BESHALAJ

Éxodo (13:17-17:16)

13(17) Y ocurrió que al dejar salir el faraón al pueblo, éste no fue conducido por el Eterno por el camino de la tierra de los filisteos que estaba cerca, porque se dijo Dios: “Que el pueblo no se arrepienta al ver guerra y quiera volver a Egipto”. (18) E hizo que el pueblo tomara el camino del desierto dando un rodeo hacia el Mar Rojo. Y los hijos de Israel salieron armados de la tierra de Egipto. (19) Y Moisés llevó consigo los huesos de José, cumpliendo lo que éste había pedido a los hijos de Israel para cuando los redimiera el Eterno. (20) Viajaron de Sucot al día siguiente y acamparon en Etam, en el extremo del desierto. (21) Y el Eterno iba delante de ellos de día guiándolos con una columna de nube y de noche con una columna de fuego para alumbrarles el camino. (22) No se apartaba la columna de nube de día, ni la columna de fuego de noche, siempre delante del pueblo.

14(1) Y le dijo el Eterno a Moisés: (2) “Diles a los hijos de Israel que se vuelvan y campen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar, frente a Baal-zefón. Frente al mar acamparéis. (3) Y el faraón dirá que los hijos de Israel se han extraviado en medio del desierto. (4) Entonces, endurecerá su corazón y os perseguirá y Yo he de glorificarme en el faraón y todo su ejército y sabrá Egipto que Yo soy el Eterno”. Y así lo hicieron. (5) Y le anunciaron al faraón que el pueblo (de Israel) había huido (no se había limitado a adorar al Eterno), y fue cambiada su disposición del faraón y su gente, para con el pueblo (hebreo) y dijeron: “¿ Qué hicimos que dejamos ir a Israel para que dejara de servirnos?”. (6) Entonces el faraón unció sus carros y partir con su gente. (7) Tomó todos los carros de Egipto, unos seiscientos carros escogidos con sus respectivos capitanes. (8) Y el faraón, con el corazón que el Eterno había hecho endurecer, se lanzó en pos de los hijos de Israel, que había salido con mano alta (confiados). (9) Y los egipcios, en su persecución con los carros, los alcanzo campando junto al mar, cerca de Pi-hahirot, frente a Baal-zefón. (10) Y al acercarse el ejército del faraón, los hijos de Israel alzaron sus ojos y se aterraron al ver la marcha de los egipcios y clamaron desesperadamente al Eterno. (11) Y le reclamaron a Moisés:”¿Acaso no había sepultura en Egipto que nos tomaste para morir en el desierto? ¿Qué nos has hecho al sacarnos de Egipto? (12) ¿No te decíamos en Egipto que nos dejaras seguir sirviendo a los egipcios, que mejor era servirles que morir en el desierto?” (13) Pero les respondió Moisés:”No temáis, tranquilizaos y veréis cómo os salvará hoy el Eterno, pues los egipcios que habéis visto hoy, no los volveréis a ver más. (14) El Eterno peleará por vosotros. Guardad pues, silencio”. (15) Y le dijo el Eterno a Moisés: “¿Qué clamor es esté? Diles a los hijos de Israel que se pongan en marcha, (16) y tú, alza tu vara y extiende tu mano sobre el mar para que se divida y que puedan entrar los hijos de Israel en lo seco. (17) Entretanto, Yo endureceré el corazón de los egipcios para que entren tras ellos y seré glorificado en el faraón y en todo su ejercito, con sus carros y sus jinetes; (18) los egipcios sabrán que Yo soy el Eterno, me glorificaré en el faraón, en sus carros y en sus jinetes”. (19) Y el ángel de Dios, que hasta entonces andaba delante del campamento de Israel se puso detrás de ellos de modo que la columna de nube que ida delante se puso detrás de ellos, (20) entre el campamento de los egipcios y el de Israel, y fue extremadamente obscura la noche, y no se acercó uno a otro en todo su transcurso. (21) Y Moisés extendió su mano sobre el mar y el Eterno hizo soplar un fuerte viento solano toda la noche que puso el mar en seco, siendo divididas las aguas. (22) y entraron los hijos de Israel en el mar en seco, y las aguas fueron para ellos como muros a la derecha y a la izquierda. (23) Los persiguieron los egipcios y entraron tras ellos en el mar los caballos del faraón, sus carros y sus jinetes. (24)Y al despuntar el alba, se dirigió el Eterno entre la columna de fuego y nube, al campamento de los egipcios sembrando el desconcierto entre ellos. (25) Y quitó las ruedas de sus carros de modo que apenas podían desplazarse, penosamente. Entonces se dijeron los egipcios: “Huiremos de ante Israel ya que el Eterno pelea por ellos contra Egipto”. (26) Y le dijo el Eterno a Moisés: “Extiende tu mano sobre el mar y que vuelvan a unirse las aguas sobre Egipto, sobre sus carros y sobre sus jinetes”. (27) Y Moisés extendió su mano sobre el mar y ya de mañana, volvió el mar a su estado usual, cubriendo a los egipcios que huían y el Eterno los sacudió en medio del mar de modo que no quedo de ellos ninguno. (28) Y las aguas volvieron a su sitio, cubriendo los carros y los jinetes que pertenecían al ejército del Faraón, quienes los perseguían en el mar. No quedó ni uno de ellos. (29) Los hijos de Israel habían cruzado el mar en seco, con las aguas levantadas como muros a la derecha y a la izquierda. (30) y el Eterno salvó ese día a Israel de mano de los egipcios, quedando los egipcios muertos a la orilla del mar. (31) Israel vio cuán grande se mostró el Eterno con los egipcios y el pueblo temió al Eterno y creyeron en Él y en Moisés Su siervo.

