Koraj

Número 16-18

16(1) Pero Coré, hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, Datán y  Abiram hijos de Eliab, y On, hijo de Pelet de la tribu de Rubén se ensoberbecieron (2) y se levantaron contra Moisés, acompañados por doscientos cincuenta hombres de los hijos de Israel, toda gente de renombre; (3) Se conjuraron contra Moisés y Aarón enrostrándoles: “Os arrogáis demasiado. Toda la congregación es santa y el Eterno está en medio de ella. ¿Por qué entonces os encumbráis sobre el pueblo del Eterno?”. (4) Al oír esto, Moisés se echó rostro a tierra (5) y luego, les dijo a Coré y su gente: “Mañana, el Eterno hará saber quién es Suyo y quien es santo, a quien quiere a Su lado dado que el que sea escogido por Él podrá acercarse a él. (6) Esto haréis vosotros: tomaréis incensarios, (7) prenderéis fuego en ellos y sobre el fuego, pondréis fuego en ellos y sobre el fuego, pondréis el incienso ante el Eterno. Aquel a quien elija el Eterno será santo.  Esto os bastará, hijos de Leví”. (8) Y Moisés le dijo a Coré: “Os ruego que me escuchéis, hijos de Leví. (9) ¿Es poca cosa para vosotros que el Dios de Israel os separará de los demás hijos de Israel para permitiros acercarse a Él al encargaros el servicio de la morada del Eterno y la celebración de los servicios de la morada del Eterno y la celebración de los oficios ante las comunidades? (10) Con ellos os acercaréis a Él, vosotros y vuestro hermano, los hijos de Leví. ¿Pretendéis también el sacerdocio? (11) Ciertamente os conjugaréis contra el Eterno, pero ¿qué culpa tiene Aarón para que murmuréis contra él?” (12) Y Moisés mandó llamar a Datán y a Abiram, hijos de Eliab”. Y al acudir, ellos le dijeron: “No subiremos. (13) ¿Es poca cosa que nos hayas sacado de la tierra que mana leche y miel para traernos a la muerte en el desierto, para engrandeceros como príncipes sobre vosotros? (14) No nos trajiste a una tierra que mana leche y miel, ni nos diste heredad alguna de campos o viñedos. ¿Quieres acaso sacarle los ojos a toda esta gente? ¡No subiremos! (adonde nos mandas)”. (15) Y se airó tanto Moisés que le dijo al Eterno: “No te inclines a la oblación de ellos. No he tomado un solo asno de ellos, ni les he hecho mal alguno”. (16) Y le dijo Moisés a Coré: “Tú y toda tu compañía, venid mañana ante el Eterno; tú, ellos y Aarón”. (17) Y cada uno tomará su incensario, pondrá incienso en él y lo ofrecerán ante el Eterno. Lo ofrecerán tú, tus doscientos cincuenta partidarios y Aarón, cada cual con su incensario”. (18) Cada uno pues, tomó su incensario, prendió fuego en él, e echó incienso y se reunieron a la entrada del Tabernáculo con Moisés y Aarón. (19) Y Coré logro convocar a toda la congregación contra ellos a la entrada del Tabernáculo de reunión, y entonces se apareció la gloria del Eterno a toda la comunidad. (20) Y el Eterno les dijo a Moisés y Aarón: (21) Alejáos de esta gente y los consumiré en un momento”. (22) Entonces Moisés y Aarón se prosternaron rostro a tierra e imploraron: “Oh Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿por un hombre que peca, castigarás a toda la congregación?” (23) Y el Eterno le respondió a Moisés: (24) “Diles a la congregación: Alegaos de las moradas de Coré, Datán y Abiram” (procurando disuadirlo), (26) y (al no lograrlo) advirtió a la congregación: “Os ruego que os alejéis de las tiendas de estos malvados y que no toquéis nada de sus pertenencias para que no seáis arrastrados con todos sus pecados”. (27) Se apartaron, pues, de las tiendas de Coré, Datán y Abiram y sus alrededores, y salieron Datán y Abiram a la entrada de sus tiendas, con sus mujeres y sus hijos mayores y menores. (28) Y Moisés dijo: “Ahora sabréis que el Eterno me ordenó hacer todas estas cosas y que no fue por mi voluntad que las hice. (29) Si estos hombres mueren de muerte común y su destino es el de los demás hombres, significa que el Eterno no me envió, (30) pero si el Eterno abre la boca del suelo para tragarlos a ellos y sus pertenencias, se bajan vivos al abismo y que a la tierra os cubra, sabréis que esos hombres han provocado al Eterno”. (31) Y apenas pronunció tales palabras, la tierra se abrió bajo los pies (de los rebeldes). (32) Y la tierra abrió su boca y los tragó, junto con sus tiendas y todas sus pertenencias. (33) Ellos y todo lo que les pertenecía fueron cubiertos por la tierra, quedando totalmente eliminados de la congregación. (34) Y todos los demás de Israel se habían alejado precipitadamente al oír a Moisés porque pensaron: “No sea que nos trague la tierra”. (35) Y salió un fuego del Eterno que consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían incienso.

