Shabbat Shalom

Enero 14, 2022
Shevat 13, 5782
 
Torah Reading:
 
Haftarah:

Judges 4:4 – 5:31

Resumen de la Parashá

Éxodo 13:17-17:16

Poco tiempo luego de que los Hijos de Israel salieron de Egipto, el Faraón los persigue para forzarlos a volver; los Israelitas se encuentran atrapados entre el ejército del Faraón y el mar. Di-s le dice a Moshe que eleve su bastón por sobre el agua; el mar se abre para dejar pasar al Pueblo Judío, y luego se cierra sobre los egipcios. Moshe y los Hijos de Israel cantan una canción de alabanza y agradecimiento a Di-s (…)

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Beshalach in a Nutshell

Exodus 13:17–17:16

Soon after allowing the children of Israel to depart from Egypt, Pharaoh chases after them to force their return, and the Israelites find themselves trapped between Pharaoh’s armies and the sea. G‑d tells Moses to raise his staff over the water; the sea splits to allow the Israelites to pass through, and then closes over the pursuing Egyptians. Mosesand the children of Israel sing a song of praise and gratitude to G‑d (…)

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El canto de Moisés y de Miriam

Exodo 15(1-21)

15(1) Entonces Moisés y los hijos de Israel entonaron este cántico al Eterno, diciendo:

“Cantaré al Eterno, exaltando Su grandeza. Al caballo y al jinete arrojó al mar.

(2) Mi fortaleza es el Eterno, es mi gloria, Él es mi salvación. Es mi Dios y como tal Lo alabaré. Es el Dios de mis padres y como tal Lo exaltaré.

(3) El Eterno es el Señor de la guerra. Eterno es Su Nombre.

(4) Precipitó en el mar los carros del faraón y su ejército a sus capitanes escogidos los tragó el Mar Rojo.

(5) Los abismos lo cubrieron y como si fueran piedras bajaron a las profundidades.

(6) Tu diestra, oh Eterno, magnificada por Tu fuerza, Tu diestra, oh Eterno, aniquiló al enemigo.

(7) En la plenitud de Tu poder quebranta, a Tu adversario les envías Tu luz que los consume como paja,

(8) y con el soplo de Tu aliento se elevaron y se abrieron las aguas, deteniéndose como si fueran muro, se congelaron los abismos en medio del mar.

(9) Dijo el enemigo: Los perseguiré, los alcanzaré y que se separen sus despojos con los que hallaré mi alma, desenvainaré mi espada y los quebrantará mi mano”.

(10) pero Tú soplaste con Tu poderoso hálito y el mar los fue cubriendo hasta que se hundieron como plomo en las poderosas aguas.

(11) ¿Quién como Tú, entre los dioses, oh mi Señor? ¿Quién como Tú, inmenso en santidad. El más digno de alabanzas y hacedor de milagros.

(12) Cuando extendiste Tu diestra, se los tragó la tierra.

(13) Con Tu misericordia guiaste al pueblo que redimiste, Los condujiste a Tu santa morada.

(14) Escucharon otros pueblos y se estremecieron. Se apoderaron el temor de los filisteos.

(15) Se angustiaron los principes de Edom, temblaron los valientes de Moab y el miedo dominó a todos los cananeos.

(16) Se abatieron espantados por el poderío de Tu brazo y enmudecerán como piedra hasta que pase Tu pueblo oh Eterno hasta que pase el pueblo que Tú redimiste.

(17) Los llevarás para que alaben en el monte de Tu santidad, allí los asentarás, Oh Eterno, en el Santuario que Tus manos prepararon.

(18) y reinará el Eterno para siempre”.

(19) Y penetró el caballo del faraón con su carro y sus jinetes en el mar, y el Eterno hizo tornar sobre ellos las aguas, en tanto que los hijos de Israel habían cruzado el mar en seco.

Exodo 15 (20-21)

(20) y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó el pandero en la mano y salieron tras ella todas las mujeres con panderos y danzas,

(21) y les exhortó María: “Cantad al Eterno exaltando Su grandeza, pues al caballo y al jinete arrojó al mar”.

