BEHA-HALOTEJA

Cuando movían el Arca, decía Moisés: “Levántate, oh Eterno, y haz que Tus enemigos se dispersen y quienes te aborrecen huyan de Tu presencia”. (36) Y cuando el Arca se posaba, decía: “Vuélvete, oh Eterno, hacia los millares de millares de Israel”. Números 10(35)

Parasha de la semana: BEHA-HALOTEJA

Números 8(1)- 12(1)

8(1) Y le dijo el Eterno a Moisés: (2) “Dile a Aarón: Cuando enciendas las luces del candelabro, hazlo de modo que alumbren hacia adelante”. (3) Y Aarón así lo hizo, orientando las siete luminarias hacia adelante, conforme a la orden impartida a Moisés por el Eterno. (4) La hechura del candelabro era de oro cincelado a martillo, tanto su tronco como sus flores (glóbulos) conforme al modelo que le había mostrado el Eterno a Moisés.

(5) Y dijo el Eterno a Moisés: (6) “Toma  los levitas de entre los hijos de Israel y purifícalos. (7) Esto harás para purificarlos: harás aspersión de agua pura sobre ellos, les harás pasar navaja sobre toda su carne y les harás lavar sus ropas para así purificarlos. (8) Tomarán un novillo y su oblación de harina de sémola amasada con aceite y otro novillo por ofrenda expiatoria. (9) Y acercarás a los levitas frente al Tabernáculo y reunirás a toda la congregación de los hijos de Israel. (19) Y traerá a los levitas ante el Eterno y los hijos de Israel pondrán sus manos sobre los levitas. (11) Aarón presentará a los levitas ante en Eterno como representante ante Él de los hijos de Israel para servirle. (12) Y los levitas apoyarán sus manos sobre las cabezas de los novillos y brindarán uno de ellos por ofrenda expiatoria y el otro por holocausto al Eterno para hacer expiación. (13) Y presentarán a los levitas ante Aarón y ante sus hijos y los consagrará al Eterno. (14) Separarán a los levitas de entre los hijos de Israel y serán para Mí. (15) Y después, los levitas entrarán al Tabernáculo para el servicio, una vez consagrados para que Me sirvan, (16) por cuanto ellos, entre los hijos de Israel, estarán completamente a Mi servicio, en lugar de los primogénitos de todos los hijos de Israel. (17) Todos los primogénitos de los hijos de Israel eran Míos, tanto hombre como bestia, desde el día en que herí a todo primogénito en la tierra de Egipto santificando para Mí a los primogénitos del pueblo de Israel, (18) pero (por haber ellos adorado al becerro de oro) he tomado para Mí a los levitas en lugar de ellos. (19) De tal modo, he dado  los levitas a Aarón y sus hijos, de entre los hijos de Israel, para oficiar el servicio de los hijos de Israel en el Tabernáculo y para hacer expiación por los hijos de Israel. Así, no morirán los hijos de Israel al acerarse al santuario”. (20) Y así hicieron Moisés y Aarón, y toda la congregación de Israel con los levitas. (21) Los levitas se purificaron, lavaron sus vestidos y Aarón los consagró ante el Eterno y expió por ellos. (22) Y después vinieron los levitas para oficiar en el Tabernáculo, delante de Aarón y sus hijos, tal como el Eterno le había ordenado a Moisés. (23) Y le dijo el Eterno a Moisés: (24) “Respecto a los levitas, desde los veinticinco años de edad para arriba atenderán el servicio del Tabernáculo. (25) Y al llegar a los cincuenta años de edad dejarán de oficiar, (26) pero asistirán a sus hermanos en el Tabernáculo en misión de vigilancia, pero sin atender el servicio. Así harás con los levitas en cuanto a sus funciones”.

