El rey David hizo de Jerusalem su capital (3,000 años de historia)

Salmos 132 (1) Cántico de las ascensiones, recuerda oh Eterno a David con toda su aflicción, (2) de cómo juro al Eterno, y prometió al todopoderoso (Dios) de Jacob: (3) “Ciertamente no vendré a la tienda de mi casa, ni subiré a la cama tendida para mí. (4) No daré sueño a mis ojos, ni haré dormitar mis párpados, (5) hasta que encuentre un lugar para el Eterno, una morada para el Todopoderoso de Jacob”. (6) He aquí que lo hemos oído en Éfrata (Efrat). Lo hallamos en los campos de Yáar. (7) vayamos a Su morada. Que le adoremos ante el escabel de Sus pies. (8) Levántate, oh Eterno, ante Tu morada. Tú, y el Arca de Tu fortaleza. (9) Vístanse Tus sacerdotes con justicia, y canten Tus fieles de alegría. (10) Por Tu siervo David, no apartes Tu rostro de Tu ungido. (11) El Eterno juró a David en verdad y no dejará de cumplirlo: “Del fruto de tu cuerpo pondré tu trono. (12) Si tus hijos guardan Mi pacto y Mi testimonio que les enseñaré, también sus hijos se sentarán para siempre sobre tu trono”. (13) Por cuanto el Eterno ha escogido a Sión. La deseó por morada suya: (14) “Ésta es mi morada para siempre. Aquí habitaré, porque así lo he querido. (15) bendeciré en gran manera su provisión. Le daré el pan que necesita en abundancia. (16) A sus sacerdotes también los vestiré con salvación, y sus fieles cantarán de alegría. (17) Allí favoreceré con Mi gracia a David. allí ordenaré una lámpara para Mi ungido. (18) A sus enemigos los vestiré de vergüenza, pero sobre él brilla su corona”.

SEGUNDO LIBRO DE CRÓNICAS

5(1) Así fueron terminados todos los trabajos que hizo para la Casa del Eterno. Y trajo Salomon las cosas que David su padre había santificado: la plata, el oro y todos los utensilios, y los puso en las tesorerías de la Casa del Eterno. (2) Y convocó Salomón a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus, los príncipes de las casas paternas de los hijos de Israel, a Jerusalén, para subir allí el Arca del pacto del Eterno sacándola de la ciudad de David, que es Sión (Tzion). (3) Y se reunieron todos los hombres de Israel ante el rey en al fiesta que se celebró en el mes séptimo. (4) Y vinieron todos los ancianos de Israel, y los levitas subieron el Arca, (5) y la llevaron al Templo con el Tabernáculo de Reunión y todos los utensilios sagrados que había en el Tabernáculo. Los sacerdotes y los levitas llevaron todo eso. (6) Y el rey Salomón y toda la congregación de Israel ante él estaban ante el Arca sacrificando ovejas y bueyes innumerables por su cantidad. (7) Y los sacerdotes colocaron el Arca del pacto del Eterno en su lugar (prefijado), en el Santuario de la Casa, en el lugar Santísimo, bajo las alas de los querubines. (8) Los querubines extendían sus alas sobre el lugar del Arca, y los querubines cubrían el Arca y sus varas. (9) Y las varas eran tan largas que los extremos de las varas eran vistas desde el Arca ante el santuario pero no podían verse desde fuera y allí están hasta el día de hoy. (10) En el Arca no había nada salvo las dos tablas que Moisés había puesto allí en Horeb (Jórev o Sinaí), cuando el Eterno hizo un pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de Egipto. (11) Y aconteció, cuando los sacerdotes salieron del Lugar Santísimo porque todos los sacerdotes presentes se habían santificado y no observaban sus divisiones, (12) también los levitas cantores, todos ellos, Asaf Hemán y Jedutún (Yedutún) y sus hijos y sus hermanos, vestidos con lino fino, con címbalos, salterios y lira, estaban en el lado oriental del altar y con ellos ciento veinte sacerdotes haciendo resonar las trompetas -, (13) sucedió, cuando los trompetistas y los cantores eran como uno, que se oía una sola melodía en alabanza del Eterno; y cuando levantaron sus voces con la trompeta, los címbalos y los (demás) instrumentos musicales, alabaron al Eterno diciendo: “Él es bueno, porque Su misericordia perdura para siempre”. Entonces la Casa se llenó de una nube, que cubrió la Casa del Eterno, (14) de modo que los sacerdotes no podían oficiar por razones de la nube, por cuanto la gloria del Eterno llenaba la Casa de Dios.