Canto de Débora y Barac

Jueces 5

(1) Entonces cantaron Débora y Barac, hijo de Abinoam, ese día, diciendo:

(2) Cuando los hombres se dejan crecer sus cabellos en Israel (como para ir a la guerra), cuando el pueblo se brinda voluntariamente, bendecid al Eterno.

(3) ¡Oíd, reyes! ¡Prestad atención, oh príncipes!. Cantaré al Eterno; cantaré alabanzas al Eterno, el Dios de Israel!.

(4) ¡Oh Señor!. Cuando Tú saliste de Seïr (Seyir), cuando marchaste del campo de Edom, la tierra tembló; también los cielos se estremecieron y las nubes derramaron agua.

(5) Las montañas se sacudieron ante la presencia del Eterno, y el mismo Sinaí, ante la presencia del Eterno, el Dios de Israel.

(6) En los días de Samgar, el hijo de Anat, en los días de Jael, los caminos estaban desiertos y los viandantes andaban por senderos desviados.

(7) Desiertos estaban los campos de Israel. Estuvieron desiertos hasta que me levanté yo, Débora. Yo me levanté, una madre para Israel.

(8) Escogieron nuevos dioses y luego hubo guerra ante los portones de las ciudades. ¿Se veía acaso escudo o lanza entre los cuarenta mil de Israel?

(9) Mi corazón está por los jefes de Israel y por los que se ofrecieron voluntariamente entre los pueblos. ¡Bendecid al Eterno!

(10) Los que cabalgáis en asnas blancas, los que os sentáis sobre alfombras y los que andáis por el camino, contadlo,

(11) más alto que la voz de los arqueros, junto a los abrevaderos. Allí volverán a contar las acciones justas del Eterno, y también las acciones justas de sus jefes en Israel. ¡Ya baja a las puertas el pueblo del Eterno!

(12) ¡Despierta, despierta, Débora! ¡Despierta, despierta, entona un cántico!. ¡Despierta, Barac, llévate tus cautivos, oh hijo de Abínoam!

(13) Entonces Él hizo que los pequeños derrotarán a los grandes. El Eterno me confirió dominio sobre los poderosos.

Haftarah:

JUECES 4:4 – 5:31

(4) Por entonces juzgaba en Israel Débora (Devora), una profetisa, mujer de Lapidot.

(5) Y se sentaba bajo la palmera de Débora entre Ramá y Bet El en la serranía de Efraín, y los hijos de Israel venían a ella para que los juzgara.

(6) Y ella hizo llamar a Barac, hijo de Abinoam (Avinóam), (que estaba) en Cades Neftalí y le dijo: “¿No ha ordenado el Eterno, Dios de Israel, diciendo: “Anda y avanza hacia el monte Tabor (Tavor), y torna contigo diez mil hombres de los hijos de Neftalí(Naftalí) y de los hijos de Zabulón (Zevulun)”?

(7) Y atraeré al arroyo Cisón (Kíshon) a Sísara, el comandante del ejercito de Jabín, con sus carros y sus múltitudes, y Yo lo entregaré en tu mano”.

(8) Y Barac le respondió: “Si tú vienes conmigo, entonces iré; mas si no vienes conmigo, no iré”.

(9) Entonces ella dijo: “De seguro iré contigo, mas no será tuya la gloria de la jornada que vas a emprender porque el Eterno entregará a Sísara en manos de una mujer” . Y se levantó Débora y fue con Barac a Cades.

(10) Barac convocó a Zabulón y a Neftalí para que se reunieran en Cades, y subieron diez mil hombres en pos de él, y Débora subió con el.

(11) Y Jeber (Jéver) el cineo se había separado de los demás cineos o sea de Jobab (Jovav), cuñado de Moisés, y había emplazado sus tiendas hasta el encinar de Zaanaïm (Elón Betzaanáyím), que está junto a Cades.

(12) Y le dijeron a Sísara que Barac, el hijo de Abinoam había subido al monte Tabor.

(13) Y Sísara reunió todos los carros, novecientos carros de hierro y a toda la gente que estaba con él, desde Jaroset Goïm hasta el arroyo Cisón.

(14) Y Débora le dijo a Barac: “¡Levante, que éste es el día en que el Eterno ha entregado a Sísara en tu mano! ¿Acaso no ha salido el Eterno delante de ti?” De tal suerte, Barac bajó del monte Tabor y diez mil hombres bajaron con él.