9(1) Y le dijo el Eterno a Moisés en el desierto de Sinaí en el primer mes (de Nisán) del segundo año del éxodo de la tierra de Egipto: (2) “Que los hijos de Israel celebren la Pascua en su tiempo señalado. (3) El día catorce de ese mes, al atardecer, la celebraréis en su termino, según sus leyes y sus reglamentos”. (4) Entonces, Moisés les dijo a los hijos de Israel que festejarán la pascua. (5) Y celebraron la Pascua en el primer mes, el día catorce, al atardecer, en el desierto de Sinaí, conforme a lo que el Eterno le había ordenado a Moisés. (6) Pero habían hombres impuros por contacto con cadáveres humanos, que por ello no podían ofrecer el cordero pascual. Con tal motivo, se presentaron ante Moisés y Aarón ese día, (7) y les dijeron: “Somos impuros por el cuerpo muerto de un hombre. ¿Estámos por eso impedidos de brindar la ofrenda al Eterno en su término entre los hijos de Israel?”. (8) Y les respondió Moisés: “Esperad un poco que escucharé lo qué el Eterno disponga al respecto”. (9) Y el Eterno (consultado por Moisés), le dijo: (10) Diles a los hijos de Israel: “Si algún hombre de vosotros o de vuestra generación esté impuro por un cadáver o este alejado (del Tabernáculo), traerá igualmente el cordero de pascua al Eterno. (11) Lo harán al atardecer del día catorce del mes segundo y comerán el cordero con pan ázimo e hierbas amargas. (12) No dejarán sobrantes para el día siguiente, ni quebrantarán hueso alguno. Harán la ofrenda de conformidad con lo prescrito para la Pascua. (13) En cuanto al hombre que esté puro y no esté alejado (de viaje) y que no haga la ofrenda del cordero de pascual, su alma será extirpada del seno de su pueblo. Sobrellevará su pecado por no haber hecho la ofrenda al Eterno en el tiempo fijado. (14) Y si el extranjero que mora entre vosotros quiera también celebrar la Pascua al Eterno, deberá hacerlo conforme al reglamento general, que será el mismo para él y para vosotros”. (15) Y el día en que se inauguró el Tabernáculo, la nube divina cubrió el lugar donde estaba el arca del pacto. Al caer el sol, la nube iluminó la santa morada como si fuera fuego, hasta la mañana siguiente. (16) Y así era siempre: la nube la cubría de día, en tanto que de noche tenía la apariencia de fuego. (17) Y al elevarse la nube, partían los hijos de Israel; y en el lugar en que se detenía, acampaban los hijos de Israel. (18) De tal modo, por orden del Eterno se marchaban los hijos de Israel y también por Su orden acampaban y permanecían acampados mientras que la nube estaba en el Tabernáculo. (19) Cuando la nube permanecía sobre la santa morada, aunque fuera muchos días, los hijos de Israel cuidaban lo concerniente al servicio del Eterno y no emprendían la marcha. (20) Tampoco se movían aunque la nube permaneciera allí. En suma, el Eterno disponía cuándo debían acampar por el tiempo que fuera y cuándo debían ser. (21) En ocasiones, la nube se elevaba (señal de partida) de mañana y en otras se elevaba de noche. (22) O sea dos días, un mes o todo un año, mientras la nube quedaba posaba sobre el Tabernáculo los hijos de Israel no se movían y cuando se levantaba, ellos se movían, (23) A la orden del Eterno acampaban y a Su orden marchaban, cumpliéndose así Su mandato, expresado por intermedio de Moisés.