6(1) Y dijo Salomón: “El Eterno ha dicho que moraría entre las espesas tinieblas. (2) Pero yo Te he edificado una casa por morada, un lugar para que Tú habites allí siempre”. (3) Y el rey volvió el rostro, y bendijo a toda la congregación de Israel, y toda la congregación de Israel estaba de pie. (4) Y dijo: “Bendito sea el Eterno, Dios de Israel, que habló con Su boca a David mi padre y cumplió (su promesa) con sus manos, diciendo: (5) “Desde el día en que saqué a Mi pueblo de la tierra de Egipto, no elegí ninguna otra ciudad de entre las tribus de Israel para edificar una Casa donde Mí Nombre estuviera allí, ni escogí a hombre alguno para ser príncipe sobre Mi pueblo Israel, (6) pero (finalmente) escogí Jerusalén para que Mi Nombre estuviera allí y elegí a David para ser (rey) sobre Mi pueblo Israel”. (7) Y estaba en el corazón de David mi padre el construir una Casa al Nombre del Eterno, Dios de Israel. (8) pero el Eterno le dijo a David mi padre: “Como estaba en tu corazón el construir una casa para Mi Nombre, es bueno que estuviera en tu corazón, (9) pero tú no has de construir la Casa, sino tu hijo que saldrá del tus lomos. Él edificará la casa a Mi Nombre”. (10) Y el Eterno cumplió Su palabra dicha, porque yo me levanté en la morada de David mi padre y me senté en el trono de Israel como lo prometió el Eterno y he construido la Casa al Nombre del Eterno, Dios de Israel. (11) Y he puesto allí el Arca donde está el pacto del Eterno, que Él hizo con los hijos de Israel”. (12) Y se plantó ante el altar del Eterno en presencia de toda la congregación de Israel y extendió sus manos (13) (porque Salomón había hecho un estrado de bronce de cinco codos de longitud, cinco codos de ancho y tres codos de altura y lo había puesto en medio del atrio y sobre él estaba; se arrodilló ante toda la congregación de Israel y extendió sus manos hacia el cielo). (14) y dijo: “Oh Eterno, Dios de Israel, no hay Dios como Tú, ni en el cielo ni en la tierra, que guardas el Pacto y brindas misericordia a Tus siervos que andan ante Ti con todo su corazón, (15) que cumpliste lo que habías prometido a Tu siervo David mi padre. Sí, cumpliste con Tu mano lo que prometiste con Tu boca hasta el día de hoy. (16) Ahora pues, oh  Eterno, Dios de Israel, cumple lo que le prometiste a Tu siervo David, mi padre, diciendo: “No te faltará hombre ante Mi vista que se siente en el trono de Israel, si sólo tus hijos obran diligentemente, andando en Mi Ley como tú anduviste ante Mí”. (17) Ahora pues, oh Eterno, Dios de Israel, verifíquese Tu palabra que Tú has dicho a Tu siervo David. (18) Pero ¿habitará verdaderamente Dios con los hombres en al tierra? he aquí que el cielo y el cielo de los cielos no pueden contenerte. ¡Cuánto menos entonces esta casa que he edificado! (19) Sin embargo, te ruego que prestes atención a la oración de tu siervo y a su súplica, oh Eterno, Dios mío y que escuches el clamor de la plegaria que Tu siervo pronuncia ante Ti. (20) Que se abran Tus ojos hacia esta casa día y noche, o sea hasta el lugar donde Tú dijiste que pondrías Tu nombre allí, escuchando las plegarías que Tu siervo elevaría hacia este lugar. (21) Y escucha las plegarias de Tu siervo y de Tu pueblo Israel cuando oren hacia este lugar. Sí escucha desde Tu morada, desde el cielo y cuando escuches, perdona (nuestros pecados). (22) Si peca un hombre, contra su prójimo y se le haga jurar y venga a jurar ante Tu altar en esta Casa, (23) escúchale desde el cielo y juzga a Tus siervos condenando al inicuo – haciendo recaer su proceder sobre su propia cabeza y justifica al recto, para retribuirle conforme a su rectitud. (24) Y si Tu pueblo Israel fuera abatido ante el enemigo cuando pecaran contra Ti, y volvieran y confesarán a Tu Nombre elevando plegarias es esta Casa, (25) escúchales desde el cielo y perdona el pecado de Tu pueblo Israel, y atráelos de vuelta a la tierra que les diste a ellos y a sus padres. (26) Cuando el cielo este cerrado y no haya lluvia por haber pecado ellos contra Ti, si oran hacia este lugar y confesar a Tu Nombre volviendo de su pecado por el que los afligiste, (27) escúchalos en el cielo y perdona el pecado de Tus siervos y de Tu pueblo Israel, dirigiéndolos hacia el buen camino por el que deben andar y enviando lluvia sobre Tu tierra, que diste a Tu pueblo por herencia. (28) Si hubiera hambre en la tierra, peste, tizón, anublo, langostas u orugas, si sus enemigos (del pueblo de Israel) los sitiaran en la tierra de sus ciudades, cualquiera que sea la plaga o enfermedad que hubiera; (29) (entonces) al pronunciarse una oración o hacerse una súplica, por cualquier hombre que fuera o por todo el pueblo Israel, cuando llegara a sentir cada cual su llaga y dolor y extendiera sus manos hacia esta Casa, (30) oye Tu desde el cielo Tu morada y perdona, retribuyendo a cada cual su llaga y dolor y entendiera sus manos hacia esta casa, (30) oye Tu desde el cielo Tu morada y perdona, retribuyendo a cada cual conforme a todos sus actos, cuyo corazón Tú conoces porque Tú, solo Tú conoces los corazones de los hijos de los hombres, (31) para que Te teman y anden en Tus caminos todos los días que viven e al tierra que Tú diste a nuestros padres. (32) Además, con respecto al extranjero que no sea de Tu pueblo Israel, cuando venga desde un país lejano por Tu gran Nombre y por Tu mano poderosa y Tu brazo extendido; cuando vengan y oren hacia esta casa, (33) escucha desde el cielo, desde Tu morada y haz conforme a todo lo que te pida el extranjero, para que todos los pueblos de la tierra conozcan Tu nombre y te teman, como lo hace Tu pueblo Israel y para que sepan que a Tu Nombre esta edificada esta casa. (34) Si Tu pueblo se va a la batalla contra sus enemigos, cualquiera que sea el camino por el que Tú los envíes y oren a Ti hacia esta ciudad que Tú has escogido y hacia la Casa que he construido a Tu Nombre, (35) escucha desde el cielo su plegaria y su súplica, y apoya su causa, (36) Si pecan contra Ti – porque no hay hombre que no peque y Tú Te aíras contra ellos y los entregas al enemigo, de modo que los llevan en cautiverio a una tierra distante o cercana, (37) y si ellos, recapacitando en la tierra extraña adonde fueron llevados cautivos, se vuelven y suplican a Ti en al tierra de su cautiverio diciendo: “Hemos pecado, hemos obrado inicuamente y con maldad”; (38) si, pues, vuelven a Ti con todo su corazón y con toda su alma en al tierra de su cautiverio adonde hayan sido llevados en cautividad y oran hacia su tierra que Tú diste a sus padres, a la ciudad que Tú escogiste y hacia la Casa que he construido a Tu Nombre, (39) escucha desde el cielo, desde Tu morada su oración y sus súplicas, apoya su causa y perdona a Tu pueblo que ha pecado contra Ti. (40) Ahora, oh Dios mío, te ruego que abras Tus ojos y avives Tus oídos a la plegaria que eleva en este lugar. (41) Levántate, pues, oh Dios Eterno, en Tu lugar de reposo, Tú y el Arca de Tu fuerza. Vístanse Tus sacerdotes de salvación y regocíjense Tus piadosos siervos. (42) ¡Oh Dios Eterno! No apartes el rostro de Tu ungido. Acuérdate de Tu misericordia con David, Tu siervo.

