SHLAJ -LEJA

כ”ב סיון תשע”ז

22 Siván 5777

16/06/ 2017

Parasha: SHLAJ -LEJA

Números 13 – 15

13 (1) Y le dijo el Eterno a Moisés: (2) “Envía a hombres para que exploren la tierra de Canaán (C’naan) que di a los hijos de Israel. De cada tribu, mandaréis a un hombre, el principal de cada tribu”. (3) Y Moisés por mandato del Eterno, envió a los jefes de los hijos de Israel desde el desierto de Parán. (4) Y éstos son sus nombres: de la tribu de Rubén, (Samúa) hijo de Samúa (Shamúa) hijo de Sacur (Zacur); 5 de la tribu de Simeón, Safat (Shafat) hijo de Jorí; (6) de la tribu de Judá, Calef (Calev) hijo de Jefone (Yefuné); (7) de la tribu de Isacar, Igal(Yig´al); (8) de la tribu de Efraín, Oseas (Hoshea) hijo de Nun; (9) de la tribu de Benjamín, Palti hijo de Rafú; (10) de la tribu de Zabulón, Gadiel hijo de Sodí; (11) de la tribu de Manasés, Gadí hijo de Susí; (12) de la tribu de Dan, Amiel hijo de Guemalí; (13) de la tribu de Aser, Setur (Shtur) hijo de Miguel (Mijael); (14) de la tribu de Naftalí, Najbí hijo de Vofsí; (15) de la tribu de Gad, Gueuel hijo de Mají. (16) Tales son los nombres de los hombres que envió Moisés a reconocer la tierra. Y a Oseas, hijo de Nun lo llamó Josué (Yehoshúa). (17) Y envió a sus emisarios para explorar la tierra de Canaán diciéndoles: “Id por allí hacia el sur y subid la montaña, (18) Y ved cómo es la tierra y cómo son quienes la habitan, si son fuertes o débiles, pocos o muchos. (19) Evaluad la tierra cerciorándoos si es buena o mala y mirad las ciudades verificando si son abiertas o fortificadas. (20) Ved qué tal es la tierra, si fértil o estéril, si hay en ella árboles o no los hay y procuraréis traer muestras del fruto de la tierra. A la sazón, los viñedos daban los primeros racimos. (21) Fueron pues a reconocer la tierra, desde el desierto de Sin (Tzin) hasta Rejov, en dirección a Jamat. (22)  Yendo hacia el sur, llegaron a Hebrón (Jevrón), donde moraban Ajimán, Sesay (Sheshay) y Talmay, hijos de Anac. Hebrón había sido fundada siete años antes que Zoan (Tzóan o Tanis) en Egipto. (23) Y llegaron hasta el valle de Escol (Eshcol) y cortaron allí una rama de vid con racimos de uvas, que llevaron entre dos por medio de una pértiga y también granadas e higos. (24) Ese lugar fue llamado valle de Escol, (precisamente) por causa del sarmiento que se llevaron los hijos de Israel (eshcol, racimo). (25) Y se presentaron ante Moisés, Aarón y toda la congregación de los hijos de Israel, en Cades (Cádesh), desierto de Parán, refiriendo lo que habían visto y entregaron el fruto dela tierra. (27) Y le relataron a Moisés: “Fuimos a la tierra donde nos enviaste y de veras, allí mana leche y miel. Éste es el fruto de ella. (28) Pero la gente que mora allí es poderosa. Sus ciudades son fortificadas y muy grandes. Además, hemos visto allí a los hijos de Anac. (29)Los amalecitas viven en la tierra del sur; los hititas (heteos), los jebuseos y los amorreos moran en las montañas y los cananeos habitan junto al mar y en la costas del Jordán” (30) Caleb hizo callar al pueblo (atemorizado) delante de Moisés y dijo: “Hemos de subir para heredar la tierra porque podemos hacerlo”. (31) Pero quienes lo acompañaron arguyeron: “No podemos subir contra esa gente, porque es más fuerte que nosotros”, (32) y dieron un informe desfavorable acerca de la tierra que habían ido a escudriñar para los hijos de Israel, diciendo: “La tierra que hemos ido a explorar devora a sus moradores que son de gran estatura. Son gigantes, hijos de Anac. Ante ellos, nosotros parecíamos langostas, a nuestros ojos y seguramente también a sus ojos.”. 14(1) Entonces se levantó la congregación y alzó sus voces de angustia. La gente lloró esa noche, (2) Y todos los hijos de Israel murmuraron contra Moisés y Aarón y les dijeron: “¡Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto o en este desierto! (3) ¿Para qué nos trajo el Eterno a esta tierra? ¡Para que perezcamos por la espada y para que nuestras mujeres y nuestros hijos se conviertan en presa! (4) ¿No sería mejor para vosotros volver a la tierra de Egipto? Elijámonos otro jefe y que volvamos a Egipto”. (5) Entonces, se postraron Moisés y Aarón delante de la comunidad de los hijos de Israel, (6) y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que estaban entre los emisarios que fueron enviados para explorar la tierra, se rasgaron sus vestidos, (7) y les dijeron a los hijos de Israel: “El país por el que hemos pasado es muy buena tierra. (8) Si el Eterno se compadece entre nosotros, nos dará la tierra que mana leche y miel, (9) pero no os rebeléis contra el Eterno, ni temáis a los pobladores de esa tierra porque los comeremos como pan, ya que el Eterno se ha apartado de ellos para favorecernos. No los temáis”. (10) Pero la muchedumbre trató de apedrearlos y entonces, apareció la gloria del Eterno en el Tabernáculo ante los hijos de Israel. (11) Y le dijo el Eterno a Moisés: “¿Hasta cuándo este pueblo Me seguirá provocando? ¿Hasta cuándo seguirá en su cabeza dura sin creerme a pesar de todas las señales que les mostré? (12) Los castigaré con gran mortalidad y haré de ti un pueblo más grande y poderoso que ellos”. (13) Y Moisés le respondió al Eterno: “Lo sabrán los egipcios de quienes libraste a este pueblo, (14) y también la gente de esa tierra (de Canaán). Todos saben que Tú, el Eterno, te apareces