KI – TISA

Éxodo 30 (11) Y le dijo el Eterno a Moisés: (2) “Cuando cuentes el número de los hijos de Israel, cada uno ofrecerá al Eterno un rescate por su alma para que no sufran plagas por el empadronamiento. (13) Para ello, cada cual pagará medio siclo sagrado (shékel hakódesh), de veinte gueras el siclo, que será ofrenda al Eterno. (14) Todo el que fuera censado, o sea de veinte años para arriba, daría tal ofrenda al Eterno. (15) Esta contribución para el Eterno será igual para el rico y para el pobre, para perdonar sus almas. (16) Tomarán los aportes por los rescates y los pondrán para sufragar el servicio del Tabernáculo, y será para los hijos de Israel como memoria al Eterno como expiación de sus almas”.

(17) Y le dijo también el Eterno a Moisés: (18) “Harás un pilón de cobre bruñido para abluciones, con un pedestal también de cobre bruñido, pondrás el recipiente entre el Tabernáculo y el altar y echarás allí agua. (19)Aarón y sus hijos se lavarán sus manos y sus pies en el pilón. (20) Lo harán al entrar al Tabernáculo para no morir al aproximarse al altar para el servicio del holocausto al Eterno. (21) Se lavarán manos y pies para no morir, y será ley eterna para ellos y para sus descendientes”. (22) Y el Eterno le dijo además a Moisés: (23) “Y tomarán de las mejores especies: mirra fina, quinientos siclos; canela aromática, doscientos cincuenta, caña aromática, doscientos cincuenta; (24) casia, quinientos siclos sagrados, y aceite de oliva, un hin. (25) y harás con la mezcla óleo, unción de santidad, preparada como obra de perfumista. Óleo de santa unción será. (26) Y ungirás con él el Tabernáculo, el arca del testimonio,  (27) la mesa y todos sus utensilios, el candelabro con sus vasos, el altar de incienso, (28) el altar del holocausto y todos sus utensilios, el pilón y su pedestal. (29) el altar del holocausto y todos sus utensilios, el pilón y su pedestal. (29) Y los santificarás y así serán sagrados. Todo el que los toque se santificará. (30) A Aarón y a sus hijos los ungirás y los santificarás para ser Mi sacerdotes. (31) Explicarás a los hijos de Israel: Será óleo de santa unción para Mí en todas vuestras generaciones. (32) No ha de derramarse sobre carne de hombre y no modificaréis su composición porque santo es y será para vosotros. (33)Quien prepare un ungüento igual y lo vierta sobre un extraño será extirpado de su pueblo”. (34) Y le dijo también el Eterno a Moisés: “Toma especias: bálsamo resinoso, sh´geles (especies de uña olorosa) , gálbana y goma de incienso por partes iguales. (35) y harás con ellas incienso, como obra de perfumista. Será bien mezclado, puro y santo. (36) Y desmenuzarás la mezcla como polvo y la pondrás delante del testimonio en el Tabernáculo de reunión donde Yo he de encontrarme contigo. Será para vosotros cosa santísima. (37) Y no emplearéis para vosotros el incienso sagrado porque santo es para el Eterno. (38) Quien lo haga para olerlo será extirpado de su pueblo”.

31(1) Y le dijo el Eterno a Moisés: (2) “Mira, he llamado por su nombre a Bezaleel, hijo de Uri, hijos de Jur, de la tribu de Judá, (3) y lo llené de Mi espíritu, en saber y en toda labor, (4) para concebir proyectos de construcción, para trabajos de oro, la plata y el cobre, (5) labrar piedra para engarce y tallar la madera para toda clase de trabajo. (6) Y para que le ayude, he designado a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan. Y he puesto capacidad en el corazón de todos los hombres hábiles para que ejecuten todo lo que te he mandado hacer, a saber: (7) el Tabernáculo, el arca para el testimonio, el propiciatorio que está sobre ella, todos los utensilios del recinto, (8) la mesa y los utensilios, el candelabro y todo sus utensilios, el altar del incienso, (9) el altar del holoausto y todo sus utensilios, el pilón y su pedestal, (10) las vestiduras del servicio y las sagradas para el sacerdote Aarón, los vestidos de sus hijos destinados a los oficios, (11) el óleo de la unción y el incienso de las especies para la santificación. Harán todo lo que te ordené”. (12) Y le dijo el Eterno a Moisés: (13) “Diles a los hijos de Israel:Ciertamente guardaréis Mis sábados porque es señal del Pacto entre Yo y vosotros por vuestras generaciones, para recordar siempre que Yo soy el Eterno vuestro santificador. (14) Y guardaréis el sábado, pues santo es para vosotros. Quien lo profane morirá porque el alma del que trabaje en sábado será extirpado de entre su pueblo. (15) Se trabajará seis días y el séptimo será día de descanso total dedicado al Eterno. Todo el que haga trabajo ese día ha de morir. (16) Y los hijos de Israel respetarán el sábado durante todas sus generaciones, perpetuamente. (17) Entre Mí y los hijos de Israel será señal eterna del Pacto, pues en seis días, hizo el Eterno el cielo y la tierra y el séptimo día, no trabajó y descansó”. (18) Cuando terminó el Eterno de hablar con Moisés en el monte Sinaí, le dio dos Tablas del testimonio, tablas de piedras escritas con el dedo de Dios.