15(1) Entonces Moisés y los hijos de Israel entonaron este cántico al Eterno, diciendo:

“Cantaré al Eterno, exaltando Su grandeza. Al caballo y al jinete arrojó al mar.

(2)Mi fortaleza es el Eterno, es mi gloria, Él es mi salvación. Es mi Dios y como tal Lo alabaré. Es el Dios de mis padres y como tal Lo exaltaré.

(3) El Eterno es el Señor de la guerra. Eterno es Su Nombre.

(4) Precipitó en el mar los carros del faraón y su ejército a sus capitanes escogidos los tragó el Mar Rojo.

(5) Los abismos lo cubrieron y como si fueran piedras bajaron a las profundidades.

(6) Tu diestra, oh Eterno, magnificada por Tu fuerza, Tu diestra, oh Eterno, aniquiló al enemigo.

(7) En la plenitud de Tu poder quebranta, a Tu adversario les envías Tu luz que los consume como paja,

(8) y con el soplo de Tu aliento se elevaron y se abrieron las aguas, deteniéndose como si fueran muro, se congelaron los abismos en medio del mar.

(9) Dijo el enemigo: Los perseguiré, los alcanzaré y que se separen sus despojos con los que hallaré mi alma, desenvainaré mi espada y los quebrantará mi mano”.

(10) pero Tú soplaste con Tu poderoso hálito y el mar los fue cubriendo hasta que se hundieron como plomo en las poderosas aguas.

(11) ¿Quién como Tú, entre los dioses, oh mi Señor? ¿Quién como Tú, inmenso en santidad. El más digno de alabanzas y hacedor de milagros.

(12) Cuando extendiste Tu diestra, se los tragó la tierra.

(13) Con Tu misericordia guiaste al pueblo que redimiste, Los condujiste a Tu santa morada.

(14) Escucharon otros pueblos y se estremecieron. Se apoderaron el temor de los filisteos.

(15) Se angustiaron los principes de Edom, temblaron los valientes de Moab y el miedo dominó a todos los cananeos.

(16) Se abatieron espantados por el poderío de Tu brazo y enmudecerán como piedra hasta que pase Tu pueblo oh Eterno hasta que pase el pueblo que Tú redimiste.

(17) Los llevarás para que alaben en el monte de Tu santidad, allí los asentarás, Oh Eterno, en el Santuario que Tus manos prepararon.

(18) y reinará el Eterno para siempre”.

(19) Y penetró el caballo del faraón con su carro y sus jinetes en el mar, y el Eterno hizo tornar sobre ellos las aguas, en tanto que los hijos de Israel habían cruzado el mar en seco.

(20) y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó el pandero en la mano y salieron tras ella todas las mujeres con panderos y danzas, y les exhortó María: “Cantad al Eterno exaltando Su grandeza, pues al caballo y al jinete arrojó al mar”.