17(1) Y le dijo el Eterno a Moisés: (2) “Dile a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, que aparte los incensarios quemados y que disperse el fuego lejos porque están santificados. (3) De los incensarios de estos pecadores contra sus propias almas, haréis laminas con las que revestiréis el altar,  pues se hizo con ellos ofrenda al Eterno, quedando santificados, y servirán de recordación para los hijos de Israel”. (4) Eleazar tomó los incensarios de cobre pulido con los que habían presentado ofrenda los que después fueron quemados y los hizo laminas para revestir el altar, (5) para servir de recordación a los hijos de Israel de que nadie que no sea de la simiente de Aarón deben acercarse a quemar incienso ante el Eterno, como hicieron Coré y su gente, conforme a lo que el Eterno ordenó a Moisés. (6) Pero el día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuraron contra Moisés y contra Aarón diciendo: “Vosotros enviasteis a la muerte al pueblo del Eterno”. (7) Y ocurrió, cuando la congregación se reunió contra Moisés y Aarón, que miraron hacia el Tabernáculo de reunión y vieron que la nube lo cubría, apareciendo la gloria del Eterno. (8) Moisés y Aarón acudieron a la entrada del Tabernáculo. (9) Y le dijo el Eterno a Moisés; (10) “Apártate de la congregación para que Yo los consuma en un momento”. Entonces se prosternaron. (11)  Y le dijo Moisés a Aarón: “Toma el incensario y pon fuego del altar en él, pon incienso y ve enseguida a la congregación para hacer expiación por ellos porque la ira domina al Eterno y la plaga ha comenzado”. (12) Y Aarón tomó un incensario, conforme a lo que le había dicho Moisés. Corrió hacia donde estaba reunida la congregación. Puso el incienso e hizo expiación por el pueblo. (13) Se colocó entre los muertos y los vivos, y la plaga se detuvo; (14) pero a la sazon, habían muerto por la plaga catorce mil setecientos, además de los que habían muerto en el momento de la rebelión de Coré. (15) Y Aarón volvió a donde estaba Moisés, a la entrada del Tabernáculo de reunión, después de haber contenido la plaga. (16) Y dijo el Eterno a Moisés: (17) “Habla a los hijos de Israel y haz que cada jefe de tribu te entregue una vara, una por cada una de las tribus y que escriban en cada vara el nombre de su tribu. (18) Escribirás el nombre de Aarón en la vara de Leví, pues cada vara llevará el nombre de cada jefe de tribu. (19) Pondrás todas en el Tabernáculo, delante del testimonio, donde Yo tengo Mis reuniones contigo. (20) Y Moisés dijo a los hijos de Israel, cuyos jefes le dieron una vara cada uno conforme a sus casas paternas, doce varas en total. Y la vara de Aarón estaba en medio de las demás. (22) Moisés colocó las varas ante el Eterno en el Tabernáculo de reunión. (23) Y al día siguiente, ocurrió que Moisés entró en el Tabernáculo y he aquí que de la vara de Aarón que representaba a la casa de Leví, salía una flor, como así también pimpollos y almendras. (24) Y Moisés saco las varas ante el Eterno y las entregó a los hijos de Israel, una a cada jefe de tribu. (25) Entonces le dijo el Eterno a Moisés: “Pon nuevamente la vara de Aarón ante el testimonio para ser guardada allí como señal contra los hijos de la rebelión y quitarás de Mí sus murmuraciones para que no mueran”. (26) Así lo hizo Moisés, tal como le había ordenado el Eterno. (27) Y los hijos de Israel (angustiados) le dijeron a Moisés: “He aquí que estamos perdidos. Pereceremos todos. (28) Si quienes pretenden aproximarse a la morada del Eterno están condenados a morir, en verdad, hemos de morir todos”.

