Atrapantes historias relacionadas con la Festividad de Shavuot.

SHAVUOT ES EL IORTZAIT, ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DE RABÍ ISRAEL BAAL SHEM TOV, FUNDADOR DEL MOVIMIENTO JASÍDICO.
SU AMOR A CADA JUDÍO MARCÓ UN NUEVO CAMINO EN EL SERVICIO A Dl-S, Y ESTÁ REFLEJADO EN ESTA HISTORIA.

http://www.jabad.org.ar/festividades/shavuot-festividades/relatos-jasidicos-shavuot-festividades-festividades/el-bufon-de-la-corte/

Dr Abraham Twerski es un C renombrado psiquiatra y rabino que tdesciende de una distinguida estirpe de líderes jasídicos. Además fundó y dirige exitosamente centros de rehabilitación para drogadictos en Pittsburgh y es autor de libros populares de auto-ayuda. En Shabat y Festividades, se encuentra en su hogar, donde recibe invitados que comparten las comidas festivas con su familia. Durante las mismas, relata interesantes anécdotas Jasídicas que le fueron transmitidas de generación en generación- legados de la tradición oral judía.
Durante una cena sabática (…)

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http://www.jabad.org.ar/festividades/shavuot-festividades/relatos-jasidicos-shavuot-festividades-festividades/una-historia-de-amor-en-shavuot-2/

En España cierto ministro fue denunciado ante las autoridades, pues practicaba el judaísmo en secreto. Lo arrestaron, fue juzgado y condenado a muerte. Como en todos estos casos, sería quemado en la hoguera. Pero este ministro era amigo del rey, y aunque este tipo de juicios estaba a cargo de la Iglesia y no del monarca, el rey pidió que se postergara la ejecución por un año, hasta que el condenado terminara de resolver todos los asuntos relacionados del Estado que estaban a su cargo. Y así fue. Al cumplirse el año de prórroga, el rey solicitó un mes más de aplazamiento. Al cumplirse el mes, pidió una semana. Al llegar a término la semana, solicitó un día. Finalmente, llegó el momento de la ejecución. Toda la población fue invitada a presenciarla(…)

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http://www.jabad.org.ar/biblioteca/relatos/jasidicos-relatos-biblioteca/el-ministro-espanol/

Eran las cinco de la tarde del lunes, y mi aula estaba desierta, cual un campo de batalla abandonado. Los radiadores y la ventana indicaban que era un invierno nevado.
El piso estaba cubierto con las hojas de los exámenes, convertidas en aviones de papel. Los niños me dijeron que no se molestarían en llevar sus pruebas a casa. Su padres no podrían leerlos, me dijeron cándidamente, y ni siquiera les preocupaba la Escuela Hebrea. Eso era cada día- pensé- una batalla de dos horas diarias, entre “El Rabino” -yo- y quince inquietos muchachitos de doce-años, que no podían ver ningún propósito en lo que estaba intentando enseñarles.
No eran niños malos. Sólo algunos eran insolentes o rebeldes. Pero todos eran… indiferentes. Charlaban sobre los costosísimos regalos que habían recibido para Januka o sus cumpleaños, sobre esquiar, de los viajes y las vacaciones en Florida. Se sentaban delante de mí, con su inocencia, su ignorancia, y hablaban de comer langosta y comida china, de baloncesto en la mañana de Shabat y de las películas en la tarde de Shabat. Y cuando finalmente imponía silencio para empezar el Mode Aní, me preguntaba si no era demasiado tarde para estos chicos reconocer al Rey eterno y viviente (…)

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http://www.jabad.org.ar/festividades/shavuot-festividades/por-fin-tengo-un-estudiante-en-lugar-de-un-grabador/

Ahora, queridos niños, podéis cerrar estros libros, dijo el maestro, pero mantened vuestros oídos abiertos, pues os voy a contar una historia antes de desearos un Feliz Shavuot.

Los cuentos del maestro eran siempre bienvenidos y los niños no necesitaban ninguna invitación especial para dedicarle toda su atención.
—Habla una vez, comenzó el maestro, un muchachito cuyo nombre era Israel. Cierto día, Israel se fue a caminar al bosque y se perdió. Fue hallado por un gitano que lo llevó a su caravana. Al principio, el gitano pareció ser muy afable, pero pronto puso a trabajar al niño y lo trató muy duramente. El pequeño trabajaba mucho y el día siempre se hacía demasiado corto para toda la labor que el gitano le encargaba. Por esa razón muy a menudo recibía palizas, y llevaba una existencia muy infeliz(…)

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En los Salmos 68:16-17, el Monte Sinai es llamado con varios nombres. Uno de ellos, “Gavnunim”, de la misma raíz como geviná, queso. Algunos historiadores especulan que al recibir la Torá, los Israelitas se habían alejado de su campamento durante tantas horas que la leche se había agriado y se había convertido en queso. Es posible que ayunaran mientras recibían la Torá y, hambrientos, consumieron la leche, una versión bíblica de Fast food-comida rápida.
El queso crema fue el ingrediente que convirtió un pastel seco en un toque de cielo(…)

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Cuando Hashem entregó la Torá en Shavuot, tomó a los niños judíos como garantía de su continuidad.
Henryk era muy pequeño en 1945, cuando la Guerra acabó y los sobrevivientes intentaban rastrear frenéticamente a a sus parientes. Había pasado la mayoría de su vida con su niñera que lo escondió de los Nazis por pedido de su padre. A pesar del gran riesgo, la mujer lo hizo, pues amaba al niño.
Todos los judíos fueron asesinados, y la niñera de Henryk no pensó que el padre, Joseph Foxman, sobreviviría la destrucción en Auschwitz. Por consiguiente decidió adoptar al chico, bautizándolo en la Iglesia y enviándolo a estudiar catecismo con el sacerdote local(…)

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Había un pequeño pueblo que tenía sólo unas familias judías. Entre todos tenían exactamente diez hombres mayores de Bar Mitzvá. Eran personas dedicadas y se aseguraban que nunca perdieran un minián (quórum de 10 hombres). Un día, una nueva familia judía se instaló en el pueblo. Gran alegría y excitación; ahora tendrían once hombres. Pero algo extraño pasó. ¡¡¡En cuanto fueron once, nunca más pudieron formar un minián!!!
Cuando sabemos que somos indispensables, hacemos lo imposible por estar.

Esta semana en la Torá se lee Parshat Bamidbar, acerca del censo realizado al pueblo judío. Esta porción siempre se lee antes de Shavuot, el “Tiempo de
la Entrega de la Torá”. Una conexión importante y obvia con ello es que en la Torá, también, cada letra cuenta. Una letra faltante invalida el pergamino entero. Igualmente, un iehudí perdido provoca que el pueblo judío esté incompleto(…)

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