16(1) Y toda la congregación de los hijos de Israel viajó desde Elim hasta el desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes de su salida de la tierra de Egipto. (2) Toda la comunidad de los hijos de Israel protestaba contra Moisés y Aarón en el desierto, (3) y les dijeron: “Era preferible morir entre las manos del Eterno en Egipto, cuando nos sentábamos junto a la olla de carne y comíamos pan en abundancia. En cambio, nos trajisteis a este desierto para que muriéramos de hambre”. (4) Entonces les dijo el Eterno a Moisés: “He aquí que haré llover para vosotros pan del cielo y el pueblo lo recogerá cada día la porción necesaria para cada uno, y así los pondré a prueba si andan en Mi ley o no. (5) El día sexto, prepararán lo que hubieran traído, que será el doble de lo que recogieron cada día”. (6)Moises y Aarón dijeron a los hijos de Israel: “Esta tarde sabréis que fue el Eterno Quien os libró de Egipto, (7) y por la mañana veréis la gloria del Eterno al oír vuestras protestas, pero ¿qué somos nosotros para que murmuréis contra nosotros?”. (8) Y añadió Moisés:”Esta tarde os dará el Eterno carne para comer y mañana pan en abundancia, ya que ha oído vuestras murmuraciones. Tened en cuenta que vuestras propuestas no recaen sobre nosotros sino sabré el Eterno”. (9) Y le dijo Moisés a Aarón: “Dile a la congregación de los hijos de Israel: “Acercaos al Eterno, pues escuchó vuestras murmuraciones”. (10) Y al hablar Aarón a la congregación de los hijos de Israel se les apareció la gloria del Eterno en la nube, en medio del desierto. (11) Y le dijo el Eterno a Moisés:(12) Oí las murmuraciones de los hijos de Israel. Diles que a la caída de la tarde comerán carne y por la mañana se hartarán de pan y sabrán que Yo soy el Eterno, vuestro Dios”. (13) Y por la tarde, se cubrió el campamento de codornices y por la mañana una copa de rocío circundó el campamento. (14) Y se elevó una capa de rocío, quedando sobre el suelo un tipo de capa delgada, escamosa, semejante a la escarcha sobre la tierra. (15) Y al ver eso los hijos de Israel, se preguntaron entre sí: “¿Qué es?”. Porque no sabían qué era. Y les explico Moisés: “Es el pan que os da el Eterno para que comías. (16) Esto es lo que ordenó el Eterno:Recogerá cada cual lo que necesite, un ómer por cabeza, según el número de las almas de cada tienda”. (7) Y así lo hicieron los hijos de Israel y recogieron algunos más y otros menos. (18)  Y midieron con el ómer y nada le sobró al que había recogido mucho y nada le faltó al que había recogido poco. Cada cual obtuvo lo que necesitaba para comer. (19) Y les dijo Moisés: “que nadie deje sobras para mañana”. (20) Pero algunos no escucharon a Moisés y dejaron que sobrara algo para el día siguiente; eso crió gusanos y hedió, provocando la ira de Moisés contra ellos. (21) Y cada mañana recogían cada cual su parte, que se derretía a medida que calentaba el sol. (22) Y en el sexto día recogieron pan doble, dos omér por cada uno, y todos los jefes de las congregaciones  presentaron ante Moisés para contarle el acontecimiento. (23) Y les explico Moisés: “Esto es lo que dijo el Eterno: Mañana es día de descanso (sábado, Shabat), día santo para el Eterno. Lo que habéis de cocer, cocedlo hoy y lo que habéis de cocinar, cocinarlo hoy y guardad lo que os quede para mañana”.  (24) Y lo dejaron para  la mañana siguiente como había ordenado Moisés, y no hedió ni creo gusanos. (25) Entonces dijo Moisés.” Comedlo hoy, que es sábado (día de descanso) para el Eterno, pues hoy no lo hallaréis en el campo. (26) Durante seis días en la semana lo recogeréis pero en el séptimo día, sábado, no lo habrá”. (27) Y en efecto algunos que salieron al campo en el día séptimo para recoger el pan, no lo encontraron. Entonces dijo el Eterno a Moisés: Oh ¿Hasta cuando no queréis cumplir Mis mandamientos y mis leyes? (29) Considerad que el Eterno os dio sábado, por lo cuál en el día sexto, os da pan para dos días. Que cada cual permanezca entonces en su lugar en el séptimo día”. (30) Y descansó el pueblo en el día séptimo. (31) Y la congregación de Israel llamó al pan que comía (maná), y éste era como semillas de cilantro, blanco, con sabor a pasteles con miel. (32) Y dijo Moisés: “esto es lo que ordeno el Eterno: haced llenar un omér (unos cuatro litros) de ese pan para que guarde en todas las generaciones, para que vieran el pan que os hice comer en el desierto cuando os libré de Egipto”.  (33) Y le dijo Moisés a Aarón: “Toma una vasija y pon en ella un omér de maná y déjala delante del Eterno a fin de que se conserve como testimonio para vuestras generaciones”. (34) Se hizo como el Eterno le había ordenado a Moisés y Aarón dejó la vasija delante del testimonio (Edut) como guarda. (35) Y los hijos de Israel comieron el maná durante cuarenta años, hasta que llegaron a la tierra habitada. Lo comieron hasta que llegaron al linde de la tierra de Canaán. (36) Y el ómer es un décimo de la efa (unas cuarenta libras).