a Tu pueblo cara a cara con Tu nube y Tu columna de nube, de día y de noche. (15) Si matas a Tu pueblo como un sólo hombre, murmurarán los demás pueblos a los que alcanzo Tu fama: (16) “El Eterno mató a Su pueblo en el desierto por Su incapacidad para llevarlo a la tierra prometida2. (17) Por lo tanto, te ruego, Señor mío, cuya fuerza es inmensa, que obre Usted conforme a Su palabra, en el sentido de que (18) el Eterno paciente y misericordioso, perdona el pecado al arrepentido; si bien no lo justifica, pues hace recaer la iniquidad de los padres (no arrepentidos) sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación. (19) Perdona pues la transgresión de este pueblo con Tu gran misericordia, así como lo perdonaste desde Egipto hasta aquí”. (20) Y le contestó el Eterno: “Le perdono accediendo a tu rogativa, (21) pero ten por seguro que por Mi vida y por Mi gloria que cubre toda la tierra, (22) todos los que han visto Mi gloria y los prodigios que les he mostrado en Egipto y en el desierto, y me pusieron a prueba diez veces, desoyéndome, (23) no verán la tierra que a sus padres juré dar. Ninguno de quienes Me han provocado la verá. (24) Pero a Mi siervo Caleb, inspirado por otro espíritu y totalmente leal a Mí, lo llevaré a la tierra que visitó y su simiente la poseerá. (25) Y mañana mismo, os volveré y marcharéis por el desierto, camino del mar rojo”. (26) Y le dijo el Eterno a Moisés y Aarón: (27) “¿Hasta cuándo he de soportar a esta mala gente que murmura contra Mí? He oído todo lo que dicen los hijos de Israel contra Mí. (28) Diles: Por Mi vida que esto haré con vosotros: (29) En este desierto yacerán vuestros cadáveres. Todos los que fueron censados de veinte años para arriba y murmuraron contra Mí. (30) no entrarán en la tierra que os prometí como morada. Sólo Caleb hijo de Jefone y Josué hijo de Nun entrarán. (31) También entrarán vuestros hijos, los que dijisteis que serían botín de extraños. Ellos disfrutarán la tierra que vosotros habéis desdeñado. (32) En cuanto a vosotros, en este desierto quedarán vuestros cadáveres. (33) Pero vuestros hijos errarán en el desierto durante cuarenta años sobrellevando vuestra rebeldía hasta que vuestro cuerpo se extinga en el desierto. (34) Por la cantidad de días que fue explorada la tierra prometida, o sea cuarenta días, un año por cada día, cargaréis vuestra iniquidad y sabréis Mi alejamiento de vosotros. (35) ¡Ay de Mí, el Eterno, si no lo hiciera tal cosa a esta mala gente rebelada contra Mí! En este desierto desaparecerán para siempre”. (36) Y los hombres a quienes Moisés mandó escudriñar la tierra y volvieron con informes malévolos soliviantando a la comunidad, (37) perecieron por la plaga con que los castigó el Eterno. (38) Y sobrevivieron Josué, hijo de Nun y Caleb, hijo de Jefone que habían integrado el grupo que fue a reconocer la tierra. (39) Y Moisés refirió las palabras del Eterno a todos los hijos de Israel que quedaron sumamente afligidos. (40) Madrugaron al día siguiente, subieron a la cima del monte diciendo: “Hemos de ir a la tierra que nos prometió dar el Eterno porque hemos pecado”. (41) Pero Moisés les advirtió: “De nada os valdrá porque habéis transgredido los mandatos del Eterno. (42) No subáis porque el Eterno no está con vosotros. Volveos para que no seáis aniquilados por vuestros enemigos, (43) ya que los amalecitas y los cananeos están allí y caeréis por la espada por cuanto el Eterno, por haber desobedecido, no os acompañará”. (44) Pero ellos se empecinaron en subir a la cima del monte, mas el Arca del pacto del eterno y Moisés no se movieron del campamento, (45) Como resultado, los amalecitas y los cananeos se abatieron sobre los obstinados y los derrotaron completamente, persiguiéndolos hasta Horma. 15(1) Y le dijo el Eterno a Moisés: (2) “Diles a los hijos de Israel: Cuando Lleguéis a la tierra donde habitaréis, que Yo os doy, (3) y Me brindaréis ofrendas ígneas, holocaustos u otros sacrificios, incluso por algún voto o donación o por una festividad reglamentaría, ofrendas de olor grato al Eterno, (4) el oferente presentará una oblación de un diezmo de harina de sémola de harina se sémola amasada con un cuarto de hin de aceite, (5) y vino para la libación, también un cuarto de hin para el holocausto o el sacrificio para  cada cordero. (6) Y para el carnero, oblará dos diezmos de harina de sémola amasada con un tercio de hin de aceite, (7) y presentará un tercio de hin de vino para la libación, olor grato al Eterno. (8)Si ofrece un ternero, ya sea por holocausto, por cumplimiento de un voto o por ofrenda pacífica al Eterno, (9) presentará con el ternero una oblación de tres diezmos de harina de sémola amasada en medio hin de aceite. (10) Y traerás por oblación medio hin de vino como ofrenda ígnea de olor grato al eterno. (11) Así se hará con cada buey, con cada carnero, con cada cordero y con cada cabrito. (12) Esto haréis por cada una de las víctimas, cualesquiera ellas sean. (13) Lo hará cada nativo que presente ofrenda ígnea de olor grato al Eterno. (14) Y si un forastero que mora entre vosotros quiere brindar tales ofrendas, lo hará del mismo modo que lo hacéis vosotros. (15) Una misma ley regirá ante el Eterno para vosotros y para el extranjero. (16) Una misma ley y un mismo reglamento valdrá para vosotros y para el forastero que habitará con vosotros”.