32(1)Y como veía el pueblo que Moisés demoraba mucho en descender de la montaña, se acercó el pueblo a Aarón y le dijo:”Levántate y haznos dioses que nos protejan, porque no sabemos qué fue de ese Moisés que nos  hizo subir de Egipto”. (2) Entonces les contestó Aarón: “Quitad los arillos de oro que hay en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas y traédmelos”. (3) Y toda la gente se quitó los aros de sus orejas y los llevaron a Aarón, (4) que lo tomó en sus manos y fabricó con ellos mediante el buril, un becerro de fundición. Y dijeron:”Éstos son tu dioses, oh Israel, los que te hicieron subir de la tierra de Egipto”. (5) Y el propio Aarón construyó un altar para el becerro y anunció:”Mañana será fiesta solemne al Eterno”. (6) Madrugaron al otro día y ofrecieron al becerro holocaustos y sacrificios pacíficos y luego se sentaron para comer, beber y divertirse. (7) Pero les dijo el Eterno a Moisés:”Anda, desciende porque se corrompió el pueblo que libraste de la tierra de Egipto. (8) Con rapidez se apartaron del camino que les tracé haciendo un becerro de fundición, arrodillándose ante él y ofreciéndole holocaustos. hasta dijeron: Éstos son tus dioses, oh Israel, los que te hicieron subir de la tierra de Egipto”. (9) Y añadió el Eterno: “He visto a este pueblo y he aquí que es pueblo de dura cerviz. (10) Déjame pues que se desahogue Mi cólera contra ellos y los consuma pero haré de ti un pueblo grande”. (11) Moisés imploró al Eterno su Dios:”¿Por qué, oh Eterno, ha de encenderse Tu ira contra Tu pueblo, al que sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y fuerte mano? (12) ¿Por qué han de decir los egipcios: Los sacó con mala intención, para matarlos en las montañas y extirparlos de la faz de la tierra?, aquieta Tu cólera y reprime Tu impulso de castigar a Tu pueblo. (13) Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel Tus siervos, a quienes, jurando por Tu nombre, prometiste: Multiplicaré vuestra simiente como las estrellas del cielo, y le daré toda esta tierra que heredarán para siempre”: (14) Entonces se arrepintió el Eterno de Su intención de castigar a Su pueblo. (15) Y se volvió; Moisés descendió del monte con las dos Tablas del Testimonio en sus manos, tablas que estaban en sus dos caras. (16) Y las tablas que estaban escritas en sus dos caras. (16) Y las tablas habían sido hechas por Dios, de Quien era también la escritura grabada en ellas. (17) Y Josué oyó la algarabía del pueblo y le dijo a Moisés : “Voz de batalla hay en el campamento”, (18) pero Moisés le respondió: “No es cántico triunfal ni voz de debilidad sino voz de júbilo”. (19) Y cuando Moisés se acercó al campamento y vio el becerro y las danzas, se encolerizó en sobremanera y rompió las tablas arrojándolas contra las piedras desde la falda del monte. (20) Y tomó el becerro que había hecho y lo quemó en el fuego, lo hizo polvo y lo esparció sobre el agua, que hizo beber a los hijos de Israel. (21) Y le preguntó Moisés a Aarón: “¿Qué te hizo este pueblo para que le hicieras incurrir un pecado tan grande?”. (22) Y le respondió Aarón: “Que no se encolerice mi señor: Bien sabes cuán inclinado al pecado es este pueblo. (23) Me pidieron: haznos un Dios que nos proteja porque ese Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos dónde anda. (24) Entonces les dije que me dieran el oro que tuvieran y m Elo dieron; luego de echarlo al fuego, salió este becerro”. (25) Y Moisés vio que el pueblo estaba corrompido por Aarón, convirtiéndose en motivo del burla para sus adversarios. (26) Y plantándose a la puerta del campamento, ordenó: “Quien esté por el Eterno, que venga conmigo”. Y se unieron a él todos los hijos de Levi. (27) Y les dijo: “Así dijo el Eterno, Dios de Israel: Envainad cada uno de vosotros vuestra espada e id de puerta en puerta por el campamento y que cada varón mate a su hermano, a su compañero o a su pariente cercano (que no sean de la tribu de leví)”. (28) Y los hijos de Leví cumplieron con la orden de Moisés y ese día perecieron unos tres mil hombres del pueblo. Y Moisés dijo: “Hoy os habéis consagrado al Eterno al doblarle cada cual a su hijo o a su hermano. Por ello, seréis bendecidos”. (30) Y al día siguiente le dijo Moisés al pueblo: “Vosotros habéis cometido un gran pecado, por lo que ahora subiré al Eterno y quizá el perdón para vuestro pecado”. (31) Y volvió Moises ante la presencia del Eterno, implorando: “Te ruego que perdones a este pueblo que cometió el gran pecado de hacerse dioses de oro. (32) Y si no los perdonas, te ruego que me borres del libro que escribiste”. (33) Y le contestó el Eterno a Moisés: “Quien ha pecado contra Mí, borrado ha de ser de Mi libro. (34) Ve ahora y guía al pueblo hacia donde te dije. Mi ángel irá delante de ti pero en el día de Mi visitación, haré que se acuerden de su pecado”. (35) Y el Eterno castigó al pueblo por el becerro de oro que le hizo Aarón.