18(1) Y le dijo el Eterno a Aarón: “Tú, tus hijos y todos los de tu  linaje cargaréis el pecado (de los extraños que inadvertidamente toquen las cosas) sacerdotal. (2) Y a tus hermanos de la tribu de Leví, la tribu de tu padre, los admitirás para que te asistan en el servicio, pero sólo tú y tus hijos estaréis ante la morada del Testimonio. (3) Cuidarás lo relativo al servicio y guardarás toda la tienda pero no se acercarán a tus utensilios santos y al altar para que no mueran ellos, ni muráis vosotros. (4) Estarán a tu servicio y a cargo de Tabernáculo de reunión para todo el servicio y ningún extraño se acercará a vosotros. (5) Y vosotros estaréis a cargo de las cosas santas y del altar, para que no haya más cólera sobre los hijos de Israel. (6) Y he aquí que he tomado a vuestros hermanos del seno del pueblo de Israel, los levitas, como regalo Mío para que efectúen el servicio en el Tabernáculo. Por lo tanto, tú y tus hijos ejerceréis vuestro sacerdocio en todo lo relativo al altar y lo que está detrás del velo, y (Me) serviréis. Para eso os concedí el privilegio de vuestro sacerdocio. El extraño que se aproxime será condenado a muerte”. (8) Y le dijo el Eterno a Aarón: “He aquí que te he asignado la misión del cuidado de las ofrendas que se Me harán de todas las cosas santificadas de los hijos de Israel. Esa responsabilidad te la he dado a ti, al ungirte como sacerdote y a tus hijos, por todas las generaciones. (9) De las cosas santísimas y de las ofrendas ígneas, serán tuyas toda ofrenda pacífica, toda ofrenda expiatoria y toda ofrenda que los hijos de Israel Me brinden. Son santísimas para ti y para tus hijos. (10) En el lugar santísimo las comeréis. Todo varón las comerá. Serán santísimas para ti. (11) Y también serán tuyas las ofrendas alzadas y las ofrendas agitadas de los hijos de Israel. Las he asignado a ti, a tus hijos y a tus hijas, a perpetuidad. Todo el de tu linaje que sea puro las comerá. (12) Y también te he asignado lo mejor de aceite, del mosto, del trigo y de los primeros frutos que ofrendan al Eterno. (13) Todas las primicias que traerán al Eterno serán para ti, las comerán todo hombre puro de tu casa. (14) Toda la ofrenda por anatema será para ti. (15)Todo primerizo de la matriz  de toda carne que sea ofrecido al Eterno, sea de hombre o bestia, será para ti, pero redimirás al primogénito de hombre y al primerizo de animal impuro. (16) Los rescatarás a la edad de un mes por su precio, cinco siclos sagrados de plata (de veinte geras cada uno). (17) Sólo el primerizo del buey, del carnero y de las cabras no redimirás. Son sagrados. Rociarás su sangre en el altar y quemarás su grasa en ofrenda ígnea, de olor grato al Eterno. (18) Su carne será para ti como lo es el pecho que se agita en el balanceo y la pierna derecha. (19)Todas las ofrendas alzadas que los hijos de Israel presenten al Eterno, las he reservado para ti, para tus hijos y para tus hijas a perpetuidad. Es pacto enalterable ante el Eterno para ti y para tu simiente”. (20) Y le dijo también el Eterno a Aarón: “Tú no heredarás sus tierras, ni tendrás porción alguna de ellas. Yo mismo soy tu porción y tu heredad entre los hijos de Israel. (21) Y he aquí que reservo para los hijos de Leví todos los diezmos de Israel en lugar de heredad, por el servicio que presentan, o sea el servicio del Tabernáculo. (22) Los hijos de Israel no se acercarán más al Tabernáculo de reunión, no sea que con ello pequen y mueran. (23) Serán los levitas los encargados del servicio del Tabernáculo de reunión y cargarán los pecados (de los hijos de Israel). Será estatuto perpetuo que entre los hijos de Israel ellos no tendrán heredad. (24) Pero, los diezmos de los hijos de Israel, de sus ofrendas alzadas al Eterno, los doy a los levitas en reemplazo de la heredad Por eso les dije que entre los hijos de Israel no heredarán (tierra)”. (25) Y le dijo el Eterno a Moisés: (26)”A los levitas les dirás: Cuando toméis los diezmos de los hijos de Israel que os asigné por heredad, ofrendaréis al Eterno un diezmo de los diezmos. (27) Este diezmo será considerado como ofrenda vuestra, como el cereal de la era y como el mosto del lagar. (28) De ese modo, vosotros también llevaréis ofrenda al Eterno, de todos los diezmos que tomáis de los hijos de Israel. Tal ofrenda alzada al Eterno, la daréis a Aarón, el sumo sacerdote. (29) Para ello, escogeréis todo lo mejor de las ofrendas santificadas al Eterno”. (30) Y les dirás también: “Cuando hayáis ofrecido lo mejor de ellos, el resto será para vosotros los levitas, como si fuera producto de la era o el lagar. (31) Y lo comeréis con vuestras familias, porque es vuestro salario por el servicio que presentaréis en el Tabernáculo de reunión. (32) Y no sobrellevaréis pecado cuando ofrendéis lo mejor de los diezmos recibidos. Y no profanaréis las cosas santas de los hijos de Israel, no sea que muráis”.