(15) Y el Eterno desbarató a Sísara, con todos sus carros y todo su ejército, a filo de espada ante Barac, y Sísara descendió de su carro y huyó.

(16) pero Barac persiguió a los carros y al ejército hasta Joraset Goïm, y todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada, no quedando hombre indemne.

(17)Pero Sísara huyó corriendo a la tienda de Jael(Yael), la mujer de Jevér cineo; porque había paz entre Jabín, rey de Jazor(Jatzor), y la casa de Jeber cineo.

(18) Y Jael salió al encuentro de Sísara y le dijo: “¡Entra, señor mío, entra aquí! No temas”. Entonces él entró en la tienda de ella, y ella lo cubrió con una manta.

(19) Y él le dijo: “Dáme, te lo ruego, un poco de agua para beber, porque tengo sed”. Y ella abrió un odre de leche, y le dio de beber y le volvió a tapar.

(20) Y él le dijo: “Quédate en la puerta de la tienda, y será que cuando alguien venga y te pregunte: ¿hay alguien aquí?, tú le contestarás que no”.

(21) Y tomó Jael, la mujer de Jeber, una estaca de la tienda, asió un martillo y fue calladamente hacia él, clavó la estaca en su sien y lo hincó en tierra; porque él había caído en profundo sueño. De tal modo que murió.

(22) Y he aquí que cuando llegó Barac en persecución de Sísara, Jale fue a su encuentro y le dijo: “Ven y te mostraré al hombre a quien buscas”. Y él vino hacia ella y vio a Sísara caído, muerto, con la estaca clavada en la sien.

(23) Así Dios doblegó ese día a Jabín, rey de Canaán, ante los hijos de Israel.

(24) Y la mano de los hijos de Israel prevaleció más y más contra Jabín, rey de Canaán, hasta que destruyeron a Jabín, rey de Canaán.

5(1) Entonces cantaron Débora y Barac, hijo de Abinoam, ese día, diciendo:

(2) Cuando los hombres se dejan crecer sus cabellos en Israel (como para ir a la guerra), cuando el pueblo se brinda voluntariamente, bendecid al Eterno.

(3) ¡Oíd, reyes! ¡Prestad atención, oh príncipes!. Cantaré al Eterno; cantaré alabanzas al Eterno, el Dios de Israel!.

(4) ¡Oh Señor!. Cuando Tú saliste de Seïr (Seyir), cuando marchaste del campo de Edom, la tierra tembló; también los cielos se estremecieron y las nubes derramaron agua.

(5) Las montañas se sacudieron ante la presencia del Eterno, y el mismo Sinaí, ante la presencia del Eterno, el Dios de Israel.

(6) En los días de Samgar, el hijo de Anat, en los días de Jael, los caminos estaban desiertos y los viandantes andaban por senderos desviados.

(7) Desiertos estaban los campos de Israel. Estuvieron desiertos hasta que me levanté yo, Débora. Yo me levanté, una madre para Israel.

(8) Escogieron nuevos dioses y luego hubo guerra ante los portones de las ciudades. ¿Se veía acaso escudo o lanza entre los cuarenta mil de Israel?

(9) Mi corazón está por los jefes de Israel y por los que se ofrecieron voluntariamente entre los pueblos. ¡Bendecid al Eterno!

(10) Los que cabalgáis en asnas blancas, los que os sentáis sobre alfombras y los que andáis por el camino, contadlo,

(11) más alto que la voz de los arqueros, junto a los abrevaderos. Allí volverán a contar las acciones justas del Eterno, y también las acciones justas de sus jefes en Israel. ¡Ya baja a las puertas el pueblo del Eterno!

(12) ¡Despierta, despierta, Débora! ¡Despierta, despierta, entona un cántico!. ¡Despierta, Barac, llévate tus cautivos, oh hijo de Abínoam!

(13) Entonces Él hizo que los pequeños derrotarán a los grandes. El Eterno me confirió dominio sobre los poderosos.

(14) De Efraín vinieron aquellos cuya raíz está en Amalec, después de ti, Benjamín, entre tus gentes. De Maquir (Mayir) bajaron los jefes. Y de Zabulón los escribientes. Como fue Isacar, también fue Barac,

(15) y los principes de Isacar(Yisajar) fueron con Débora. Al valle se lanzaron siguiéndolo. Entre las divisiones de Rubén (Reuvén) había muchos corazones decididos.