33(1) Y le dijo el Eterno a Moisés: “Anda, márchate con el pueblo que hiciste subir de la tierra de Egipto a la tierra que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob cuando le prometí: A tu simiente, te la daré. (2) Y enviaré delante de ti a un ángel para que expulsen a los cancaneos, los amorreos, los meteos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos, (3)para darte la tierra que mana leche y miel pero Yo no subiré en medio de ti, pues eres pueblo de dura cerviz, no sea que te extermine en el camino”. (4) Y el pueblo oyó esa mala noticia y se acongojó, al punto de que cada cual prescindió de sus adornos. (5) Y le dijo el Eterno a Moisés: “Dile a los hijos de Israel: Vosotros sois un pueblo de dura cerviz. Si por un momento subiera con vosotros, os aniquilaría. Quitaos pues vuestros adornos y ya sabré lo que tengo que hacer con vosotros”. (69 Y los hijos de Israel se quitaron sus adornos al pie del monte Sinaí. (7) Y Moisés trasladó la tienda fuera del campamento, lejos de él, y la llamó tienda de la cita (Ohel moed). y todo el que buscaba al Eterno iba hacia la tienda de la cita (con el Eterno), fuera del campamento. (8) Y cuando iba Moisés a la tienda, acudía todo el pueblo que se agolpaba a la puerta y lo miraban hasta que entraba. (9) Y cuando entraba Moisés a la tienda, descendía la columna de la nube y se detenía a la puerta. Entonces el Eterno hablaba con Moisés. (10) Y cada cual se arrodillaba a la entrada de sus respectivas tiendas. (11) El Eterno le hablaba a Moisés cara a cara, como habla un hombre con su prójimo. Luego retornaba Moisés al campamento, en tanto que su servidor Josué no se apartaba del interior de la tienda. (12) Y le dijo Moisés al Eterno: “Mira, Tú me dices que haga subir a este pueblo pero no me diste a conocer al que enviarías conmigo, aunque me dijiste Te conocí por tu nombre y hallaste gracias a Mis ojos. (13) Si verdaderamente he hallado gracia a Tus ojos, te ruego que me hagas saber Tus designios, con lo que comprobaré que realmente he hallado gracia a Tus ojos. Considera que este pueblo es Tuyo”. (14) Y le respondió el Eterno: “Mi Presencia irá contigo para que no tengas que preocuparte (de tus enemigos)”. (15) “Si Tu presencia no va conmigo, no nos saques de este lugar. (16) ¿Cómo podrá saberse que yo y Tu pueblo hemos hallado gracia a Tus ojos si no nos conduces? Con Tu guía podremos gloriarnos yo y Tu pueblo entre todos los pueblos que habitan en la tierra”, sostuvo Moisés. (17) Y le contestó el Eterno: “También haré lo que dijiste porque hallaste gracia a mis ojos y te conozco por tu nombre”. (18) Entonces le dijo Moisés: “Muéstrame ahora Tu gloria”. (19) Y le contestó (Dios): “Yo haré pasar toda Mi bondad ante tu vista, pronunciaré Mi nombre ante ti y haré merced a quien me complazca y seré misericordioso con quien lo merezca”. (20) Y añadió: “No podrás ver Mi rostro porque nadie puede verme y quedarse vivo”. (21) Y agregó:”He aquí un lugar sobre la peña y allí estarás vivo”. (21) Y agregó:”He aquí un lugar sobre la peña y allí estarás tú, (22) y será que mientras vaya pasando Mi gloria, te pondré en una hendidura de la roca y te cubriré con mi palma hasta que Yo haya pasado, (23) y cuando aparte Mi palma, verás Mis espaldas pero Mi rostro no será visto”.

