Shabbat Shalom – Parasha Vaerá

25 TEVET 5778 

Hoy 12/01/2018

Cada semana, de Shababat (Sábado) en Shabbat (Sábado),  leemos de manera consecutiva, una porción (Parasha) de la Torah. Esta semana leemos Vaerá.

Parasha Vaerá

Éxodo 6:2 – 9:35

VAERA

(2) Y le dijo también Dios a Moisés: “Yo soy el Eterno, (3) que Me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, aunque no Me hice conocer con Mi nombre. (4) Hice un pacto con ellos para darles la tierra de Canaán, al tierra donde habitaron. (5) Y al oír el gemido de los hijos de Israel oprimidos por los egipcios, me acordé de ellos. (6) Por lo tanto, diles a los hijos de Israel: Yo Soy el Eterno; os libraré de los trabajos forzados en Egipto, os salvaré de la servidumbre con brazo tendido y con grandes castigos a los culpables. Yo os consideraré pueblo Mío, seré vuestro Dios y sabréis que Yo soy el Eterno, vuestro Dios, al redimiros de los trabajos forzados en Egipto. (8) Y os llevaré a la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, y os la daré por heredad. Yo, el Eterno”. (9) Y así les habló Moisés a los hijos de Israel, pero no le escucharon por impaciencia y por la dureza de su servidumbre. (10) Entonces, le dijo el Eterno a Moisés: (11) “Ve y dile al faraón, rey de Egipto, que deje ir a los hijos de Israel de su tierra”. (12) Y le respondió Moisés:”Si los hijos de Israel no me escucharon, ¿cómo me va a escuchar el faraón? Y soy duro de lengua”. (13) Mas insistió el Eterno ante Moisés y Aarón, dándoles órdenes para los hijos de Israel y para el faraón, rey de Egipto, para sacar a los hijos de Israel de la tierra de Egipto. (14) Éstos son los jefes de las familias de sus padres. Los hijos de Rubén, primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmín. Ésa es la familia de Rubén. (15) Y los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar y sául, hijo de la Cananea. Ésos son los hijos de Simeón. (16) Y éstos son los nombres de los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari. Y los años de vida de Leví fueron ciento treinta y siete años. (17) Y los hijos de Gersón: Libni y Simei, por familias. (18) Y los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. Y los años de vida de Coat fueron ciento treinta y tres años. (19) Y los hijos de Merari: Mahli y Musi. Ésas son las familias de Leví, por sus generaciones. (20) Y tomó Amram a Jocabed, su tía paterna, por mujer, quien le parió a Aarón y Moisés. Y fueron los años de la vida de Amram ciento treinta y siete años. (21) Y los hijos de Izhar fueron: Coré, Nefeg y Zicri. (22) Y los hijos de Uziel: Misael, Elzafán y Siri. (23) Y Aarón tomó por mujer a Elizabet, hija de Aminadab, hermana de Naasón, y parió a Nabad, Abi, Eleazar y a Tamar. (24) Y fueron los hijos de Coré: Asir, Elcana y Abiasaf. Fueron las familias de los coreítas. Eleazar, hijo de Aarón , tomó por mujer a una hija de Putiel, que parió a Fines. esos fueron los jefes de las familias de los levitas, por sus linajes. (26) Aarón y Moisés fueron a quienes le dijo el Eterno: “Sacad a los hijos de Israel de la tierra de Egipto en orden, según sus tribus”. (27) Ellos fueron quienes hablaron al faraón, rey de Egipto para inducirle a que dejara que los hijos de Israel abandonarán Egipto. Y le dijo el Eterno a Moisés en la tierra de Egipto: (29) “Yo soy el Eterno. Di al faraón, rey de Egipto. (30) Y le contestó Moisés: “Yo soy incircunciso de labios (tartamudo). ¿Cómo pues me escuchará el faraón?”.