7(1) Cuando terminó Salomón de orar, bajó el fuego del cielo y consumió el holocausto y los sacrificios; la gloria del Eterno llenó toda la Casa. (2) Y los sacerdotes no podían entrar en la Casa del Eterno porque la gloria del Eterno había llenado la Casa del Eterno. (3) Y todos los hijos de Israel observaron cuando bajó el fuego y la gloria del Eterno era sobre la casa; se arrodillaron a tierra y prosternándose, alabaron al Eterno, “porque Él es bueno, porque Su misericordia perdura para siempre”. (4) Y el rey y todo el pueblo ofrecieron sacrificios al Eterno. (5) Y el rey Salomón ofreció un sacrificio de veintidós mil bueyes y ciento veinte mil ovejas. Así el rey y todo el pueblo consagraron la Casa del Eterno. (6) Y los sacerdotes oficiaban y los levitas tocaban los instrumentos musicales del Eterno que David el rey había hecho para acompañar los cánticos de alabanza al Eterno, porque Su misericordia perdura para siempre, y los sacerdotes los acompañaban tocando las trompetas, y todo Israel estaba de pie. (7) Y Salomón santificó en medio en medio del atrio que estaba delante de la Casa del Eterno, porque allí ofreció los holocaustos y el sebo de las ofrendas pacíficas, porque en el altar de bronce que había hecho Salomón no cabía tantos holocaustos, ofrendas vegetales y sebos. (8)Y Salomón mantuvo la fiesta durante siete días, festejando todo Israel con él, una congregación muy grande, desde la entrada de Hamas (Jamat) hasta el río de Egipto. (9) Y al octavo día celebraron una solemne asamblea, tras una congregación del altar de siete días y una fiesta de siete días. (10) Y al día veintitrés del mes séptimo mandó al pueblo de regreso a sus tiendas, gozosos y alegres de corazón por la benevolencia que el Eterno había mostrado a David, a Salomon y a Israel su pueblo. (11) De tal modo terminó Salomón la Casa del Eterno y la casa real, y todo lo que se le ocurrió hacer a Salomón en la Casa del Eterno y en su propia casa lo llevo acabo con éxito.

