COVID – 19 y el Mesías

Por :Sara Yoheved Rigler

05/05/ 2020

La crisis mundial por la pandemia de CODIV – 19 es un túnel oscuro, y la humanidad lo atraviesa a través de un tren. De acuerdo con el judaísmo, a diferencia de otras perspectivas antiguas, ese tren no se mueve en un círculo interminable. Por el contrario, va en línea recta hacia un destino definitivo: la redención completa, también llamada la Era Mesiánica.

Todos los profetas de la Biblia describen ese destino: un mundo de paz universal, donde ninguna nación levantará la espada contra otra nación, ni practicarán más la guerra” (Isaías 2:4). Esa paz no sólo prevalecerá entre las naciones sino también entre los individuos. Personas con diferentes disposiciones vivirán juntas en armonía. Como señaló Rav Arieh Kaplan, el famoso versículo sobre la concordia en el reino animal en verdad es una alegoría del fin de la violencia y la explotación humana. No habrá más depredadores ni víctimas. “El lobo morará con el cordero; el leopardo se acostará con el cabrito y andarán juntos el becerro, el leoncillo y el cebón y los conducirá un niño. La vaca y el oso pastarán juntos; sus cachorros se acostarán juntos y el león comerá paja como el buey” (Isaías 11:6-7).

¿Cómo vamos a llegar a ese estado utópico? A través del advenimiento de una consciencia universal de la realidad de Dios. Como profetizó Isaías:La tierra se llenará del conocimiento de Dios, tal como las aguas cubren el mar” (11:9). Toda la locura y la fragilidad humana deriva de una falta de consciencia de la realidad de Dios. Tal como el judaísmo ha insistido durante tres milenios y medio, Dios es uno. Esto no sólo significa que hay sólo un Dios y no un panteón de muchos dioses, sino también que la verdad subyacente de la realidad es la unidad. Cuando Dios creó el mundo físico, Él permitió la ilusión de la multiplicidad y la separación para enmascarar la realidad espiritual de unicidad. Cuando llegue el período de la redención completa (Gueulá shelemá), esta máscara caerá. Todos los seres humanos reconocerán a Dios y la divinidad esencial de los otros seres humanos.

Este salto cuántico en la consciencia humana tendrá lugar a través de un ser humano extremadamente sabio y recto que será llamado Mashíaj (Mesías), que será un descendiente del Rey David. Los judíos religiosos rezan tres veces al día pidiendo: “Que florezca el retoño de David”. Uno de los “Trece Principios de Fe” delineados por Maimónides es: “Yo creo con fe perfecta en la llegada del Mashíaj, y a pesar de que se demore, de todos modos, esperaré su llegada cada día”. De acuerdo con los Sabios del Talmud, una de las seis preguntas que se le formularán a todo judío cuando su alma llegue al juicio Divino es: “¿Esperaste la redención?”. (…)

¿Acaso el mundo está preparado para la Era Mesiánica?

(…) ciertos factores pueden provocar que el Mashíaj llegue antes?

(…) la humanidad está en un período general de “dolores de parto del Mashíaj”.?

(…) de acuerdo con los Sabios del Talmud, el período de “dolores de parto del Mashíaj” será una época de decadencia y burla hacia aquellos que viven de acuerdo con la Torá. Se caracterizará por el predominio de la jutzpá. “Al final de los días antes de la llegada del Mashíaj, la jutzpá abundará… Los niños avergonzarán a los ancianos, y los ancianos se pararán ante los jóvenes; el hijo abusará de su padre, la hija se rebelará contra su madre y la nuera contra su suegra. Los enemigos del hombre serán los miembros de su propia familia. Quienes temen al pecado se volverán repulsivos, y la verdad desaparecerá… El hijo de David [el Mashíaj] no vendrá… hasta que prolifere la calumnia”. (Sanhedrín 97a).

En la generación de la redención habrá dos categorías de judíos, y ambas serán instrumentales para acercar la redención (…)

Ambos ayudarán a acelerar la llegada del Mashíaj, unos a través de sus buenos actos y su sufrimiento y los otros a través de sus actos indignos(…)

Para leer el artículo completo:

israelnoticias.com/judaismo/covid-19-mesias-judios/

El Mesías según el Judaísmo

El Mesías o Mashiaj en hebreo, será una persona normal, hijo de padres normales. Incluso es posible que ya haya nacido.

Asimismo, el Mesías será mortal. Eventualmente morirá y legará su reino a su hijo o sucesor.