7 (1) Y el Eterno le dijo a Moisés: “Mira, te encomiendo que obres como si fueras Dios ante faraón, y tu hermano Aarón será tu portavoz”. (2) Tú hablarás todo lo que Yo te ordene y tu hermano Aarón dirá al faraón que permita que los hijos de Israel irse de su tierra. (3) Pero Yo endureceré el corazón del faraón y multiplicaré Mis señales y Mis milagros en la tierra de Egipto y sacaré a Mis Ejércitos, a Mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes castigos. (5) Entonces, sabrán los egipcios que Yo soy el Eterno al extender Mi mano sobre Egipto y libraré a los hijos de Israel”. (6) Moisés y Aarón hicieron como le había ordenado el Eterno. (7) Y Moisés tenía ochenta años de edad y Aarón ochenta y tres al hablar con el faraón. (8) Y el Eterno le dijo a Moisés y Aarón: (9) “Cuando el faraón os diga: “Haced Milagros”, le dirás a Aarón que tome tu vara y que la arroje ante faraón para que se convierta en culebra”. (10) Y Moisés y Aarón se presentaron ante faraón e hicieron como les había ordenado el Eterno; Aarón tiró la vara ante faraón y sus siervos, al cual se tornó en culebra. (11) pero el faraón llamó enseguida a sus sabios y hechiceros, o sea los magos de Egipto, quienes hicieron los mismos milagros. (12) Cada uno de ellos arrojó su vara ay todas se convirtieron en culebras pero la vara de Aarón se trago las varas de ellos. (13) Y como lo había previsto el Eterno, se endureció el corazón del faraón y no los escuchó. (14) Entonces, le dijo el Eterno a Moisés: “Duro es el corazón del faraón, pues no quiere dejar ir al pueblo. (15) ve al faraón por la mañana cuando sale a bañarse y te pararás ante él a ña orilla del río; tomarás la vara que se convirtió en culebra. (16) Y le dirás: El Eterno, Dios de los hebreos me envió a ti para que les permitas irse y servir al Eterno en el desierto, pero no me escuchaste hasta ahora. (17) Pues bien, dijo el Eterno: Con esto sabrá que Yo soy el Eterno. He aquí que golpearé con la vara que tengo en is manos las aguas del río y se convertirán en sangre. (18) Y morirá todo pez que haya en el río, el cual hederá de modo que los egipcios no podrán beber esa agua”. (19) Y le dijo el Eterno a Moisés: “Dí a Aarón que tome su vara y extienda su mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sus canales y sus lagunas y sobre todo depósito de agua, y todas esas aguas se convertirá en sangre. y habrá sangre en toda la tierra de Egipto y asta en las vasijas de madera y de piedra”. (20) Moisés y Aarón hicieron como les había ordenado el Eterno;  alzo la vara y golpeó la aguas Del Río a la vista del faraón y de sus siervos, y al punto, las aguas se transformaron en sangre. (21) Y murieron los peces que había en el río, y por el olor repugnante que salía de él, los egipcios no pudieron beber de sus aguas. Y hubo sangre en la tierra de Egipto. (22) pero los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos, y se endureció aún más el corazón del faraón y no lo escuchó, tal como lo había predicho el Eterno. (23) Se apartó el faraón y se retiró a su palacio, sin prestar mayor atención al suceso. (24) Y todos los egipcios cavaron alrededor del río, en busca de agua para beber ya que no podía beber agua del río. (25) Y transcurrió siete días desde que el eterno había herido al río. (26) Y  le dijo el Eterno a Moisés: “Ve al faraón y dile: Así dijo el Eterno: deja ir a Mi pueblo para que Me adore. (27) Si no quieres dejarlo ir heriré toda tu extensión con ranas. (28) y el río criará ranas que subirán y entrarán incluso en tu palacio, en tu dormitorio y sobre tu cama, y asimismo en las casas de tus siervos y en las de todo el pueblo. (29) Sobre ti, sobre tu pueblo y sobre todos tus siervos pulularán las ranas”.

