Terroristas Palestinos Secuestraron y Asesinaron a 11 Miembros del Equipo Olímpico de Israel en Munich (5 – 6 de Septiembre 1972)

Hoy hace 48 años, 11 miembros de la delegación Israelí a los Juegos Olímpicos de Munich fueron asesinados por terroristas de la organización “Septiembre Negro”. Sus vidas fueron trágicas en un evento cuyo objetivo es contribuir a la construcción de un mundo mejor y más pacífico.

Silencio Olímpico

(…) El plan alemán para salvar a los rehenes había fallado en todas las formas posibles. Un grupo de 17 oficiales de policía que había sido posicionado en el avión para emboscar a los terroristas abandonó cobardemente su misión a último minuto. La ley alemana imposibilitó el involucramiento del ejército, y los alemanes se rehusaron neciamente a recibir la ayuda de las fuerzas especiales israelíes. El esfuerzo de rescate fue liderado por el jefe de la policía de Múnich, que había sido acusado de asesinato involuntario después de equivocarse en un robo a un banco unos meses antes.

Increíblemente, tres semanas antes de la masacre, un informante alertó a la Embajada de Alemania en Beirut acerca de los planes palestinos para “un incidente” durante los Juegos Olímpicos. Cuatro días más tarde, el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán alertó a las autoridades de Múnich y les aconsejó que “tomaran todas las medidas de seguridad posibles”. (Las medidas nunca fueron tomadas, y la evidencia fue ocultada por décadas).

Salteando la Valla

Y luego ocurrió. A las 5 a.m. del 5 de septiembre, ocho palestinos –disfrazados de atletas y llevando bolsos de gimnasia decorados con los anillos olímpicos – saltearon la valla de la Villa Olímpica. Esos bolsos no contenían calzado deportivo, sino rifles Kalashnikov y granadas de mano. Utilizando llaves robadas se metieron en el dormitorio de los hombres israelíes, mataron rápidamente a dos atletas y tomaron a los otros nueve de rehenes.

(…) Los atletas Israelíes sobrevivientes se retiraron de la competición y acompañaron a los 10 cajones de vuelta a Israel.

Después de la masacre, muchos pidieron la cancelación de los Juegos. “Haces una fiesta, alguien muere en la fiesta, no continúas con la fiesta”, declaró el maratonista holandés Jos Hermens. “Yo me vuelvo a casa”.

Pero, a pesar de la oposición tanto de los oficiales olímpicos como de los organizadores alemanes, Brundage estuvo firme en su negación a canelar o posponer los Juegos (…)

Operación Ira de Dios

(…) Las agrandadas guerrillas palestinas atacaron de nuevo menos de dos meses después secuestrando un avión alemán y exigiendo la liberación de los tres terroristas sobrevivientes de Múnich. Sin consultar al gobierno israelí, el canciller alemán Willy Brandt capituló y liberó a los terroristas, que fueron inmediatamente transportados a Libia y recibidos como héroes.

Para promover la disuasión Israelí, la Primer Ministro Golda Meir ordenó el asesinato de todos los involucrados en la masacre. Algunos fueron eliminados en Europa con bombas ubicadas estratégicamente, otros fueron derribados en una operación – liderada por el actual Ministro de Defensa Israelí, Ehud Barak – que hizo llegar secretamente botes a la playa libanesa y atrevidamente fusiló a líderes terroristas palestinos en el centro de Beirut. La eficacia de estas operaciones fue representada en la controversial película de 2005 de Steven Spielberg, Múnich (en una escalofriante mezcla entre Hollywood y la realidad, el actor Guri Weinberg, hijo del asesinado entrenador de lucha Moshe Weinberg, representó a su padre en la película).

Sin embargo, ninguno de los involucrados en la masacre de Múnich recibió su castigo correspondiente. El cerebro detrás del atentado, Abu Daoud, ha dicho en repetidas oportunidades que los fondos para la masacre fueron provistos por Mahmoud Abbas, el actual presidente de la Autoridad Palestina.

De hecho, cuando Amin Al-Hindi, uno de los principales planeadores del ataque, murió en 2010, Abbas llevó a cabo un funeral patrocinado por la Autoridad Palestina, completo con alfombra roja y banda militar. El periódico oficial de la Autoridad Palestina describió a Al-Hindi como “una de las estrellas que brillaron… en el estadio deportivo de Múnich” (Al-Hayat Al-Jadida, 20 de agosto de 2010).

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