(17) Y le dijo el Eterno a Moisés: (18) “Diles a los hijos de Israel: Cuando hayáis entrado a la tierra adonde os llevo (19) y que comáis su pan,  brindaréis de él ofrenda al Eterno, (20) Como primicia, ofreceréis una torta de vuestra primera horneada de harina por ofrenda alzada, del mismo modo que ofreceréis las primicias de vuestro granero. (21) En todas vuestras generaciones, la primera masa será para el Eterno por ofrenda alzada.

(22) Si por inadvertencia no cumplierais todos los mandamientos que el Eterno dio a Moisés, (23) para vosotros y para todas vuestras generaciones, (24) toda la congregación, en tales casos de transgresiones por error involuntario, deberá ofrecer un novillo por holocausto de olor grato al Eterno, con su oblación y su libación según lo preceptuado y un macho cabrío por expiación. (25) Y el sacerdote hará expiación por toda la congregación de los hijos de Israel y entonces el pecado será perdonado, ya que se incurrió en él por ignorancia y para expiarlo, se brindó la ofrenda (arrepentimiento). (26) Será perdonada toda la congregación de Israel y también los forasteros que habitan entre ellos porque de todo el pueblo fue el pecado involuntario. (27)  Tratándose de cualquier alma que comete pecado por inadvertencia, el pecador traerá una cabra de un año por ofrenda expiatoria. (28) Y el sacerdote hará expiación por él, con lo que la transgresión será perdonada. (29)Habrá una misma ley para el que peca por error, que sea nativo del pueblo de Israel o extranjero, (30) pero cualquiera que peca a sabiendas contra el Eterno, sea nativo o forastero, (31) será completamente extirpado del seno del pueblo, ya que es plenamente responsable de su iniquidad”. (32) Y cuando los hijos de Israel estaban en el desierto, ocurrió que fue hallado un hombre que cortaba leña en el día de Sábado. (33) Y los que lo sorprendieron cortando leña lo trajeron ante Moisés y Aarón y toda la congregación, (34) y lo pusieron en prisión, al no decidirse en el momento lo que habían de hacerse con él. (35) El Eterno, al ser consultado, le dijo a Moisés: “Que muera ese hombre irremisiblemente. Que todo el pueblo lo lapide fuera del campamento”. (36) Lo sacaron fuera del campamento y lo lapidaron, matándolo, como el Eterno lo había ordenado a Moisés.

(37) Y le dijo el Eterno a Moisés: (38) “Dile a los hijos de Israel que se hagan flecos (tzitzit) en los bordes de sus mantos, por todas sus generaciones y que se pongan sobre los flecos del extremo un cordón celeste. (39) Y los flecos servirán para recordar, al verlos, todos los mandamientos del Eterno para cumplirlos y no desviaros de ellos siguiendo a vuestro corazón y a vuestros ojos, los caminos usuales de vuestra idolatría. (40) Os acordaréis así de cumplir Mis mandatos para ser santos ante vuestro Dios. (41) Lo ordeno Yo, el Eterno, vuestro Dios que os libró de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Yo, el Eterno, vuestro Dios.

LA BIBLIA

HEBREO – ESPAÑOL

Versión Castellana

Conforme a la tradición judía

Por Moisés Katznelson

Fuente de la foto:

https://www.jw.org/

http://www.tallit-shop.com/tallit/rambam-tzitzit/

 

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