contra los que te persiguieron. (8) Al retornar tú al Eterno y al escuchar Su voz y cumplir todos Sus preceptos que hoy te ordeno, (9) el Eterno, tu Dios te colmará de bendiciones en todas las obras de tu mano, en el fruto de tu cuerpo, en el fruto de tu ganado y en el fruto de tu tierra. Así el Eterno volverá a regocijarse en ti como se regocijó en tus padres. (10) Eso ocurrirá si obedeces la voz del eterno tu Dios, cumpliendo Sus Mandatos y estatutos que están escritos en este libro de la Ley y si vuelves al eterno con todo tu corazón y con toda tu alma.

(11) Los mandamientos cuya observancia te ordeno hoy no te son ocultos ni están lejos (difíciles de cumplir). (12) No están en el cielo para que digas: “¿Quien subirá por nosotros al cielo para alcanzarlos, para que podamos cumplirlos?”. (13) Tampoco están del otro lado del mar para que digas: “¿Quién cruzará el mar para alcanzarlos, para que podamos cumplirlos?”. (14) La palabra está muy cerca de ti, en tu boca, en tu corazón para que puedas cumplirla.

(15) Mira, oh Israel, que hoy he puesto ante ti la vida y el bien; también la muerte y el mal. (16) Si haces lo que te ordeno hoy, andando en los caminos del eterno tu Dios y cumpliendo Sus mandamientos y preceptos, vivirás y te multiplicarás; el Eterno tu Dios te bendecirá en la tierra adonde vas para heredarla. (17) Pero si tu corazón se desvía y en vez de escuchar la voz del Eterno, te postras ante otros dioses y los sirves, (18) declaro que de seguro pereceréis. No prolongaréis vuestros días en la tierra que vas a heredar allende al Jordán. (19) “Pongo hoy por testigos contra vosotros al cielo y a la tierra, de que os di para escoger entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición y os exhorté a escoger la vida para ti y tu simiente, (20) amando al Eterno tu Dios, escuchando Su voz y siguiendo Sus caminos, pues Él es tu vida, oh Israel y la extensión de tus días para que puedas vivir en paz en la tierra que el Eterno juró a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob que les daría”.

LA BIBLIA

HEBREO – ESPAÑOL

Versión Castellana

Conforme a la tradición judía

Por Moisés Katznelson

Fuente de la foto:

OzTorah: Torah reading – Nitzavim-Vayelech

 

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