8(1) Y le dijo el Eterno a Moisés: “Dile Aarón: Extiende tu mano con la vara sobre los ríos, los canales y las lagunas y haz subir ranas sobre la tierra de Egipto”. (2) Y Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto y subieron ranas; cubrieron la tierra de Egipto , (3) pero los magos hicieron lo propio con sus brujerías, haciendo subir ranas sobre la tierra de Egipto. (4) Y llamó el faraón a Moisés  y Aarón y les dijo: “Rogad al Eterno que quite las ranas de mí y de mi pueblo y entonces dejaré ir al pueblo para que brinde sus sacrificios al Eterno”. (5) Y contestó Moisés:”Puedes hasta elegir el momento en que quieres que, por mi suplica, Dios extirpe de ti y de tu pueblo las ranas que asuelan toda la tierra. Sólo en el río quedarán”. (6) Y contestó (el faraón): “Por la mañana”. Y le replicó Moisés;”Será como tu palabra para que sepas que no hay como el Eterno, el Dios nuestro. (7) Se apartarán las ranas de ti, e tus casas, de tus siervos y de todo tu pueblo, y quedará sólo en el río. (8)Y Moisés y Aarón se retiraron del palacio del faraón y Moisés regó al Eterno que quitara las ranas con que había atribulado al faraón. (9) Y el Eterno acudió a la súplica de Moisés y murieron las ranas de las casas, de los patios y de los campos. (10) Y fueron juntadas en montones, cuyo hedor se sentía por doquier. (11) Pero al aliviarse la situación, se endureció su corazón y no cumplió con lo que había prometido, tal como lo había predicho el Eterno. (12) y le dijo el Eterno a Moisés:”Dile a Aarón que extienda su vara y golpeé el polvo de la tierra para que se llene de piojos toda la tierra de Egipto”. (13) Y así lo hicieron: Aarón extendió su mano con su vara, golpeó el polvo de la tierra y se llenaron de piojos todo hombre y todo animal de la tierra de Egipto. (14) Los magos con sus hechicerías trataron inútilmente de extirpar la plaga de piojos. había multitud de piojos sobre hombre y animales. (15) Entonces los magos dijeron al faraón: “Esta el dedo de Dios en esto”, pero el corazón del faraón siguió endurecido y no le escuchó, tal como lo había predicho el Eterno. (16) Y le dijo el Eterno a Moisés:”Madruga mañana y te presentarás ante faraón. Apenas salga al agua para bañarse, le dirás:”Así habló el Eterno: Deja salir a Mi pueblo para que me adore. (17) Si no les permites ir, Yo haré enviar a ti, a tus siervos, a tu pueblo y tus casas el arov en todo el ámbito de la tierra. (18) Y ese día separaré (de esta plaga) a la tierra de Gosén, donde esta Mi pueblo, para que no lleguen allí insectos dañinos, para que sepan que Yo soy el Eterno en medio de la tierra. (19) Y haré distinción entre Mi pueblo y el tuyo. Para mañana mismo será esta señal”. (20) Y así lo hizo el Eterno de modo que el palacio del faraón, las casas de sus siervos y toda la tierra de Egipto se llenaron de sabandijas. Quedó la tierra infectada por esa plaga. (21) Y llamó el faraón a Moisés y Aarón y les dijo: “Id, ofreced sacrificios a vuestro Dios en esta tierra”. (22) Pero le contestó Moisés:”Es impropio hacerlo así porque sería execración para Egipto el que sacrificaramos al Eterno en su propio país. ¿No nos apedrearías caso si hiciéramos cosa tan reprobable para los egipcios? (23) Dejadnos ir tres días por el desierto para adorar al Eterno, nuestro Dios, como Él nos diga”. (24) Dijo entonces el faraón:”Bien. Os dejaré ir para que adoréis al Eterno, vuestro Dios, en el desierto, pero a condición de que no os alejéis mucho. Rogad por mí”. (25) y dijo Moisés:” Ahora me retiraré y rogaré al Eterno y mañana se irán las sabandijas del faraón, de sus siervos y de su pueblo, pero que el faraón no vuelva a burlarse de nosotros impidiendo que el pueblo vaya a adorar al Eterno”. (26) Y Moisés se retiró del palacio y rogó al Eterno. (27) El Eterno hizo lo que le pidió  Moisés e hizo desaparecer totalmente la plaga de los arov. (28) Pero volvió el faraón a endurecer su corazón y no permitió que el pueblo se fuera.