10(1) Y les dijo el Eterno a Moisés: (2) “Haz para ti dos trompetas de plata, labradas a martillo, para el llamado a la congregación y para que se levante el campamento. (3) Cuando sean tocadas, toda la comunidad se reunirá a la entrada del Tabernáculo. (4) Cuando suene una sola, se congregará solamente los jefes de tribus y de millares. (5) Cuando toquéis estridentemente, emprenderán la marcha los campamentos que acampan al oriente. (6) Cuando toquéis estridentemente por segunda vez, partirán los campamentos que acampan al sur. (7) Para reunir a la congregación, no tocaréis estridentemente. (8) Y los hijos de Aarón serán los encargados de tocar las trompetas. Y eso será estatuto para vosotros a través de todas vuestras generaciones. (9) Cuando estéis a la guerra contra el adversario que os oprime, tocaréis estridentemente las trompetas y el Eterno, vuestro Dios se acordará de vosotros y seréis salvados de vuestros enemigos. (10) En los días de alegría, como en las festividades y principio de mes, tocaréis las trompetas en ocasión de vuestros holocaustos y vuestros sacrificios pacíficos. Os servirán por recordación ante vuestro Dios. Lo ordeno Yo, el Eterno, vuestro Dios”. (11) Y ocurrió el día veinte del mes segundo, del segundo año que la nube se elevó de por encima de la morada del Testimonio. (12) Y los hijos de Israel se pusieron en movimiento, siguiendo a la nube a través del desierto del Sinaí, hasta que la nube se posó en el desierto de Parán. (13) Así los hijos de Israel comenzaron sus jornadas, de acuerdo con el mandato del Eterno por intermedio de Moisés. (14) Encabezada la marcha, el estandarte del campamento de los hijos de Judá, con sus huestes comandadas por Nasón hijo de Aminadab. (15) Y a cargo de las huestes de la tribu de Isacar estaba Nataniel hijo de Zuar. (16) Y mandaba las huestes de la tribu de los hijos de Zabulón Eliab hijo de Helón. (17) Y la santa morada fue desmantelada y su tranporte estaba a cargo de los hijos de Gersón de Merira. (18) Y tras el estandarte del campamento de los hijos de Ruben marchaban las huestes dirigidas por Elisur hijo de Sedeur. (19) Y a cargo de als huestes de los hijos de Simeón estaba Semuliel hijo de Zurisaday. (20) Y Eliasab hijo de Deuel ejercía la jefatura de las huestes de la tribu de los hijos de Gad. 821) Y los coatitas portaban el santuario y en tanto llegaban, los otros levantabanel Tabernáculo. (22) y tras el estandarte del campamento de los hijos de Efraín marchaban sus huestes al comando de Elisama hijo de Amiud. (23) Y mandaban las huestes de las tribus de los hijos de Manasés Gamaliel hijo de Pedasur. (24) Y a cargo de las huestes de la tribu de los hijos de Benjamín estaba Abidán hijo de Gedeoni. (25) Y tras el estandarte del campamento de los hijos de Dan iban las huestes de la retaguardia, al mando de Ahiexer hijo de Amisaday. (26) Y comandaba las huestes de la tribu de los hijos de Aser Pagiel hijo de Ocrán. (27) Y el jefe de las huestes de la tribu de los hijos de Neftalí era Ajira, hijo de Enán. (28) Así marchaban las huestes de los hijos de Israel. (29) Y le dijo Moisés a su suegro, Hobab, hijo de Reúel, midianita: (“Yitro”, jetro suegro de Moisés, mencinado en la escritura, con siete nombres que son: Reúel, Yéter, Yitró, Jobab, Jéber, Queni y Putiel,) “Nosotros iremos hacia el lugar que el Eterno prometio darnos. Ven con nosotros y te favoreceremos, porque el Eterno prometio favorecer a Israel”. (30) Mas su suegro respondió: “No, me iré a mi tierra con mi parentela”. (31) Pero Moisés insistió:”No nos dejes, te lo ruego, porque sabes bién cómo acampar en el desierto y puedes ser nuestro guía. (32) Además, si vienes con nosotros, compartirás los beneficios que nos conceda el Eterno”. (33) Y viajaron desde el monte del Eterno tres jornadas, el Arca del pacto del Eterno iba delante de ellos, en la búsqueda de un lugar de descanso para ellos. (34) Y la nube del Eterno estaba sobre ellos de día durante el viaje. (35) Cuando movían el Arca, decía Moisés: “Levantate, oh Eterno, y haz que Tus enemigos se dispersen y quienes te aborrecen huyan de Tu presencia”. (36) Y cuando el Arca se posaba, decía: “Vuélvete, oh Eterno, hacia los millares de millares de Israel”.