34(1) Y le dijo el Eterno a Moisés: “Esculpe para mi dos tablas de piedra como las primeras y escribiré en ellas las palabras que había sobre las tablas que quebraste. (2) Y prepárate para subir mañana temprano al monte Sinaí, en cuya cima te presentarás ante Mí. (3) Nadie subirá contigo ni nadie aparecerá en toda la montaña, ni siquiera ovinos ni vacunos”. (4) Y Moisés esculpió dos tablas de piedra como las primeras, madrugó y subió al monte Sinaí como se lo había ordenado el Eterno, llevando en sus manos las tablas en sus dos manos tablas de piedra. (5) Y descendió el Eterno en la nube y Moisés se acercó invocando Su Nombre. (6) Y mientras pasaba el Eterno delante de él, exclamó: “Oh Eterno, Dios piadoso y clemente, lento en ira y grande en mercedes y en fidelidad, (7) que prodigas Tus favores a miles de generaciones, perdonas la iniquidad y el pecado pero no los dejas impunes y castigas los pecados de los padres en los hijos hasta la cuarta generación”. (8) Y enseguida se arrodillo Moisés reverentemente, rostro a tierra, (9) y dijo: “Oh Señor, si he hallado gracia a Tus ojos, te ruego, oh Señor que marches entre nosotros y perdones nuestros pecados y que nos tomes por `propiedad Tuya aunque Tu pueblo es de dura cerviz”.  (10) Entonces dijo Dios: “He aquí que establezco un Pacto. Ante todo tu pueblo haré prodigios que no fueron hechos antes en ningún lugar de la tierra y ante ningún pueblo y tu pueblo verá entonces la obra del Eterno, porque haré cosas terribles contigo. (11)Escucha lo que te anuncio hoy: He aquí que expulsaré de ante ti a los amorreos, a los cancaneos, a los meteos, a los ferezeos, a los jebes y a los jebuseos, (12)pero te guardarás de hacer alianza con el morador de la tierra adonde vas pues sería para ti la ruina. (13) Sus altares destruiré, sus estatuas quebrantaréis y sus arboles de adoración talaréis. (14)No te postrarás ante otros dioses porque el Eterno es celoso de Su nombre. Dios es celoso (15) para que no te alíes con el morador de la tierra que tomarás, ni que te prostituyas tras sus dioses, ni que les ofrezcas sacrificios, ni que tomes sus hijas para tus hijos pues al prostituirse sus hijas tras sus dioses harán prostituir a tus hijos tras ellos. (17) No harás para ti dioses de fundición. (18) Guardarás la fiesta de los ázimos (Pascua). Durante siete días comerás el pan ázimo que te ordené, en la fecha fijada del mes de la primavera, pues en ese mes saliste de Egipto. (19) Todo primogénito será para Mí, incluso de todo tu ganado que fuera macho, ya sea buey o cordero. (20) Y todo primerizo de asno por un cordero, y si no lo redimas, lo desnucarás. Me consagrarás todo primogénito de tus hijos, quien no se presentará ante Mí con las manos vacías. (21) Seis días trabajarás y en el séptimo descansarás, tanto de la siembra como de la cosecha. (22)Celebrarás la fiesta de Pentecostés (Shavuot), o sea la de los primeros frutos de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha (Jag Haásif) de fin de año, o sea la fiesta de los Tabernáculos (Sucot). (23) Tres veces al año será visto todo varón delante del Señor, el Eterno, Dios de Israel. (24) Arrojaré pueblos de ante ti, extenderé tu frontera y nadie se animará a codiciar tu tierra cuando aparezcas delante del Eterno, tu Dios, tres veces al año. (25) No juntarás con pan leudado la sangre de los sacrificios que Me ofrezcas, y no quedará para el día siguiente trozo alguno del sacrificio de las fiesta pascual. (26) Las primicias de tu tierra has de traer a la casa del Eterno, tu Dios. no cocinarás el cabrito en la leche de su madre”. (27) Y le dijo también el Eterno a Moisés: “Escribe estas palabras por las cuales establezco el Pacto contigo y con Israel”. (28) Y Moisés estuvo allí con el Eterno, cuarenta días con sus cuarenta noches. Durante ese periodo, no comió pan ni bebió agua, y escribió sobre las tablas las palabras del Pacto: Los Diez Mandamientos. (29)Y al descender Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en las manos, no advirtió que la piel de su rostro brillaba tras su conversación con Dios. (30) Y Aarón y todos los hijos de Israel vieron que resplandecía la piel del rostro de Moisés y temieron acercarse a él. (31) Pero Moisés los llamó; entonces acudieron all Aarón y los jefes de la congregación y les habló. (32) Y se acercaron también todos los hijos de Israel y entonces Moisés les refirió todo lo que le había dicho el Eterno en el monte Sinaí. (33) Y cuando Moisés terminó de hablar con ellos, se cubrió el rostro con un velo. (34) Y al ir Moisés ante el Eterno para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía del Tabernáculo y entonces comunicaba a los hijos de Israel lo que le había sido ordenado. (35) Los hijos de Israel veían el resplandeciente rostro de Moisés, que volvía a cubrirse con el velo hasta que iba nuevamente a hablar con Él.

Reflexión:

¿Qué ordeno el Eterno a Moisés? ¿Para qué?

Y le dijo el Eterno a Moisés: (2) “Cuando cuentes el número de los hijos de Israel, cada uno ofrecerá al Eterno un rescate por su alma para que no sufran plagas por el empadronamiento.

¿Cuánto es el pago?

(13) Para ello, cada cual pagará medio siclo sagrado (shékel hakódesh), de veinte gueras el siclo, que será ofrenda al Eterno.

¿Quiénes lo pagaban? ¿A partir de que edad?

(14) Todo el que fuera censado, o sea de veinte años para arriba, daría tal ofrenda al Eterno.

¿Había pobres y ricos? ¿La ofrenda sólo la daban los ricos?

(15) Esta contribución para el Eterno será igual para el rico y para el pobre, para perdonar sus almas.

¿Cómo es considera esta ofrenda(shékel hakódesh), ante el Eterno?

(16) Tomarán los aportes por los rescates y los pondrán para sufragar el servicio del Tabernáculo, y será para los hijos de Israel como memoria al Eterno como expiación de sus almas”.

¿El Eterno ordeno hacer un pilón? ¿Para?

(17) Y le dijo también el Eterno a Moisés: (18) “Harás un pilón de cobre bruñido para abluciones, con un pedestal también de cobre bruñido, pondrás el recipiente entre el Tabernáculo y el altar y echarás allí agua.(19)Aarón y sus hijos se lavarán sus manos y sus pies en el pilón.

¿En que momento lo harán? 

(20) Lo harán al entrar al Tabernáculo para no morir al aproximarse al altar para el servicio del holocausto al Eterno.

(21) Se lavarán manos y pies para no morir, y será ley eterna para ellos y para sus descendientes”.

¿El Eterno ordeno a Moisés, reunir las mejores especies? Para qué?

(22) Y el Eterno le dijo además a Moisés: (23) “Y tomarán de las mejores especies: mirra fina, quinientos siclos; canela aromática, doscientos cincuenta, caña aromática, doscientos cincuenta; (24) casia, quinientos siclos sagrados, y aceite de oliva, un hin.