9(1) Y le dijo el Eterno a Moisés: “Ve al faraón y le dirás: Así dijo el Eterno, Dios de los hebreos:permite a Mi pueblo que se vaya para que Me adore. (2) Si no quisieras permitírselo y todavía lo detuvieras, (3) he aquí que la mano del Eterno sería sobre tu ganado del campo, sobre los caballos, los asnos, los camellos, las vacas y las ovejas con gravísima peste. (4) Pero el Eterno hará distinción entre el ganado de Israel y el de Egipto y todo el ganado de los hijos de Israel se salvará”. (5) Y el Eterno fijo un plazo diciendo: “Mañana hará esto el Eterno en el país”.  (6) Y cumplió lo que dijo al día siguiente y todo el ganado de Egipto murió mientras que no murió ningún animal de los hijos de Israel. (7) Y el faraón envió mensajeros a comprabar si era verdad el que se había salvado todo el ganado de Israel. el corazón del faraón se volvió a endurecerse y prohibió que el pueblo se fuera. (8)Entonces le dijo el Eterno a Moisés y Aarón: “Tomad vuestros puños llenos de ceniza de un horno y arrójalo tú, Moisés haya el cielo, ante los ojos del faraón. (9) Y el polvo se diseminará sobre la tierra de Egipto causando pústulas sarnosas en toda la tierra de Egipto”. (10) Y tomaron la ceniza de un horno y, estando ante el faraón, Moisés arrojó la ceniza hacia el cielo y se formaron pústulas en la piel del hombre y del animal. (11) Y no pudieron los magos estar delante de Moisés por la picazón de la sarna porque la padecía al igual que los demás egipcios. (12) Y una vez más endureció el Eterno el corazón del fara+on y éste no accedió al ruego de los hebreos como lo había predicho el eterno a Moisés. (13) Y le dijo el Eterno a Moisés: “Madruga mañana y preséntate ante el faraón y dile: Así dijo el Eterno, Dios de los hebreos: Deja ir a Mi pueblo para que me reverencia. (14) Yo enviaré en caso contrario todas Mis plagas a tu corazón, a tus siervos y a todo tu pueblo para que sepas que no hay nadie como Yo en la tierra. (15) Si Yo hubiera extendido mi mano par herir con la peste, tú y tu pueblo habrían desaparecido de la tierra, (16) pero hasta ahora, te he dejado vivir para mostrarte Mi poder y para que lo conozcan todos los pueblos de la tierra. (17) pero como aún te ensañas contra Mi pueblo y no lo dejas irse, (18) he aquí que haré llover a esta hora granizo extraordinariamente grande, tal como no hubo otro en Egipto desde el día en que fue fundado. (19) Haz juntar tu ganado y todo lo que tengas en el campo, ya que todo hombre y todo animal que no se hallará en sus casas morirá por la fuerza de la granizada que caerá”. (20) Los siervos del faraón que temieron la palabra del eterno, se recogieron en sus casas poniendo a buen recaudo sus ganados, (21) pero quienes no prestaron atención a la palabra del Eterno quedaron desguarnecidos en el campo. (22) Y le dijo el Eterno a Moisés: “Extiende tu mano hacia el cielo y que caiga granizo en toda la tierra de Egipto, sobre el hombre, sobre el animal y sobre toda hierba, en la tierra de Egipto”. (23) Y Moisés extendió su vara al cielo y el Eterno envió fuertes truenos y granizo con gran fuego: el Eterno hizo cubrir la tierra con granizo. (24) Y era tan impresionante el granizo que caía acompañado de fuego que no se recordaba cosa semejante desde su nacimiento como país en toda la tierra de Egipto. (25) Y el granizo golpeó en toda la tierra de Egipto todo lo que había en el campo, desde el hombre hasta el animal y toda hierba del campo, quebrando todo árbol. (26) Sólo quedó exceptuada la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel. (27) Y mandó llamar al faraón a Moisés y a Aarón, y les dijo: “Ciertamente he pecado. El eterno es justo y yo y mi pueblo somos los malvados. (28) Rogad al Eterno que haga cesar los truenos y el granizo y entonces os dejaré ir y no volveréis a quedaros”, (29) Y le contesto Moisés:”Al salir de la cuidad, extenderás mis manos al Eterno y cesarán los truenos y el granizo para eu sepas que la tierra pertenece al Eterno. (30) Bien se que tú y tus siervos no teméis al Eterno”. (31) Y por el granizo fueron arruinados el lino y la cebada, porque la cebada estaba todavía en espigas y el lino en flor. (32) pero el trigo y el centeno no fueron perjudicados porque eran tardíos. (33) y cuando se retiró Moisés del palacio del faraón, extendió sus manos al Eterno y cesaron los truenos y el granizo y al lluvia. (34) Pero el faraón, una vez que vio que habían cesado la lluvia, el granizo y los truenos, volvió a pecar, endureciendo su corazón, el suyo y el de sus siervos. (35) Y al endurecerse el corazón del faraón, éste volvió a negarles a los hijos de Israel el permiso para irse, tal como lo había predicho el Eterno.