11(1) Y ocurrió que el pueblo se quejó, lo que fue mal visto por el Eterno cuya ira se encendió de tal manera que el fuego hizo estragos en el extremo del campamento. (2) Y el pueblo clamó a Moisés y cuando éste rezó al Eterno, el fuego se desvaneció. (3) Y llamó ese lugar Tabera (incendio) porque el fuego del Eterno había consumido el extremo del campamento. (4) Y la turba que estaba entre ellos (los no hebreos que habían acompañado en el éxodo de Egipto) anheló vivamente carne para comer e incluso los hijos de Israel lloraban amargamente exclamando: “¡Quién nos dará para comer carne! (5) Extrañamos el pescado de balde que comíamos en Egipto, los pepinos, las sandías, los puerros, las cebollas y los ajos, (6) pero ahora nuestras almas están secas sin nada. Sólo hacia el maná pueden dirigirse nuestros ojos”. (7) Y el maná era como la semilla de culantro; su color era como el el del bedelio. (8) Y el pueblo se dispersaba para recogerlo, lo molía con molino de piedra o lo majaba con mortero, lo cocía en ollas y hacía con él tortas, y su sabor era como el del aceite fresco. (9) Y cuando caía el rocío sobre el campamento el maná caía sobre él. (10) Y Moisés oía el llanto de la gente a la entrada de cada tienda y se encendió en sobremanera la cólera del Eterno; también a Moisés eso desagradó mucho, (11) por lo que le dijo el Eterno: “¿Por qué tratas tan mal a Tu siervo? ¿Por qué no he hallado favor a Tus ojos y has echado sobre Mí la carga de todo este pueblo? (12) ¿Acaso he concebido yo a este pueblo? ¿Lo he engendrado yo para que me digas:”Llévalo en tu regazo como la nodriza al infante al que da de mamar, a la tierra que prometiste dar a sus padres?”. (13) ¿De donde he de sacar carne para alimentar a todo este pueblo, que clama a mi implorando: “Danos carne para comer?”. (14) Yo solo, no puedo soportar a todo este pueblo. Es demasiada carga para mí. (15) Si a esto me destinaste, te ruego que me des la muerte y que halle favor a Tus ojos, te ruego que me ahorres esta aflicción”. (16) Entonces, le dijo el Eterno a Moisés: “Reúneme setenta hombres de los ancianos de Israel que son escribientes, llévalos al Tabernáculo de reunión y haz que te acompañen en tu labor. (17) Yo descenderé, hablaré allí contigo y pondré sobre ellos el espíritu (profético) que está sobre ti y entonces ellos compartirán contigo la carga de cuidar y conducir a este pueblo, para que no la soportes tú solo. (18) Y dile al pueblo: “Santificaos para mañana porque comeréis carne, ya que llorasteis en los oídos del Eterno inquiriendo quién os dará carne para comer y alegando que en Egipto estabáis bien. Por lo tanto, el Eterno os dará carne y la comeréis. (19) Pero la comeréis no un día, ni dos, ni cinco, ni diez, ni veinte, (20) sino un mes entero hasta que os salga por la nariz y sea para vosotros repugnante, por menospreciar al Eterno que está con vosotros y por llorar ante Él lamentándoos por haber salido de Egipto”. (21) Y le respondió Moisés: “El pueblo al que pertenezco consta de seiscientos mil caminantes, no obstante lo cual has dicho que yo les daré carne para que coman un mes entero. (22) ¿Acaso si fueran degollados todos los ovinos y todos los vacunos les alcanzará o acaso serían suficientes todos los peces del mar que pudieran reunirse?”