17(1) Y lo hijos de Israel se fueron del desierto de Sin y continuaron las etapas del itinerario establecido por el Eterno y acamparon en Refidin, más no había agua para que el pueblo bebiera. (2) Y discutió acaloradamente el pueblo con Moisés, diciendo: “dadnos agua para beber” pero Moisés les dijo: Oh ¿Por qué reñís conmigo? ¿Por qué ponéis a prueba al Eterno?”. (3) pero el pueblo estaba sediento y murmuraba contra Moisés diciendo: “¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestro ganado?”. (4) Entonces, Moisés clamó al Eterno: “¿Qué hago con este pueblo? Un poco más y me apedrearán”. (5) Y le respondió el Eterno: “Pasa delante del pueblo, lleva contigo a los ancianos de Israel y toma en la mano la vara con que golpeaste el río y anda. (6) he aquí que Yo estoy enfrente de ti, allí sobre la roca en Horeb (Jórev). Tú golpearás la roca y saldrá de ella agua para que el pueblo pueda beber”. Y así lo hizo Moisés, ante los ojos de los ancianos de Israel. (7) llamó al lugar Masá (prueba) y Merina (querella) por haber puesto a prueba al Eterno y por haber reñido con Moisés. incluso habían preguntado: “¿Esta el Eterno con nosotros, sí o no?” (8) Vinieron los amanecidas y combatieron contra Israel en Refidim. (9) Y le dijo Moisés a Josué (Yehoshúa): “Escoge hombres para luchar por nosotros y hazle frente a Amalec. mañana yo permaneceré sobre la cima de la colina con la vara divina en mi mano”. (10) Josué hizo lo que le había indicado Moisés para combatir contra Amalec. Y Moisés, Aarón y Jur subieron a la cumbre de la colina. (11) Y cuando alzaba Moisés su mano, dominaba Israel, pero cuando abandonaba su mano era Amalec el que llevaba la mejor parte en la lucha. (12) Es que las manos de Moisés estaban cansadas por lo cual sus acompañantes tomaron una piedra y la pusieron debajo de él para que se sentara. Y Aarón y Jur sostenían las manos de Moisés, uno la derecha y el otro la izquierda, con gran firmeza. (13) Así Josué pudo debilitar a los amanecidas, a filo de espada. (14) Y le dijo el Eterno a Moisés: “Escribe para recordación y ponlo en oídos de Josué como recordación, que borraré la memoria de Amalec de debajo del cielo”. (15) Y Moisés construyó un altar que llamó “El Eterno, mi bandera”. (16) Y explicó: “Porque alzó la mano contra el trono de Dios, habrá guerra del Eterno contra Amalec a través de las generaciones.

LA BIBLIA

HEBREO – ESPAÑOL

Versión Castellana

Conforme a la tradición judía

Por Moisés Katznelson

 REFLEXIÓN:

¿Quien es el ángel de Dios?

(19) Y el ángel de Dios, que hasta entonces andaba delante del campamento de Israel se puso detrás de ellos de modo que la columna de nube que ida delante se puso detrás de ellos, (20) entre el campamento de los egipcios y el de Israel, y fue extremadamente obscura la noche, y no se acercó uno a otro en todo su transcurso.

¿Quién  se dirigió entre la columna de fuego y nube?

(24) Y al despuntar el alba, se dirigió el Eterno entre la columna de fuego y nube, al campamento de los egipcios sembrando el desconcierto entre ellos. (25) Y quitó las ruedas de sus carros de modo que apenas podían desplazarse, penosamente. Entonces se dijeron los egipcios: “Huiremos de ante Israel ya que el Eterno pelea por ellos contra Egipto”.

CANTO DE MOISÉS Y MIRIAN

¿Cuál es el día santo para el Eterno?

(23) Y les explico Moisés: “Esto es lo que dijo el Eterno: Mañana es día de descanso (sábado, Shabat), día santo para el Eterno. Lo que habéis de cocer, cocedlo hoy y lo que habéis de cocinar, cocinarlo hoy y guardad lo que os quede para mañana”.  (24) Y lo dejaron para  la mañana siguiente como había ordenado Moisés, y no hedió ni creo gusanos. (25) Entonces dijo Moisés.” Comedlo hoy, que es sábado (día de descanso) para el Eterno, pues hoy no lo hallaréis en el campo. (26) Durante seis días en la semana lo recogeréis pero en el séptimo día, sábado, no lo habrá”.