(25) y harás con la mezcla óleo, unción de santidad, preparada como obra de perfumista. Óleo de santa unción será. (26) Y ungirás con él el Tabernáculo, el arca del testimonio, (27) la mesa y todos sus utensilios, el candelabro con sus vasos, el altar de incienso, (28) el altar del holocausto y todos sus utensilios, el pilón y su pedestal. (29) el altar del holocausto y todos sus utensilios, el pilón y su pedestal.

¿Moisés tenía que santificarlos? ¿Quienes podían tocar estos utensilios? 

(29) Y los santificarás y así serán sagrados. Todo el que los toquen se santificará.

¿ Quiénes fueron ungidos y santificados para ser sacerdotes? ¿A quién eligió el Eterno? 

(30) A Aarón y a sus hijos los ungirás y los santificarás para ser Mi sacerdotes.

¿Para quién es el óleo? ¿Se puede modificar la composición?

(31) Explicarás a los hijos de Israel: Será óleo de santa unción para Mí en todas vuestras generaciones. (32) No ha de derramarse sobre carne de hombre y no modificaréis su composición porque santo es y será para vosotros. (33)Quien prepare un ungüento igual y lo vierta sobre un extraño será extirpado de su pueblo”

¿El Eterno ordeno especies para preparar incienso?

(34) Y le dijo también el Eterno a Moisés: “Toma especias: bálsamo resinoso, sh´geles (especies de uña olorosa) , gálbana y goma de incienso por partes iguales. (35) y harás con ellas incienso, como obra de perfumista. Será bien mezclado, puro y santo.

¿Dónde se colocaría el incienso?

(36) Y desmenuzarás la mezcla como polvo y la pondrás delante del testimonio en el Tabernáculo de reunión donde Yo he de encontrarme contigo. Será para vosotros cosa santísima.

¿Todos podían utilizar el incienso?

(37) Y no emplearéis para vosotros el incienso sagrado porque santo es para el Eterno. (38) Quien lo haga para olerlo será extirpado de su pueblo”.

¿El Eterno mando llamar a un hombre de la tribu de Judá? ¿Lo llamó por su nombre? ¿Lo llenó de Su espíritu? ¿Para qué?

31(1) Y le dijo el Eterno a Moisés: (2) “Mira, he llamado por su nombre a Bezaleel, hijo de Uri, hijos de Jur, de la tribu de Judá, (3) y lo llené de Mi espíritu, en saber y en toda labor, (4) para concebir proyectos de construcción, para trabajos de oro, la plata y el cobre, (5) labrar piedra para engarce y tallar la madera para toda clase de trabajo.

¿El Eterno envió ayudantes? ¿De que tribu? ¿El Eterno da capacidad a todo hombre hábil, para que ejecute su voluntad?

(6) Y para que le ayude, he designado a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan. Y he puesto capacidad en el corazón de todos los hombres hábiles para que ejecuten todo lo que te he mandado hacer, a saber: (7) el Tabernáculo, el arca para el testimonio, el propiciatorio que está sobre ella, todos los utensilios del recinto, (8) la mesa y los utensilios, el candelabro y todo sus utensilios, el altar del incienso, (9) el altar del holoausto y todo sus utensilios, el pilón y su pedestal, (10) las vestiduras del servicio y las sagradas para el sacerdote Aarón, los vestidos de sus hijos destinados a los oficios, (11) el óleo de la unción y el incienso de las especies para la santificación. Harán todo lo que te ordené”.

¿Cuál es el día que el Eterno ordena guardar ? ¿Porqué?

(12) Y le dijo el Eterno a Moisés: (13) “Diles a los hijos de Israel:Ciertamente guardaréis Mis sábados porque es señal del Pacto entre Yo y vosotros por vuestras generaciones, para recordar siempre que Yo soy el Eterno vuestro santificador.

¿El sábado (Shabbat), es santo?

(14) Y guardaréis el sábado, pues santo es para vosotros(…)

¿Cuántos días se trabaja?

(15) Se trabajará seis días y el séptimo será día de descanso total dedicado al Eterno.

¿Aún ahora, en este tiempo debemos observar el Sábado (Shabbat)? ¿Es una señal eterna? ¿Entre quienes?

(16) Y los hijos de Israel respetarán el sábado durante todas sus generaciones, perpetuamente.

(17) Entre Mí y los hijos de Israel será señal eterna del Pacto, pues en seis días, hizo el Eterno el cielo y la tierra y el séptimo día, no trabajó y descansó”.

¿Después que termino de hablar con Moisés, que paso?

(18) Cuando terminó el Eterno de hablar con Moisés en el monte Sinaí, le dio dos Tablas del testimonio, tablas de piedras escritas con el dedo de Dios.

¿Qué hacia el pueblo, cuando Moisés estaba con el Eterno?

32(1)Y como veía el pueblo que Moisés demoraba mucho en descender de la montaña, se acercó el pueblo a Aarón y le dijo:”Levántate y haznos dioses que nos protejan, porque no sabemos qué fue de ese Moisés que nos  hizo subir de Egipto”. (2) Entonces les contestó Aarón: “Quitad los arillos de oro que hay en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas y traédmelos”. (3-6)

¿El Eterno advirtió a Moisés lo que estaba pasado con el pueblo?

(7) Pero le dijo el Eterno a Moisés:”Anda, desciende porque se corrompió el pueblo que libraste de la tierra de Egipto. (8) Con rapidez se apartaron del camino que les tracé haciendo un becerro de fundición, arrodillándose ante él y ofreciéndole holocaustos. Hasta dijeron: Éstos son tus dioses, oh Israel, los que te hicieron subir de la tierra de Egipto”.