. (23) Y le respondió el Eterno a Moisés: “¿Acaso se ha acortado la mano del Eterno? Ya verás si Mi palabra se cumple o no”. (24) Entonces, salió Moisés y refirió al pueblo lo que había asegurado el Eterno y reunió a los setenta hombres entre los ancianos del pueblo y los agrupó alrededor de la tienda. (25) El Eterno descendió en una nube, le habló a Moisés y el espíritu profético se posó sobre ellos. (26) Pero habían quedado en el campamento dos de esos hombres que se llamaban Eldad y Medad. Aunque eran también escribientes, no habían ido al Tabernáculo y profetizaban en el campamento. (27) Entonces, un mozo que los vio corrió a notificar eso a Moisés, diciendo: “Eldad y Medad están profetizando en el campamento”, (28) Y Josué, hijo de Nun, servidor de Moisés desde su adolescencia dijo al oírlo: “Oh mi señor Moisés, impídeselos”, (29) pero Moisés le respondió: “¿Acaso tienes celos por mí? ¡Quiera Dios que todo el pueblo del Eterno profetize y que Él les inspire! (30) Moisés y los ancianos de Israel regresaron al campamento. (31) Y vino un fuerte viento insuflado por el Eterno que trajo codornices desde el mar y las hizo caer junto al campamento, en una extensión de un día de camino hacia uno y otro lado del campamento, en derredor de él. Su acumulación alcanzaba a casi dos codos de altura sobre la faz de la tierra. (32) Y la gente pasó recogiendo codornices todo ese día, toda la noche y todo el día siguiente. El que menos recogió apiló diez jómarim. Y esparcieron las aves alrededor de todo el campamento. (33) Y cuando la carne estaba aún entre sus dientes, el Eterno, en Su ira, causó entre ellos gran matanza. (34) Y se llamó ese lugar Kibrot-hataavá (“sepulcros del deseo”), porque allí fue enterrado el pueblo codicioso. (35) De Kibrot-hataavá fueron a Hazerot y acamparon allí. 12(1) Y Mirian y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita (de Cush, Etiopía) que él había tomado por mujer. (2) Y dijeron: “¿Acaso únicamente con Moisés habló el Eterno? También hablo con nosotros”. Y el Eterno oyó eso. (3) Y Moisés era un hombre muy humilde, más que todos los hombres de la tierra. (4) Y de pronto, el Eterno les dijo a Moisés, a Aarón y a Miriam:”Salid los tres al Tabernáculo”. Y los tres salieron. (5) Entonces el Eterno descendió en la columna de la nube y se detuvo en la entrada del Tabernáculo; llamó a Aarón y a Miriam que se aproximaron presurosos. (6) Entonces les dijo:”Escuchad mis palabras. Si hubiera un profeta entre vosotros, Yo, el Eterno, Me haría conocer a él en una visión y le hablaría e sueños. (7) No es así con mi siervo Moisés que Me es fiel en gran manera. (8) Con él hablo cara a cara, en visión clara y con con acertijos y él contempla la imagen del Eterno. ¿Por qué entonces os habéis atrevido a hablar contra Mi siervo Moisés?”. (9) Se encendió la ira del eterno contra ellos y se retiró. (10) Y cuando la nube se retiró del Tabernáculo, he aquí que Miriam se convirtió en leprosa, blanca como nieve y Aarón  (14) Y al ver que estaba leprosa, (11) le imploró a Moisés: “Señor mío, has que no sea castigada por pecado cometido al obrar imprudentemente. (12) No sea ella como muerta. Como el que nace muerto, que al salir del vientre de su madre con su carne medio consumida”. (13) Clamo entonces Moisés al Eterno:”Te ruego, oh Dios, que le devuelvas la salud”. (14) Y le dijo el Eterno a Moisés: “Si su padre le escupiera en el rostro, ¿acaso ella no se avergonzaría siete días? Sea encerrada pues durante siete días fuera del campamento y después será recibida”. (15) Y Miriam fue encerrada durante siete días fuera del campamento y el pueblo no se fue hasta que Miriam fue traída de nuevo (sana), (16) Y después el pueblo se fue de hazerot y acampó en el desierto de Parán.