¿A cuanto equivale un omér?

(32) Y dijo Moisés: “esto es lo que ordeno el Eterno: haced llenar un omér (unos cuatro litros)

¿De quien borrara la memoria de su nombre de debajo del cielo?

(14) Y le dijo el Eterno a Moisés: “Escribe para recordación y ponlo en oídos de Josué como recordación, que borraré la memoria de Amalec de debajo del cielo”.

¿Cómo lo llamo Moisés al Eterno, ese día?

(15) Y Moisés construyó un altar que llamó “El Eterno, mi bandera”.

¿Por qué borra el nombre de Amelec?

(16) Y explicó: “Porque alzó la mano contra el trono de Dios, habrá guerra del Eterno contra Amalec a través de las generaciones.

¿Sabías que, de las 10 plagas; 5 las dijo Aarón y cinco las dijo Moisés?

 

 

Shabat Shirá

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El Shabat que se lee la sección de Beshalaj se denomina Shabat del Cántico, la shirá que Israel entonó en el Iam Suf.

Además de la shirá, la sección contiene varios otros temas: el Éxodo de Egipto, el milagro de la partición del mar, los estatutos y leyes dados al acampar en Mará, el milagro de la caída del maná, la aparición del manantial que proveyó de agua al pueblo, y la guerra contra Amalék. No obstante, el tema de la shirá fue el que el pueblo judío eligió especialmente para designar a este Shabat, pues ella posee la particularidad de que cada vez que el pueblo de Israel la recita en el curso de las generaciones, es como si lo hiciera por primera vez.

¿A qué se debe esto? Todos los otros pasajes de la Torá fueron dichos por Di-s mientras Israel escuchaba, pero esta shirá la entonaba Israel, y Di-s, junto a todas Sus huestes celestiales, escuchaban lo que aquellos decían. En ese momento el alma de Israel se elevó al máximo nivel de exaltación, y su corazón se transformó en un manantial del cual fluía Torá. El sonido de su voz era como el sonido de Di-s. Y más aún, este cántico de Torá que manaba desde su interior precedió a la Torá que escucharon del Todopoderoso en el Monte Sinaí.

La fuerza de la shirá que entonaron en aquel entonces hizo que el júbilo y la canción se implantaran en los corazones judíos hasta el fin de las generaciones, y toda vez que el pueblo es librado de sus enemigos y rescatado de sus tribulaciones, su corazón se inspira para entonar cánticos y alabanzas a Di-s, Su salvador, en vez de vanagloriarse en razón de su propia perseverancia(…)

El pueblo judío entonó esta shirá motivado por una fe plena, y no simplemente a causa del asombro ante tantos milagros y maravillas, pues la impresión momentánea es transitoria, en tanto que la fe y la creencia quedan grabadas en el corazón y perduran por siempre. El pueblo de Israel no comenzó a cantar sino después de haber reconocido que el cautiverio y la aflicción sufridos, y la prueba y purificación a la que sería sometido en el futuro, son, todas, señales del eterno amor y benevolencia de Di-s hacia ellos. Israel comprendió en ese momento que no existe alegría ni vida genuina si ésta no se basa en la fe en Di-s(…)

LA CANCIÓN DE TODA LA CREACIÓN, DE BOCA DE ISRAEL
Cantaré a Di-s – sólo a Él, ¡porque no hay otro fuera de Él!
Pues Él es grandemente ensalzado – sólo Él es exaltado con desmesurado orgullo. No así el hombre, cuyo orgullo lo degrada. Aunque pretenda elevarse a los cielos, termina descendiendo al abismo.
Al caballo – símbolo de fuerza y poder entre las criaturas de la tierra… y a su jinete – el hombre que se enorgullece por su dominio sobre las fuerzas de la Creación. Pero, ¿quién es el hombre y qué es su orgullo, vano orgullo, frente a la fuerza de una de las creaciones de Di-s, el poder del mar embravecido?
Arrojó al mar- El ha arrojado al hombre junto con su orgullo al mar, como quien alza un objeto liviano y lo lanza hacia abajo nuevamente (esto explica las diferentes expresiones utilizadas en hebreo: Ramá baiám, literalmente “los levantó en el mar”, y íará baíám – “los lanzó (hundió) en el mar”).

¿Qué representa la fuerza del mar embravecido, con sus poderosas olas, en la presencia de los amados hijos de Di-s?

¿Quién ha hecho esto? ¿Qué ha motivado estos actos?

Para leer el artículo completo:

http://www.jabad.org.ar/biblioteca/calendario-judio-biblioteca/altas-fechas-y-fiestas-especiales/shabat-shira/