¿Cómo califico el Eterno al pueblo? ¿Qué le pidió el Eterno a  Moisés?

(9) Y añadió el Eterno: “He visto a este pueblo y he aquí que es pueblo de dura cerviz. (10) Déjame pues que se desahogue Mi cólera contra ellos y los consuma pero haré de ti un pueblo grande”.

¿Cuál fue la respuesta de  Moisés?

(11) Moisés imploró al Eterno su Dios:”¿Por qué, oh Eterno, ha de encenderse Tu ira contra Tu pueblo, al que sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y fuerte mano? (12) ¿Por qué han de decir los egipcios: Los sacó con mala intención, para matarlos en las montañas y extirparlos de la faz de la tierra?, aquieta Tu cólera y reprime Tu impulso de castigar a Tu pueblo.

 ¿Moises le pidió al Eterno que recuerde a,…?

(13) Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel Tus siervos, a quienes, jurando por Tu nombre, prometiste: Multiplicaré vuestra simiente como las estrellas del cielo, y le daré toda esta tierra que heredarán para siempre”:

¿ Acaso no es bueno que ahora, lo invoquemos como; el Di-s de Abraham, Di-s de Isaac y Di-s de Jacob (Israel)?

¿El Eterno recordo y tuvo misericordia?

(14) Entonces se arrepintió el Eterno de Su intención de castigar a Su pueblo.

¿Quién hizo las Tablas del Testimonio?

(15) Y se volvió; Moisés descendió del monte con las dos Tablas del Testimonio en sus manos, tablas que estaban en sus dos caras. (16) Y las tablas que estaban escritas en sus dos caras. (16) Y las tablas habían sido hechas por Dios, de Quien era también la escritura grabada en ellas.

¡Qué paso, cuando Moisés retornaba con Josué?

(17) Y Josué oyó la algarabía del pueblo y le dijo a Moisés : “Voz de batalla hay en el campamento”, (18) pero Moisés le respondió: “No es cántico triunfal ni voz de debilidad sino voz de júbilo”.

¿Qué hizo Moisés cuando vio la corrupción del pueblo?

(19) Y cuando Moisés se acercó al campamento y vio el becerro y las danzas, se encolerizó en sobremanera y rompió las tablas arrojándolas contra las piedras desde la falda del monte. (20) Y tomó el becerro que había hecho y lo quemó en el fuego, lo hizo polvo y lo esparció sobre el agua, que hizo beber a los hijos de Israel.

¿Qué le dijo Moisés a Aarón?

(21) Y le preguntó Moisés a Aarón: “¿Qué te hizo este pueblo para que le hicieras incurrir un pecado tan grande?”.

¿Cuál fue la respuesta de Aarón?

(22) Y le respondió Aarón: “Que no se encolerice mi señor: Bien sabes cuán inclinado al pecado es este pueblo. (23) Me pidieron: haznos un Dios que nos proteja porque ese Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos dónde anda. (24) Entonces les dije que me dieran el oro que tuvieran y me lo dieron; luego de echarlo al fuego, salió este becerro”.

 ¿La corrupción hace que seamos motivo de burla para el adversario?  

(25) Y Moisés vio que el pueblo estaba corrompido por Aarón, convirtiéndose en motivo del burla para sus adversarios.

¿Qué ordeno Moisés?¿Quiénes se unieron a él?

(26) Y plantándose a la puerta del campamento, ordenó: “Quien esté por el Eterno, que venga conmigo”. Y se unieron a él todos los hijos de Levi. (27) Y les dijo: “Así dijo el Eterno, Dios de Israel: Envainad cada uno de vosotros vuestra espada e id de puerta en puerta por el campamento y que cada varón mate a su hermano, a su compañero o a su pariente cercano (que no sean de la tribu de leví)”. (28) Y los hijos de Leví cumplieron con la orden de Moisés y ese día perecieron unos tres mil hombres del pueblo. (29) Y Moisés dijo: “Hoy os habéis consagrado al Eterno al oblarle cada cual a su hijo o a su hermano. Por ello, seréis bendecidos”.

Después de este día tan triste, ¿qué paso? 

(30) Y al día siguiente le dijo Moisés al pueblo: “Vosotros habéis cometido un gran pecado, por lo que ahora subiré al Eterno y quizá el perdón para vuestro pecado”.

¿Moisés, se presento ante el Eterno pidiendo perdón por el pecado del pueblo?

(31) Y volvió Moises ante la presencia del Eterno, implorando: “Te ruego que perdones a este pueblo que cometió el gran pecado de hacerse dioses de oro.

¿Pidió que lo borre del libro, sí, no perdonaba al pueblo? 

(32) Y si no los perdonas, te ruego que me borres del libro que escribiste”.

¿Cuál fue la respuesta del Eterno? ¿Un hombre puede pagar el pecado de otro? 

(33) Y le contestó el Eterno a Moisés: “Quien ha pecado contra Mí, borrado ha de ser de Mi libro.

¿El Eterno envío su ángel?¿Cuándo dijo el Eterno que hará que el pueblo recuerde su pecado?

(34) Ve ahora y guía al pueblo hacia donde te dije. Mi ángel irá delante de ti pero en el día de Mi visitación, haré que se acuerden de su pecado”. (35) Y el Eterno castigó al pueblo por el becerro de oro que le hizo Aarón.

¿El Eterno recordo su promesa dada a los patriarcas; Abraham, Isaac y Jacob (Israel)?