REFLEXIÓN:

¿Quien diseño el candelabro? ¿De donde sacaron el modelo?

(4) La hechura del candelabro era de oro cincelado a martillo, tanto su tronco como sus flores (glóbulos) conforme al modelo que le había mostrado el Eterno a Moisés.

¿Quien eligió a los levitas? ¿ Porqué? ¿Para qué?

(5) Y dijo el Eterno a Moisés: (6) “Toma  los levitas de entre los hijos de Israel y purifícalos.

(14) Separarán a los levitas de entre los hijos de Israel y serán para Mí.

(17) Todos los primogénitos de los hijos de Israel eran Míos, tanto hombre como bestia, desde el día en que herí a todo primogénito en la tierra de Egipto santificando para Mí a los primogénitos del pueblo de Israel, (18) pero (por haber ellos adorado al becerro de oro) he tomado para Mí a los levitas en lugar de ellos. (19) De tal modo, he dado  los levitas a Aarón y sus hijos, de entre los hijos de Israel, para oficiar el servicio de los hijos de Israel en el Tabernáculo y para hacer expiación por los hijos de Israel.

¿Ordeno el Eterno celebrar la Pascua? ¿Cuando comenzaron a celebrar la Pascua? ¿Un extranjero también podía celebrar la pascua?

9(1) Y le dijo el Eterno a Moisés en el desierto de Sinaí en el primer mes (de Nisán) del segundo año del éxodo de la tierra de Egipto: (2) “Que los hijos de Israel celebren la Pascua en su tiempo señalado. (3) El día catorce de ese mes, al atardecer, la celebraréis en su termino, según sus leyes y sus reglamentos”. (4) Entonces, Moisés les dijo a los hijos de Israel que festejarán la pascua. (5) Y celebraron la Pascua en el primer mes, el día catorce, al atardecer, en el desierto de Sinaí, conforme a lo que el Eterno le había ordenado a Moisés. (14) Y si el extranjero que mora entre vosotros quiera también celebrar la Pascua al Eterno, deberá hacerlo conforme al reglamento general, que será el mismo para él y para vosotros”

(15) Y el día en que se inauguró el Tabernáculo, la nube divina cubrió el lugar donde estaba el arca del pacto. Al caer el sol, la nube iluminó la santa morada como si fuera fuego, hasta la mañana siguiente.

¿Israel era obediente a la orden del Eterno?

(23) A la orden del Eterno acampaban y a Su orden marchaban, cumpliéndose así Su mandato, expresado por intermedio de Moisés.

¿Trompetas de plata?  ¿En que momento debe ser tocadas? ¿Quienes deben tocarlas?

10(1) Y les dijo el Eterno a Moisés: (2) “Haz para ti dos trompetas de plata, labradas a martillo, para el llamado a la congregación y para que se levante el campamento. (3) Cuando sean tocadas, toda la comunidad se reunirá a la entrada del Tabernáculo. (4) Cuando suene una sola, se congregará solamente los jefes de tribus y de millares. (5) Cuando toquéis estridentemente, emprenderán la marcha los campamentos que acampan al oriente. (6) Cuando toquéis estridentemente por segunda vez, partirán los campamentos que acampan al sur. (7) Para reunir a la congregación, no tocaréis estridentemente. (8) Y los hijos de Aarón serán los encargados de tocar las trompetas. Y eso será estatuto para vosotros a través de todas vuestras generaciones.

¿Que tenemos que hacer cuando estamos en guerra y el adversario nos oprima? 

(9) Cuando estéis a la guerra contra el adversario que os oprime, tocaréis estridentemente las trompetas y el Eterno, vuestro Dios se acordará de vosotros y seréis salvados de vuestros enemigos.

¿Cuando estamos alegres, también podemos tocarlas?

(10) En los días de alegría, como en las festividades y principio de mes, tocaréis las trompetas en ocasión de vuestros holocaustos y vuestros sacrificios pacíficos. Os servirán por recordación ante vuestro Dios. Lo ordeno Yo, el Eterno, vuestro Dios”.

¿Cómo estaban organizados, cuando marchaban?

(14) Encabezada la marcha, el estandarte del campamento de los hijos de Judá, con sus huestes comandadas por Nasón hijo de Aminadab.

¿Acaso no es que nosotros comemos de Tu mano?

11(1) Y ocurrió que el pueblo se quejó, lo que fue mal visto por el Eterno cuya ira se encendió de tal manera que el fuego hizo estragos en el extremo del campamento. (2) Y el pueblo clamó a Moisés y cuando éste rezó al Eterno, el fuego se desvaneció. (3) Y llamó ese lugar Tabera (incendio) porque el fuego del Eterno había consumido el extremo del campamento. (4) Y la turba que estaba entre ellos (los no hebreos que habían acompañado en el éxodo de Egipto) anheló vivamente carne para comer e incluso los hijos de Israel lloraban amargamente exclamando: “¡Quién nos dará para comer carne!