¿Los que se rebelaron contra Moisés eran Levitas y también había gente de renombre?

16(1) Pero Coré, hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, Datán y  Abiram hijos de Eliab, y On, hijo de Pelet de la tribu de Rubén se ensoberbecieron (2) y se levantaron contra Moisés, acompañados por doscientos cincuenta hombres de los hijos de Israel, toda gente de renombre

¡Al que Tú escoges, se puede acercar a Ti!

16 (4) Al oír esto, Moisés se echó rostro a tierra (5) y luego, les dijo a Coré y su gente: “Mañana, el Eterno hará saber quién es Suyo y quien es santo, a quien quiere a Su lado dado que el que sea escogido por Él podrá acercarse a él.

¿Acaso podemos enojarnos tanto, por ser acusados falsamente y hacerte este pedido?

16(15) Y se airó tanto Moisés que le dijo al Eterno: “No te inclines a la oblación de ellos. No he tomado un solo asno de ellos, ni les he hecho mal alguno”.

¿También te podemos llamar así?

16 (22) Entonces Moisés y Aarón se prosternaron rostro a tierra e imploraron: “Oh Dios, Dios de los espíritus de toda carne(…)

¿También en las pertenencias del pecador, yace el pecado?

16 (23) Y el Eterno le respondió a Moisés: (24) “Diles a la congregación: Alejaos de las moradas de Coré, Datán y Abiram” (procurando disuadirlo), (26) y (al no lograrlo) advirtió a la congregación: “Os ruego que os alejéis de las tiendas de estos malvados y que no toquéis nada de sus pertenencias para que no seáis arrastrados con todos sus pecados”.

¿Acaso se peca contra el alma? ¿Acaso tenemos que tener compasión por nuestra alma?

17 (3) De los incensarios de estos pecadores contra sus propias almas (…)

¿Toda ofrenda consagrada a Ti, es santa?

17 (3) De los incensarios de estos pecadores contra sus propias almas, haréis laminas con las que revestiréis el altar,  pues se hizo con ellos ofrenda al Eterno, quedando santificados, y servirán de recordación para los hijos de Israel”.

¿Qué paso con el pueblo, después que la tierra se tragó a los rebeldes?