33(1) Y le dijo el Eterno a Moisés: “Anda, márchate con el pueblo que hiciste subir de la tierra de Egipto a la tierra que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob cuando le prometí: A tu simiente, te la daré.

¿A quién envío el Eterno para que marche con el pueblo y para qué? ¿Porqué el Eterno decidió no acompañar al pueblo?

(2) Y enviaré delante de ti a un ángel para que expulsen a los cancaneos, los amorreos, los meteos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos, (3)para darte la tierra que mana leche y miel pero Yo no subiré en medio de ti, pues eres pueblo de dura cerviz, no sea que te extermine en el camino”.

¿Qué hizo el pueblo al enterarse que el Eterno no los acompañaría?

(4) Y el pueblo oyó esa mala noticia y se acongojó, al punto de que cada cual prescindió de us adornos.

¿El Eterno, les dio una explicación de porque no los acompañaría?

(5) Y le dijo el Eterno a Moisés: “Dile a los hijos de Israel: Vosotros sois un pueblo de dura cerviz. Si por un momento subiera con vosotros, os aniquilaría. Quitaos pues vuestros adornos y ya sabré lo que tengo que hacer con vosotros”. (6) Y los hijos de Israel se quitaron sus adornos al pie del monte Sinaí.

¿Moisés traslado la tienda de reunión? ¿Había una tienda donde Moisés se reunía con el Eterno?

(7) Y Moisés trasladó la tienda fuera del campamento, lejos de él, y la llamó tienda de la cita (Ohel moed). Y todo el que buscaba al Eterno iba hacia la tienda de la cita (con el Eterno), fuera del campamento.

¿Qué hacia el pueblo cuando Moisés iba a la tienda de reunión?

(8) Y cuando iba Moisés a la tienda, acudía todo el pueblo que se agolpaba a la puerta y lo miraban hasta que entraba. (9) Y cuando entraba Moisés a la tienda, descendía la columna de la nube y se detenía a la puerta. Entonces el Eterno hablaba con Moisés. (10) Y cada cual se arrodillaba a la entrada de sus respectivas tiendas.

¿El Eterno hablaba con Moisés cara a cara?

(11) El Eterno le hablaba a Moisés cara a cara, como habla un hombre con su prójimo. Luego retornaba Moisés al campamento, en tanto que su servidor Josué no se apartaba del interior de la tienda.

¿Moisés pide conocer al que el Eterno enviaría? ¿Porqué es mencionado, te conocí por tu nombre? ¿Acaso tenemos un nombre diferente al que nos dieron nuestros padres? 

(12) Y le dijo Moisés al Eterno: “Mira, Tú me dices que haga subir a este pueblo pero no me diste a conocer al que enviarías conmigo, aunque me dijiste Te conocí por tu nombre y hallaste gracias a Mis ojos.

¿Cómo podemos saber si hemos hallado gracia a Tus ojos?

(13) Si verdaderamente he hallado gracia a Tus ojos, te ruego que me hagas saber Tus designios, con lo que comprobaré que realmente he hallado gracia a Tus ojos. Considera que este pueblo es Tuyo”.

 ¿Qué le respondió el Eterno? 

(14) Y le respondió el Eterno: “Mi Presencia irá contigo para que no tengas que preocuparte (de tus enemigos)”.

 ¿Moises no quería moverse si no tenia claro que Dios marchaba con él? ¿Cómo podemos gloriarnos entre todos los pueblos de la tierra ?

(15) “Si Tu presencia no va conmigo, no nos saques de este lugar. (16) ¿Cómo podrá saberse que yo y Tu pueblo hemos hallado gracia a Tus ojos si no nos conduces? Con Tu guía podremos gloriarnos yo y Tu pueblo entre todos los pueblos que habitan en la tierra”, sostuvo Moisés.

¿El Eterno le concedió su pedido a Moisés?

(17) Y le contestó el Eterno: “También haré lo que dijiste porque hallaste gracia a mis ojos y te conozco por tu nombre”. (18) Entonces le dijo Moisés: “Muéstrame ahora Tu gloria”. (19) Y le contestó (Dios): “Yo haré pasar toda Mi bondad ante tu vista, pronunciaré Mi nombre ante ti y haré merced a quien me complazca y seré misericordioso con quien lo merezca”. (20) Y añadió: “No podrás ver Mi rostro porque nadie puede verme y quedarse vivo”. (21) Y agregó:”He aquí un lugar sobre la peña y allí estarás vivo”. (21) Y agregó:”He aquí un lugar sobre la peña y allí estarás tú, (22) y será que mientras vaya pasando Mi gloria, te pondré en una hendidura de la roca y te cubriré con mi palma hasta que Yo haya pasado, (23) y cuando aparte Mi palma, verás Mis espaldas pero Mi rostro no será visto”.

¿El Eterno le ordeno a Moisés preparar dos tablas de piedra? ¿A dónde llevaría las tablas?

34(1) Y le dijo el Eterno a Moisés: “Esculpe para mi dos tablas de piedra como las primeras y escribiré en ellas las palabras que había sobre las tablas que quebraste. (2) Y prepárate para subir mañana temprano al monte Sinaí, en cuya cima te presentarás ante Mí. (3) Nadie subirá contigo ni nadie aparecerá en toda la montaña, ni siquiera ovinos ni vacunos”. (4) Y Moisés esculpió dos tablas de piedra como las primeras, madrugó y subió al monte Sinaí como se lo había ordenado el Eterno, llevando en sus manos las tablas en sus dos manos tablas de piedra.