(10) Y Moisés oía el llanto de la gente a la entrada de cada tienda y se encendió en sobremanera la cólera del Eterno; también a Moisés eso desagradó mucho, (11) por lo que le dijo el Eterno: “¿Por qué tratas tan mal a Tu siervo? ¿Por qué no he hallado favor a Tus ojos y has echado sobre Mí la carga de todo este pueblo? (12) ¿Acaso he concebido yo a este pueblo? ¿Lo he engendrado yo para que me digas:”Llévalo en tu regazo como la nodriza al infante al que da de mamar, a la tierra que prometiste dar a sus padres?”. (13) ¿De donde he de sacar carne para alimentar a todo este pueblo, que clama a mi implorando: “Danos carne para comer?”

*Moisés pidió ayuda

(14) Yo solo, no puedo soportar a todo este pueblo. Es demasiada carga para mí. (15) Si a esto me destinaste, te ruego que me des la muerte y que halle favor a Tus ojos, te ruego que me ahorres esta aflicción”.

¿Escribientes? ¿Espíritu profético?

(16) Entonces, le dijo el Eterno a Moisés: “Reúneme setenta hombres de los ancianos de Israel que son escribientes, llévalos al Tabernáculo de reunión y haz que te acompañen en tu labor. (17) Yo descenderé, hablaré allí contigo y pondré sobre ellos el espíritu (profético) que está sobre ti y entonces ellos compartirán contigo la carga de cuidar y conducir a este pueblo, para que no la soportes tú solo.

¿Aunque no estén en el Tabernáculo pueden profetizar? ¿Podemos pedir que se levanten los profetas? ¿Acaso hay quienes profetizan y Él no inspira?

(26) Pero habían quedado en el campamento dos de esos hombres que se llamaban Eldad y Medad. Aunque eran también escribientes, no habían ido al Tabernáculo y profetizaban en el campamento.

(27) Entonces, un mozo que los vio corrió a notificar eso a Moisés, diciendo: “Eldad y Medad están profetizando en el campamento”, (28) Y Josué, hijo de Nun, servidor de Moisés desde su adolescencia dijo al oírlo: “Oh mi señor Moisés, impídeselos”, (29) pero Moisés le respondió: “¿Acaso tienes celos por mí? ¡Quiera Dios que todo el pueblo del Eterno profetice y que Él les inspire!

¿Cómo vas a dar de comer a seiscientos mil caminantes?

…, (21) Y le respondió Moisés: “El pueblo al que pertenezco consta de seiscientos mil caminantes, no obstante lo cual has dicho que yo les daré carne para que coman un mes entero. (22) ¿Acaso si fueran degollados todos los ovinos y todos los vacunos les alcanzará o acaso serían suficientes todos los peces del mar que pudieran reunirse?”.

(23) Y le respondió el Eterno a Moisés: “¿Acaso se ha acortado la mano del Eterno? Ya verás si Mi palabra se cumple o no”.

¿Quien es el hombre más humilde de la tierra?

(3) Y Moisés era un hombre muy humilde, más que todos los hombres de la tierra.

¿Cómo habla el Eterno a un profeta? ¿Cómo le habla a su siervo Moisés?

(6) Entonces les dijo:”Escuchad mis palabras. Si hubiera un profeta entre vosotros, Yo, el Eterno, Me haría conocer a él en una visión y le hablaría e sueños. (7) No es así con mi siervo Moisés que Me es fiel en gran manera. (8) Con él hablo cara a cara, en visión clara y con con acertijos y él contempla la imagen del Eterno.

LA BIBLIA

HEBREO – ESPAÑOL

Versión Castellana

Conforme a la tradición judía

Por Moisés Katznelson

Fotos: Google

 

 

 

 

 

 

 

 

VEZOT – HABERAJA

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VEZOT – HABERAJA

Y ésta es la bendición que Moisés, varón de Dios impartió a los hijos de Israel antes de su muerte.

Dijo: “El Eterno apareció en el Sinaí y resplandeció ante ellos desde Seir.

Irradió Su luz desde el monte Parán, en medio de Sus miradas de santos (ángeles) y de Su diestra salió el fuego de la Ley para ellos.