(16) ¿Por qué pues te sentaste entre los rediles para oír los balidos de los rebaños? En las divisiones de Rubén había corazones cabales.

(17) Galaad (Guilád) permaneció (entre tanto) del otro lado del Jordán y Dan ¿por qué permaneció en los barcos? Aser (Asher) se sentó en la playa del mar y allí se quedó tranquilo.

(18) La de Zabulón es una gente que despreció su vida hasta la muerte, y también Neftalí, sobre las alturas del campo.

(19) Vinieron los reyes y pelearon. Entonces pelearon los reyes de Canaán, en Taanac (Taanaj), junto a las aguas de Meguido.Nopercibieron por ello dinero alguno.

(20) Desde el cielo pelearon. Las estrellas en su curso pelearon contra Sísara.

(21) El torrente del Cisón, los barrió; ese viejo arroyo, el arroyo Cisón. ¡Aplasta, oh alma mía, a los poderosos!

(22) Entonces piafaban las pezuñas de los caballos, por las cabriolas, las cabriolas de sus valientes.

(23) Maldecid a Meroz, dice el ángel del Eterno, maldecid amargamente a sus habitantes, porque no vinieron a ayudar al Eterno, maldecid amargamente a sus habitantes, porque no vinieron a ayudar al Eterno, a ayudar al Eterno contra los poderosos.

(24) Bendita sea Jale entre las mujeres, la mujer de Jeber el cineo. Sobre las mujeres moradoras en tiendas, sea ella bendita.

(25) Agua pidió; leche le dio ella. En regio vaso le trajo leche cuajada.

(26) Tendió la mano izquierda a la estaca y su mano derecha al martillo de obreros. Y con el martillo hirió a Sísara, golpeándole la estaca contra la cabeza. Sí,  se la perforó a través de la sien.

(27) A sus pies cayó y quedó tendido. A sus pies quedó tendido. Donde cayó, allí mismo quedó muerto.

(28) Desde la ventana, una mujer mira atentamente. Clama la madre de Sísara entre celosías ¿Por qué tarda tanto su carro en venir? ¿Por qué se demora así las ruedas de su carro?

(29) Las más sabias de las damas de la corte responden a sus interrogantes y ella se da a sí misma la respuesta.

(30) ¿ No están hallando despojos y no están repartidas ? Una doncella, dos doncellas para cada hombre. Para Sísara un despojo de vestimentas multicolor, un despojo de diversos colores recamado. Dos prendas recamadas para el cuello de cada saqueador;

(31) Que así perezcan todos Tus enemigos, oh Señor y que los que Te amen sean como el sol en todo su esplendor. Y la tierra tuvo cuarenta años de descanso.

Artículos:

Energía renovable

Beshalaj (Éxodo 13:17-17:16)

La primera traducción de la Torá a otro idioma (al griego) tuvo lugar alrededor del siglo II de la Era Común, en Egipto, durante el reino de Ptolomeo II. Esta es conocida como la Septuaginta, en hebreo Hashivim, porque fue traducida por un equipo de setenta eruditos. Sin embargo, el Talmud dice que en varios lugares los sabios que trabajaron en el proyecto cambiaron deliberadamente ciertas partes del texto porque creyeron que la traducción literal simplemente sería ininteligible para un lector griego. Uno de estos lugares fue la frase: “En el séptimo día Dios terminó toda la obra que había hecho”. En cambio, los traductores escribieron: “En el sexto día Dios terminó”.

¿Qué fue lo que pensaron que los griegos no podrían entender? ¿Por qué la idea de que Dios creó el universo en seis días tiene más sentido que decir que lo creó en siete días? Parece desconcertante, pero la respuesta es simple. Los griegos no podían entender el séptimo día, el Shabat, como parte de la obra de la creación. ¿Qué tiene de creativo descansar? ¿Qué logramos al no hacer, al no trabajar, al no inventar? La idea parece no tener ningún sentido (…)

Para leer el artículo completo:

aishlatino.com/conversaciones-sobre-la-parasha/Energia-renovable

 

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