¿Qué paso cuando Moises estaba en el monte Sinaí?

(5) Y descendió el Eterno en la nube y Moisés se acercó invocando Su Nombre. (6) Y mientras pasaba el Eterno delante de él, exclamó: “Oh Eterno, Dios piadoso y clemente, lento en ira y grande en mercedes y en fidelidad, (7) que prodigas Tus favores a miles de generaciones, perdonas la iniquidad y el pecado pero no los dejas impunes y castigas los pecados de los padres en los hijos hasta la cuarta generación”. (8) Y enseguida se arrodillo Moisés reverentemente, rostro a tierra, (9) y dijo: “Oh Señor, si he hallado gracia a Tus ojos, te ruego, oh Señor que marches entre nosotros y perdones nuestros pecados y que nos tomes por `propiedad Tuya aunque Tu pueblo es de dura cerviz”.

¿Cuál fue el Pacto que hizo el Eterno con Israel?

(10) Entonces dijo Dios: “He aquí que establezco un Pacto. Ante todo tu pueblo haré prodigios que no fueron hechos antes en ningún lugar de la tierra y ante ningún pueblo y tu pueblo verá entonces la obra del Eterno, porque haré cosas terribles contigo. (11)Escucha lo que te anuncio hoy: He aquí que expulsaré de ante ti a los amorreos, a los cancaneos, a los meteos, a los ferezeos, a los jebes y a los jebuseos,

¿Condiciones? ¿Porqué? 

(12)pero te guardarás de hacer alianza con el morador de la tierra adonde vas pues sería para ti la ruina. (13) Sus altares destruiré, sus estatuas quebrantaréis y sus arboles de adoración talaréis. (14)No te postrarás ante otros dioses porque el Eterno es celoso de Su nombre. Dios es celoso (15) para que no te alíes con el morador de la tierra que tomarás, ni que te prostituyas tras sus dioses, ni que les ofrezcas sacrificios, ni que tomes sus hijas para tus hijos pues al prostituirse sus hijas tras sus dioses harán prostituir a tus hijos tras ellos. (17) No harás para ti dioses de fundición.

¡Fiesta  de los ázimos (Pascua) (Pesaj)! ¿Cuanto días?

(18) Guardarás la fiesta de los ázimos (Pascua). Durante siete días comerás el pan ázimo que te ordené, en la fecha fijada del mes de la primavera, pues en ese mes saliste de Egipto.

¿Los primogénitos le pertenecen al Eterno?

(19) Todo primogénito será para Mí, incluso de todo tu ganado que fuera macho, ya sea buey o cordero. (20) Y todo primerizo de asno por un cordero, y si no lo redimas, lo desnucarás. Me consagrarás todo primogénito de tus hijos, quien no se presentará ante Mí con las manos vacías.

¡Fiestas de Shavuot y Sucot!

(21) Seis días trabajarás y en el séptimo descansarás, tanto de la siembra como de la cosecha. (22)Celebrarás la fiesta de Pentecostés (Shavuot), o sea la de los primeros frutos de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha (Jag Haásif) de fin de año, o sea la fiesta de los Tabernáculos (Sucot).

¿Cuantas veces al año debe visitar todo varón al Eterno?

(23) Tres veces al año será visto todo varón delante del Señor, el Eterno, Dios de Israel.

¿Qué hará el Eterno por nosotros? ¿Cuándo?

(24) Arrojaré pueblos de ante ti, extenderé tu frontera y nadie se animará a codiciar tu tierra cuando aparezcas delante del Eterno, tu Dios, tres veces al año.

¿A quién le pertenecen las primicias de nuestras tierras? ¿Podemos cocinar al cabrito cuando esta tomando la leche de su madre?

 (26) Las primicias de tu tierra has de traer a la casa del Eterno, tu Dios. No cocinarás el cabrito en la leche de su madre”.

¿Qué le ordeno el Eterno escribir a Moisés?

(27) Y le dijo también el Eterno a Moisés: “Escribe estas palabras por las cuales establezco el Pacto contigo y con Israel”.

¿Cuántos días estuvo Moisés con el Eterno?

(28) Y Moisés estuvo allí con el Eterno, cuarenta días con sus cuarenta noches. Durante ese periodo, no comió pan ni bebió agua, y escribió sobre las tablas las palabras del Pacto: Los Diez Mandamientos.

Cuando Moises descendió con las Tablas, ¿Cómo estaba su piel? ¿Moisés utilizaba un velo?

(29)Y al descender Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en las manos, no advirtió que la piel de su rostro brillaba tras su conversación con Dios. (30) Y Aarón y todos los hijos de Israel vieron que resplandecía la piel del rostro de Moisés y temieron acercarse a él. (31) Pero Moisés los llamó; entonces acudieron all Aarón y los jefes de la congregación y les habló. (32) Y se acercaron también todos los hijos de Israel y entonces Moisés les refirió todo lo que le había dicho el Eterno en el monte Sinaí. (33) Y cuando Moisés terminó de hablar con ellos, se cubrió el rostro con un velo. (34) Y al ir Moisés ante el Eterno para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía del Tabernáculo y entonces comunicaba a los hijos de Israel lo que le había sido ordenado. (35) Los hijos de Israel veían el resplandeciente rostro de Moisés, que volvía a cubrirse con el velo hasta que iba nuevamente a hablar con Él.

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