(12) Y se le aprecio el Eterno a Salomón de noche y le dijo: “He escuchado tu plegaria y he escogido este lugar para Mí por Casa de sacrificio. (13) Si cierro el cielo para que no haya lluvia o si ordeno a la langosta que devore la tierra, o si envío peste entre Mi pueblo; (14) si entonces Mi pueblo que invoca Mi nombre se humilla y vuelve de su mal camino, le escuchare desde el cielo, perdonaré su pecado y sanaré su tierra. (15) Y Mis ojos estarán abiertos y Mis oídos atentos a la plegaria que se eleve en este lugar, (16) porque ahora he escogido y santificado esta Casa para que Mi Nombre esté allí para siempre, y Mis ojos y Mi corazón estarán allí eternamente. (17) Y en cuanto a ti, si andas ante Mí como anduvo David, tu padre, y haces conforme a todo lo que te he mandado, si guardas Mis estatutos y Mis preceptos, (18) Yo consolidaré el trono de tu reino, conforme a lo que pacté con David, tu padre, diciendo: “No ser faltará hombre para ser rey en Israel”. (19) Pero si os apartáis y abandonáis Mis estatutos y Mis mandamientos que he puesto ante vosotros y vais a servir a otros dioses y los adoras, (20) entonces los desarraigaré de Mi tierra que les di a esta Casa que he santificado a Mi Nombre, la arrojaré de Mi vista y haré de ella un oprobio entre los pueblos. (21) Y respecto de esta Casa que es tan alta, cada uno que pasa junto a ella se asombrará y dirá:”¿Por qué ha hecho esto el Eterno a esta tierra y esta casa?”. (22) Y responderán: “?Porque abandonaron al Eterno, el Dios de sus padres, que los libró de la tierra de Egipto y se aferraron a otros dioses, los adoraron y los sirvieron. Por eso trajo Él todo este mal sobre ellos”.

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