17 (6) Pero el día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuraron contra Moisés y contra Aarón diciendo: “Vosotros enviasteis a la muerte al pueblo del Eterno”(…)

¿Otra vez? ¿Entonces que hizo el Di-s Altísimo?

17 (7) Y ocurrió, cuando la congregación se reunió contra Moisés y Aarón, que miraron hacia el Tabernáculo de reunión y vieron que la nube lo cubría, apareciendo la gloria del Eterno. (8) Moisés y Aarón acudieron a la entrada del Tabernáculo. (9) Y le dijo el Eterno a Moisés; (10) “Apártate de la congregación para que Yo los consuma en un momento”.

¿Qué hizo Moisés?

17 (11)  Y le dijo Moisés a Aarón: “Toma el incensario y pon fuego del altar en él, pon incienso y ve enseguida a la congregación para hacer expiación por ellos porque la ira domina al Eterno y la plaga ha comenzado”.

¿Qué hizo Aarón?

(12) Y Aarón tomó un incensario, conforme a lo que le había dicho Moisés. Corrió hacia donde estaba reunida la congregación. Puso el incienso e hizo expiación por el pueblo. (13) Se colocó entre los muertos y los vivos, y la plaga se detuvo; (14) pero a la sazon, habían muerto por la plaga catorce mil setecientos, además de los que habían muerto en el momento de la rebelión de Coré. (15) Y Aarón volvió a donde estaba Moisés, a la entrada del Tabernáculo de reunión, después de haber contenido la plaga.

¿Varas con el nombre de cada tribu?

17 (16) Y dijo el Eterno a Moisés: (17) “Habla a los hijos de Israel y haz que cada jefe de tribu te entregue una vara, una por cada una de las tribus y que escriban en cada vara el nombre de su tribu.

¿Y la vara de la tribu de Leví?

17 (18) Escribirás el nombre de Aarón en la vara de Leví, pues cada vara llevará el nombre de cada jefe de tribu.

¿Qué paso después?

17 (23) Y al día siguiente, ocurrió que Moisés entró en el Tabernáculo y he aquí que de la vara de Aarón que representaba a la casa de Leví, salía una flor, como así también pimpollos y almendras.

¿Dónde está esta vara? ¿Para qué?

17 (25) Entonces le dijo el Eterno a Moisés: “Pon nuevamente la vara de Aarón ante el testimonio para ser guardada allí como señal contra los hijos de la rebelión y quitarás de Mí sus murmuraciones para que no mueran”.

¿Solo Aarón y su linaje pueden tocar los utensilios santos? ¿Qué pasa si le permiten a un extraño tocar los utensilios?

18(1) Y le dijo el Eterno a Aarón: “Tú, tus hijos y todos los de tu  linaje cargaréis el pecado (de los extraños que inadvertidamente toquen las cosas) sacerdotal. (2) Y a tus hermanos de la tribu de Leví, la tribu de tu padre, los admitirás para que te asistan en el servicio, pero sólo tú y tus hijos estaréis ante la morada del Testimonio. (3) Cuidarás lo relativo al servicio y guardarás toda la tienda pero no se acercarán a tus utensilios santos y al altar para que no mueran ellos, ni muráis vosotros

¿Te hiciste un regalo para Ti?

18 (6) Y he aquí que he tomado a vuestros hermanos del seno del pueblo de Israel, los levitas, como regalo Mío para que efectúen el servicio en el Tabernáculo 

¿Quiénes son los encargados de cargar con los pecados?

18 (23) Serán los levitas los encargados del servicio del Tabernáculo de reunión y cargarán los pecados (de los hijos de Israel). Será estatuto perpetuo que entre los hijos de Israel ellos no tendrán heredad.

¿El diezmo de los diezmos?

18 (25) Y le dijo el Eterno a Moisés: (26)”A los levitas les dirás: Cuando toméis los diezmos de los hijos de Israel que os asigné por heredad, ofrendaréis al Eterno un diezmo de los diezmos. 

¿Acaso el sacerdote sobrelleva pecado cuando no ofrenda?

18 (32) Y no sobrellevaréis pecado cuando ofrendéis lo mejor de los diezmos recibidos. Y no profanaréis las cosas santas de los hijos de Israel, no sea que muráis”.

 

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