LA BIBLIA

HEBREO – ESPAÑOL

Versión Castellana

Conforme a la tradición judía

Por Moisés Katznelson

Fuente de la foto:

http://www.aishlatino.com/tp/pl/

http://www.chabad.org

Reflexión: Mi opinión.

6 (2) Y le dijo también Dios a Moisés: “Yo soy el Eterno, (3) que Me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, aunque no Me hice conocer con Mi nombre. (4) Hice un pacto con ellos para darles la tierra de Canaán, al tierra donde habitaron. (5) Y al oír el gemido de los hijos de Israel oprimidos por los egipcios, me acordé de ellos. (6) Por lo tanto, diles a los hijos de Israel: Yo Soy el Eterno; os libraré de los trabajos forzados en Egipto, os salvaré de la servidumbre con brazo tendido y con grandes castigos a los culpables. Yo os consideraré pueblo Mío, seré vuestro Dios y sabréis que Yo soy el Eterno, vuestro Dios, al redimiros de los trabajos forzados en Egipto. (8) Y os llevaré a la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, y os la daré por heredad. Yo, el Eterno”. (9) Y así les habló Moisés a los hijos de Israel, pero no le escucharon por impaciencia y por la dureza de su servidumbre

¡Interesante!, el nieto de Leví (Hijo de Israel), se llamaba Hebrón. “(18) Y los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel

6 (3) Pero Yo endureceré el corazón del faraón y multiplicaré Mis señales y Mis milagros en la tierra de Egipto y sacaré a Mis Ejércitos, a Mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes castigos. (5) Entonces, sabrán los egipcios que Yo soy el Eterno al extender Mi mano sobre Egipto y libraré a los hijos de Israel”

(18) Y ese día separaré (de esta plaga) a la tierra de Gosén, donde esta Mi pueblo, para que no lleguen allí insectos dañinos, para que sepan que Yo soy el Eterno en medio de la tierra. (19) Y haré distinción entre Mi pueblo y el tuyo.

9(1) Y le dijo el Eterno a Moisés: “Ve al faraón y le dirás: Así dijo el Eterno, Dios de los hebreos:Permite a Mi pueblo que se vaya para que Me adore.

¿En este tiempo, como sería?

Se le diría a todos los gobernantes de las Naciones; Que hablen lo que es Verdad y Justicia, permitiendo que Israel adore al Eterno de los Ejércitos, el Dio-s Omnipotente,  el Di-s de Abraham, de Isaac y Jacob (Israel), en su Monte Santo, Sión, en Su Santo Templo, en Jerusalem.

Y a  los líderes de toda las religiones del planeta , que hablen Verdad y Justicia para que No sean piedra de tropiezo!

Que los ojos y corazones de toda la creación, simiente de Adam y Eva, retornen su mirada hacia  Jerusalem y no  Roma!

Que los ojos y corazones de toda la creación, simiente de Adam y Eva, retornen su mirada hacia  Jerusalem, donde llegará el Mesías, y no estén esperando una nube!

No sean como Jeroboam! El miedo que se apodero de Jeroboam,  lo llevo a crear ídolos para que el pueblo de Di-s los adore.

I de Reyes 12:26

Y dijo Jeroboam en su corazón: ” Ahora retornará el reino de la casa de David. (27) Si este pueblo sube a ofrecer sacrificios en la casa de David. (27) Si ese pueblo sube a ofrecer sacrificios en la casa del Eterno en Jerusalem, entonces el corazón de este pueblo se volverá a su señor, o sea a Roboam rey de Judá (…). (28) Entonces, el rey tomo consejos e hizo becerros de oro y les dijo a los israelitas: “habéis subido bastante tiempo a Jerusalem. He aquí vuestros dioses, oh Israel(…)

Que la Verdad y la Justicia, brille tan fuerte para que ilumine el camino del retorno de los exiliados!

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