¡Oh Tú que amas a Tus tribus y tienes en Tu mano a todos Tus santos (ángeles), que se sientan a Tus pies para recibir tus órdenes!.

Moisés nos dio una Ley, posesión de la comunidad de Jacob, mientras Él era Rey en Jesurún cuando se congregaron los jefes del pueblo y las tribus de Israel” (reconoció al pueblo)

“Viva Rubén y no muera; que sus hombres no sean pocos” (Dijo Moisés)

Y dijo sobre Judá: “Escucha, oh Eterno, la voz de Judá y tráelo a su pueblo. Sean sus manos numerosas y sé Tú para él un auxilio contra sus enemigos”.

Y dijo sobre Leví: “Tus tumin y tus urim son de tus hombres piadosos, puestos a prueba en Masá y junto al manantial de Meribá.

Hombres (levitas) que dijeron a su padre: “No los hemos visto”, ni reconocieron a sus hermanos (en el episodio del becerro de oro), por guardar Tu palabra y cumplir Tu Pacto. Enseñaran a Jacob Tus preceptos y a Israel Tu ley. Quemarán incienso ante Ti y holocaustos en Tu altar. Bendecid, oh Eterno, la sustancia de Tu pueblo y otorga Tu favor a las obras de sus manos. Castiga los lomos de quienes se levantan contra él y de quienes le aborrecen para que no puedan levantar más”.

Y dijo sobre Benjamín: “El amado del Eterno vivirá seguro junto a Él, pues gozará de Su protección todo el día y morará entre sus hombros.

Y dijo sobre José:” Bendiga el Eterno su tierra, con Sus preciosos dones del cielo y Sus bullantes manantiales que se despeñan hacia las profundidades, y los deliciosos frutos que madura el sol y los selectos frutos que madura la luna, y lo mejor de los viejos montes y de la antigua colinas, y lo más escogido de la grosura de la tierra y de sus productos. Y que el favor de Aquel que se apareció en la zarza se pose sobre la testa de José, el que fue separado de sus hermanos.

Su gloria será como la de un toro primerizo y sus cuernos serán hermosos como los del búfalo. Con ellos a pueblos cornearán juntos, hasta los confines de la tierra. Y son ellos las multitudes de Efrayim y son ellos los millares de Menashé.

Y dijo sobre Zabulón: “Alégrate, Zabulon, en tus correrías (por el mar), pero tú, Isacar, regocíjate en tus tiendas. Llamarán a los pueblos a la montaña donde brindarán sacrificio de justicia, sorberán de los mares su abundancia y de la arena sus tesoros ocultos”.

Y dijo sobre Gad: “Bendito sea Él que ensancha a Gad, que vive en vigilia como una leona y destroza el brazo enemigo con un golpe de su cabeza. Obtuvo la primera parte de la heredad para sí, asignada para él(al oriente del Jordán) por el Legislador y la ocupó con los jefes de su tribu, por justicia del Eterno.

Y dijo sobre Dan: “Dan es un cachorro de león que asaltará desde Basán”.

Y dijo de Neftalí: “¡Oh Neftalí, colmado de favores y de la bendición del Eterno, apodérate del oeste y del sur!”.

Y dijo sobre Aser: “Sea Aser bendito entre los hijos y sea grato a sus hermanos y que se sumerja su pie en aceite (por sus prósperos olivares).

Sean de hierro y cobre tus cerrojos, y sean tus fuerzas como tus días (prolongados).

““No hay nadie como Dios, oh Jesurún, que cabalga por el cielo para venir en tu ayuda, mostrando Su gloria.

El Dios de los tiempos antiguos es tu refugio y Sus brazos son eternos.

Él espantará al enemigo ante ti y te animara a aniquilarlo. Israel vive en seguridad. La fuente de Jacob se alza solitaria sobre una tierra plena de trigo y de mosto, fructificada por el rocío del cielo.

¡Dichoso eres, oh Israel! ¿Quién es como tú, pueblo salvado por el Eterno, el escudo que te protege y la espada que te hace triunfar?,

Tus enemigos descubrirán sus propias mentiras ante ti y tú pisotearás sus colinas”.

Deuteronomio 33:1-29

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