La tradición declara que será un descendiente directo del Rey David, hijo de Ishai, como está escrito: “Un retoño saldrá de la cepa de Ishai, un vástago florecerá de sus raíces” (Isaías 11:1). De la misma forma, en nuestras plegarias pedimos: “Que florezca la flor de David y que la memoria del Mesías ben David aparezca… ante Ti”. En la actualidad, hay muchas familias judías que pueden trazar su legado directamente hasta el Rey David.

El Mesías será el más grandioso líder y genio político de la historia. Asimismo, será el hombre más inteligente que haya vivido. Usará esos extraordinarios talentos para promover una revolución mundial que traerá justicia social perfecta para toda la humanidad e influirá a todas las personas para que sirvan a Dios de todo corazón.

Cualidades especiales (…)

aishlatino.com/El-Mesias-segun-el-judaismo

Moshiach (Messiah) and the Future Redemption

Two of the most fundamental tenets of the Jewish faith – as listed by Maimonides among the Thirteen Principles of the Jewish Faith – are the belief in the ultimate redemption, an awaited era of world peace, prosperity and wisdom, and the belief that the dead will be resurrected at that time.

The Messianic Era will be ushered in by a Jewish leader generally referred to as the Moshiach (messiah: Hebrew for “the anointed one”), a righteous scion of King David. He will rebuild the Holy Temple in Jerusalem and gather the Jewish people from all corners of the earth and return them to the Promised Land.

To read the full article:

chabad.org/jewish/Moshiach

Artículos relacionados:

Dos de los principios más fundamentales de la fe judía, según la lista de Maimónides entre los Trece Principios de la fe judía, son la creencia en la redención final, una era esperada de paz mundial, prosperidad y sabiduría, y la creencia de que los muertos resucitar en ese momento.

La Era Mesiánica será iniciada por un líder Judío generalmente conocido como el Moshiach (Mesías: Hebreo para “el ungido”), un vástago justo del Rey David. Él reconstruirá el Templo Sagrado en Jerusalem y reunirá al pueblo Judío de todos los rincones de la tierra y los devolverá a la Tierra Prometida.

En ese momento, “las delicias serán comunes como la suciedad”. Todas las naciones “cambiarán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en ganchos de poda. La nación no levantará una espada contra la nación, ni aprenderán más la guerra” (Miqueas 4: 3). La humanidad estará preocupada con una sola búsqueda: el estudio de la sabiduría divina. “La tierra se llenará de conocimiento de Di-s como el agua cubre el fondo del mar” (Isaías 11: 9).

Bien, entonces va a suceder, eso es lo que creemos. Pero, ¿por qué es esto importante hoy? ¿Por qué la llegada de Moshiach es tan central para el sistema de creencias Judío?

Porque la Torá nos enseña que nuestro mundo tiene un propósito. Y la Era Mesiánica es la actualización de esa idea.

Hay quienes sostienen que este mundo físico grosero es simplemente un desafío estratégico; uno que el alma debe luchar y trascender en el camino a un paraíso celestial. De acuerdo con esta línea de pensamiento, lo físico y lo mundano no tiene ningún valor intrínseco, no retiene ningún valor una vez que su función se ha cumplido plenamente, es un medio para un fin espiritual.

Si bien la creencia judía también habla de la recompensa del alma en el más allá, obtenida a través de su trabajo en el curso del viaje de la vida, ve el refinamiento de lo físico y la infusión de santidad y propósito en lo mundano como el objetivo primordial. Es la santificación del cuerpo humano y del mundo en general lo que constituye el propósito mismo de su creación.

Desde los albores del tiempo, Di-s se imaginó un “lugar de residencia” aquí mismo en el Planeta Tierra. Y nos puso aquí para crear esta casa. Transformar la oscuridad en luz.

Y pronto llegará el día en que la gloria de Di-s se revelará en este reino inferior, y disfrutaremos de los frutos de nuestro trabajo milenario, el producto final de nuestro trabajo de amor.

La cortina se rasgará a un lado, y toda carne percibirá Di-s. Será la culminación del plan maestro.

La creencia en Moshiach ha sostenido a nuestra nación durante un exilio de 2.000 años plagado de pogromos, expulsiones y persecuciones: la firme creencia de nuestros antepasados en un mejor momento por venir, y su confianza en que resucitarían para presenciar ese día. Y hoy, finalmente, estamos en el umbral de la redención. Una buena acción más por una persona más puede ser todo lo que se necesita para sellar el trato.

 

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